lunes, 14 de julio de 2014

Capítulo 33: Ritual



---Si soy yo ¿Quién habla? – Su voz se escuchaba diferente, más madura.  ¿Hacia exactamente cuánto tiempo que no hablaba con él? Mati me hablaba de él, pero desde que se fue a la universidad, dejé de tener contacto con él.

---Umm…Hola, soy Emily.

---Hey, ¿Cómo has estado? Tiempo sin saber de ti. – A pesar del notable cambio en su voz, aún podía distinguir al adolescente siempre alegre que conocí. Parecía  que su carácter no había cambiado demasiado.

---Bien, si lo sé ha pasado realmente mucho tiempo. – La mirada preocupada de Min Hyuk me recordó la razón por la que había llamado en primer lugar. - ¿Puedes pasarme a Mati por favor?

---Ella no está, acompañó a Rebeca a dejar unas cosas a Guadalajara. La muy tonta confundió los celulares, se llevó el mío y dejó el suyo. A decir verdad no sabía si contestar, pero como eras muy insistente…

---Si lo siento, es sólo que la deje en el aeropuerto y pues no supe de ella y me preocupe.

---Creo que llegan hoy, le diré que te marque en cuanto llegue ¿De acuerdo?

---Está bien, gracias.

---Entonces… supongo que nos veremos luego, porque piensas regresar. ¿ O te quedaras siempre con los chinos? – Reí ante su comentario y Min Hyuk me miró confundido.

---Claro que regresaré, sólo necesito arreglar unas cosas aquí. – Respondí al mismo tiempo en que le hacía señas a Min Hyuk que ya comenzaba a desesperarse.

---Bien, pues cuando regreses no olvides venir a visitarnos, incluso pareciera como si te hubieras olvidado de que alguna vez fuimos amigos.

---Por supuesto que no, es sólo que no puedo ir y venir tan fácil.

---Está bien… entonces nos veremos luego, y espero tener noticias de ti pronto. Promete que al menos llamarás de vez en cuando.

---Lo prometo, bye.

---Adiós. – Después de eso colgué.

---¿Qué pasó, Ella está bien? – Preguntó Min Hyuk con ansiedad. – ¿Con quién hablabas? ¿Que te dijo?

---Hey chico, debes calmarte. – Contesté. – Ella está bien, está en su casa con su familia, llegó con bien.

---Entonces -porque no me avisó-

---Bueno, porque justo ahora no está en su casa… ammm salió a un viaje corto con su mamá y se olvidó de su teléfono.

---Entonces, quien me contestó.

---Fue Diego, su hermano. Creo que Mati se equivocó de celulares y se llevó el de él y dejó el de ella.

---Diego… - Intentó repetir el nombre con dificultad.

---Min Hyuk ¿Sabías que ella tenía un hermano? – Pregunté.

---Sí, lo mencionó un par de veces. Pero siempre que lo describía creí que era un adolecente, alguien menor que ella. El chico que me contestó para nada tenía la voz de un adolescente.

---Si, bueno creo que es comprensible la confusión. Diego es algo… ¿como decirlo? Infantil. Es mayor que Mati por cinco años, pero es de esas personas que parece que en realidad fueran un niño disfrazado de adulto. Es divertido y juguetón, muy soñador y ama los videojuegos, de hecho trabaja para una compañía de videojuegos, o algo así.

---Parece que lo conoces muy bien. – Observó Jung Shin.

---Si, supongo. Se retrasó un par de años, así que cuando Mati y yo entramos a la secundaria, los tres íbamos en la misma escuela. Nos hicimos amigos. Es alguien muy dulce también, aunque cuando se enojaba realmente daba miedo.

---¿Era un matón? – Preguntó Min Hyuk interesado.

---No, es alguien muy tranquilo. Pero cuando se metían con su hermana… él realmente la quiere mucho, y creo que por eso la cuidaba tanto. También era algo celoso.  Dicen que una vez le fracturó las piernas a un chico con el que Mati salía. – Vi  a Min Hyuk palidecer. – Si alguien la trataba mal o le hacía daño, realmente se enojaba. Creo que es porque siempre la ha visto como su hermanita pequeña, es muy sobreprotector.

---Ahhh – Min Hyuk se había quedado prácticamente paralizado.

---Así que cuando lo conozcas, sé correcto y sobretodo demuestra que tratas bien a su hermana. Porque si no es así, realmente te irá mal. - Compartí una sonrisa cómplice con Jung Shin. Tal vez, quizá estaba exagerando un poco la historia. El teléfono de Min Hyuk comenzó a sonar, número desconocido. Se lo entregué y salió de la habitación antes de contestar, cerró la puerta.

---¿Te han dicho que eres realmente malvada? – Dijo Jung Shin sonriendo.

---No lo soy, es la verdad. Bueno, quizá la exageré un poco, pero lo que sí es verdad es que Diego realmente protege mucho a su hermana. – Sonreí.

---¿Y tú? ¿También tienes algún hermano mayor del que deba preocuparme?

---¿Perdón?

---Sí, bueno supongo que en algún momento tu familia se enterará de que supuestamente estamos es una relación ¿No?

---Preferiría que no fuera así. – Contesté

---Oye, es verdad que no soy el más guapo, pero eso realmente fue hiriente. – Dijo con tranquilidad.

---No me malinterpretes. Es sólo que… esto es sólo una mentira que durará seis meses… ¿Qué caso tienen involucrar a nuestras familias en esto? Les hará pensar que es una relación duradera, cuando la verdad sólo es una farsa que durará unos pocos meses.

---Existen relaciones que duran mucho menos que eso.

---Ya, pero no es algo que creo le interese saber a mi familia.

---¿Quién eres Emily? – Preguntó poniendo los codos sobre las rodillas y mirándome fijamente.

---¿A qué te refirieres?

---Me doy cuenta que no sabemos nada de ti, salvo tu nombre, que eres enfermera y que definitivamente no eras de las que se saltaban la reja para escapar del colegio. – Dijo en tono burlón. – No sabemos cómo es tu familia, o cuál es tu historia, ni siquiera sabemos si tienes antecedente penales. – Obviamente estaba jugando, aunque noté que lo hacía para que no interpretará sus preguntas como una descortesía.

Mi historia… ni siquiera sabía por dónde empezar, era complicada. Fácilmente pude haberle dicho que estaba demasiado cansada o incluso decirle que eso no era de su incumbencia y definitivamente me dejaría en paz. Pero había algo… no sabía si era él o la situación o tal vez la confidencialidad implícita en el hecho que una vez que todo acabara jamás nos volveríamos a ver. No lo sé. Pero había algo que me decía que podía contárselo, todo de mí. Que podía confiar en aquel chico de ojos cafés.

---¿Qué quieres saber? – Respondí con un suspiro.

---¿Cómo es tu familia? ¿Tienes hermanos, hermanas, sobrinos, hijos? – Preguntó sonriendo, sus bromas, un intento por aligerar el ambiente y quitarle el estatuto de seriedad a la narración que estaba a punto de realizar.

---Ok, ammm… Soy hija de padres divorciados, a los que desde que tengo doce no los veo mucho. Es extraño, pero es asi. Tengo una hermana, cuatro años menor que yo, se llama Ana. Tampoco la veo mucho desde que empecé a estudiar la universidad, y bueno cuando terminé y regresé, ella se fue a un internado en el extranjero. Es realmente inteligente y buena con los idiomas, le va bien y estoy orgullosa de ella. Pero ya sólo nos vemos en vacaciones.

---Cuando pediste permiso para regresar a México, dijiste que ibas a ver a tu familia… - Dijo Jung Shin.

---Extraño ¿No? Apuesto a que cuando me oíste decir eso pensaste que iría a pasar navidad y año nuevo en un hogar acogedor con una familia unida, que habría un montón de gente esperando por mí.  Pero no, no es así. Pero no me malinterpretes, no mentí. Realmente quería pasar tiempo con mi familia, estas fechas son muy importantes para mí.

---Había querido preguntarte esto hace mucho… ¿Por qué en estas fechas? Estuviste casi siete meses aquí y ni una sola vez pediste regresar… pero ahora de pronto, querías apresurarte y arreglar todo para estar allá en estas fechas.
---Quería estar ahí para el ritual. – Jung Shin me miró sorprendido. Así que comencé a explicar. – No es nada malo, no es algo de brujería ni nada de eso, es sólo el nombre que le puse a una vieja tradición que tenemos en mi familia.

---¿De qué trata el ritual? – Preguntó Jung Shin

---Es una largar historia en realidad.

---Tenemos tiempo ¿No? – Podría haber elegido no decírselo, no contarle nada, estaba segura que lo entendería; pero sentía que a él podría confiarle todo. Era una extraña y desconcertante situación, ni siquiera a algunos de mis amigos más cercanos les había dicho esto. No era una persona muy sociable, mis ideas y sentimientos sólo los compartía con los más cercanos. ¿Había alguna razón lógica por la que yo le contara al chico que meses atrás se había propuesto hacerme la vida imposible, todos esos recuerdos, aun aquellos más dolorosos? ¿Había alguna explicación? De ser así, que alguien me la diera por favor. Porque a pesar de cualquier razón, estaba confiando mi doloroso pasado al mismo chico en que meses atrás no habría confiado ni siquiera la cosa más insignificante.

---Verás mi madre es una mujer muy inteligente y con mucha hambre de éxito y de ser la mejor, en la escuela era siempre la que sacaba mejores calificaciones, se graduó de la universidad con honores. Después conoció a mi papá y se casaron. Cuando mi madre se embarazó de mí, tuvo que dejarlo todo, su trabajo, sus sueños, todo.  Pero seguía conservando las esperanzas de volver algún día. Después llegó mi hermana y las cosas se complicaron para ella. Tener que quedarse en casa a cuidar de dos niñas y ser una simple ama de casa, no era lo ideal para ella, tenía muchos sueños y ganas de éxito aun, es algo fuerte decirlo, pero mi hermana y yo nos convertimos en una carga para ella. Sé que nos amaba, lo demostraba. Jamás nos trató mal en ningún sentido. Pero cuando pasas tanto tiempo en una vida que no es lo que deseas, puede llegar a ser algo frustrante. En fin, Después de pensarlo y hablarlo mucho, decidió cambiar papeles con mi padre y mientras él nos cuidaba, ella salía a trabajar y convertirse en la mujer empresaria y exitosa que siempre deseo. Todo parecía ir perfecto, recuerdo que mi papá no era el mejor cuidándonos, pero se esmeraba en ello. Pero él también tenía sueños ¿Sabes? Siempre quiso convertirse en fotógrafo y viajar a los mejores escenarios y paisajes del mundo, capturar lo mejor del planeta en su cámara. Así que cuando uno de sus amigos le consiguió una oportunidad como asistente de uno de los fotógrafos más importantes y famosos… rayos, no recuerdo su nombre, bueno, el punto es que tomo el empleo sin dudarlo.

---¿Qué pasó entonces contigo y tu hermana?


---Ninguno estaba dispuesto a sacrificar su sueño. No los culpo, me alegra que hayan logrado lo que siempre soñaron, estoy realmente orgullosa ya que se convirtieran en lo que siempre soñaron. Pero creo que tuvieron hijos demasiado pronto y se olvidaron que además de ellos, también estábamos nosotras ahí. Hicieron lo que era más fácil, contrataron niñeras. Tenía once años entonces. A mi padre sólo lo veía dos o tres días al mes, cuando pasaba por la cuidad en uno de sus tantos viajes. Y mi madre, bueno a ella sólo la veía por las noches, aunque también era común que saliera a juntas  viajes de negocios. Así que mi hermana y yo prácticamente nos quedamos solas, criadas por docenas de niñeras, que iban y venían. Ahora imagina, si a nosotros nos veían poco, ellos prácticamente eran dos desconocidos. Como era de esperarse, ellos decidieron que lo mejor era divorciarse, nunca discutieron ni nada parecido, pero si ya no se veían, ¿Qué caso tenía seguir juntos? Mi madre se quedó con la custodia y nos mudamos de ciudad. Mi hermana entonces tenía seis, estaba a punto de cumplir siete, una semana después de que mis padres decidieran separarse. Además, casi era navidad. Entonces, por el bien de la niña, por dos semanas, fingieron que nada había pasado. Pidieron vacaciones, y pasaban con nosotras todo el día, intentando recuperar el tiempo perdido, actuaron como si nada jamás hubiera sucedido, como si de pronto nos convirtiéramos en una familia unida, modelo, de revista. Fueron las mejores dos semanas de mi niñez. Sentía que todo sería como antes, que todo estaría bien, que nunca volveríamos a estar solas. Una vez que pasó el cumpleaños de mi hermana, la navidad y esas festividades. Todo volvió a la normalidad. Papás a su trabajo, y nosotras con las niñeras. Sin embargo, al año siguiente se repitió, y al siguiente igual. Muchos niños esperan la navidad para recibir regalos, yo lo esperaba para vivir mis dos semanas de fantasía. Ansiaba más por el cumpleaños de mi hermana que por el mío propio. Es mi ritual. Debes pensar que soy patética. Hice todo esto, sólo para vivir una mentira. – Dije mientras un par de lágrimas caprichosas rodaban por mis mejillas.

---Para nada.

---Ahora que mi hermana y yo somos mayores, ya no actúan tanto. Ya no fingen como si se amarán, porque saben que Ana y yo estamos completamente enteradas de su situación. Sin embargo, sigue siendo especial para mí, Mis padres realmente se esfuerzan por compensarnos. A pesar de todo, los amo. Y poder estar con ellos y con mi hermana durante dos semanas enteras es… simplemente maravilloso. Es por eso que quería regresar justo en estas fechas. Yo… realmente nunca le había contado esto a nadie, salvo a Mati. Gracias de verdad, por escucharme. – Jung Shin sonrió, después se levantó y me abrazó.

---Gracias a ti, por confiar en mí, Ahora debes descansar, en un par de horas traeré tus medicinas. – Dijo saliendo de la habitación.

¿Qué es lo que acaba de pasar?




Una semana ha  pasado desde que me dieron de alta del hospital. El doctor Choi viene diario a revisarme y a cambiar las vendas de mi pierna que ahora ya casi ha cicatrizado por completo, dijo que en un par de días más ya podré caminar sin las muletas.  Logré por fin hablar con Mati, se la estaba pasando bien con su familia y me alegraba de ello, cuando se enteró de mi accidente quiso regresar de inmediato pero se lo prohibí terminantemente. Min Hyuk también habló con ella. Se molestó un poco conmigo por exagerar un poco respecto a Diego, pero se le pasó en cuanto le prometí prepararle algo de comida mexicana en cuanto me pusiera mejor Todos me han cuidado, en especial Jung Shin, realmente parece un enfermero pagado.

Y aunque le estoy agradecida por todas sus atenciones, llega a resultar un tanto sofocante. Quisiera salir al patio, caminar, incluso correr, ir al jardín, respirar aire fresco, pero como ha estado lloviendo y haciendo mucho frio, él me lo impide y dice que si sigo así jamás me recuperaré. Me he decidido a soportarlo sólo un poco más, después de todo, sé que no lo hace con mala intención.

Después de la plática que tuvimos aquel día le tengo más confianza. Jamás pensé que pudiera llegar a ese nivel de confidencialidad con alguien que prácticamente acababa de conocer. Así que he decidido seguir así y no llevarle la contraria. Si seguimos así, creo que la mentira resultará más creíble, si somos amigos en la realidad, podremos fingir que somos algo más en la fantasía. A propósito, Min Hyuk me contó que los fans afuera de la casa al fin se habían ido, supongo que la gente se llega a cansar de todo. Sin embargo en la red es otra cosa, ahora que tengo un montón de tiempo libre, me he puesto a investigar un poco, incluso crearon un grupo Anti-Emily. En otra época quizá me hubiera provocado alguna reacción, pero ahora sólo me resulta irrelevante, valla no debería ser normal acostumbrarse a ser odiada y sin embargo parece que ahora lo estoy haciendo.

He visitado a Yong Hwa en un par de ocasiones, suerte que su habitación queda a unos cuantos metros de la mía, si viviera en la parte de arriba estoy bastante segura que Jung Shin me lo hubiera prohibido. Casi puedo escuchar su voz:

 EMILY, NO PUEDES SUBIR ESCALERAS, ¿ES QUE ACASO NO TE QUIERES RECUPERAR NUNCA? SOY LA AUTORIDAD AQUÍ, ASI QUE SI NO ES NO. DEBES OBEDECERME, PORQUE SÉ LO QUE ES MEJOR PARA TI, BLAH, BLAH, BLAH.

Yong Hwa sigue estable, sus padres se mudaron también para estar siempre aquí. El doctor Choi les enseño como cuidar de él lo mejor posible y también yo los asesoro en lo que puedo. La señora Jung aún se muestra distante conmigo, pero al menos me permite visitar a su hijo. Siempre que lo visitó hablo con él y tomo su mano entre las mías, siempre la aprieta. No se lo he dicho a nadie, no quiero que comiencen a tener falsas esperanzas, pese a que estas empiecen a crecer con hierba salvaje, dentro de mí.

Líder, despierta pronto por favor.

Las cosas parecen fluir, siguiendo su curso, encajando y acomodándose poco a poco, como piezas de un enorme rompecabezas. Sólo hay algo que me inquieta, mejor dicho alguien. Intenté suprimir mis sentimientos y preocupación durante tanto tiempo que ahora me resulta imposible seguirlo haciendo.

Durante todo este tiempo jamás pregunté por Jong Hyun, y los demás jamás lo mencionaban, al menos no delante mío. Era una situación surrealista en donde el nombre de Jong Hyun parecía haber desaparecido de repente de las mentes y los labios de todos, incluidos los míos. Fingía desinterés mientras que por dentro sentí ese vacío que había dejado él, necesitaba de él, sus palabras reconfortantes, su forma de siempre hacerme sentir mejor, su sonrisa…

¿Dónde estás?

¿Estás odiándome, justo ahora?

¿Estás bien?

Estaba cansándome de este falso desinterés. Estaba temerosa de que me odiara, estaba temerosa de enfrentar mis errores y la forma en que lo traté, pero no podía seguir así. Por lo que me decidí y empecé a preguntar por él. Sin embargo cada vez que estaba a punto de hacerlo Jung Shin cambiaba el tema de repente y Min Hyuk no sabía nada de su paradero. Los demás tampoco, o no querían decírmelo. Veía que escondían algo en sus miradas.

Sun Hee también había desaparecido de repente, al parecer ni siquiera había avisado que iba a dejar el trabajo, llamaron a la agencia y confirmaron que había ido a renunciar, pero directamente a la compañía y no con los chicos, no había vuelto a la casa y había mandado a un par de chicas y una señora para que recogieran sus cosas. No había dado explicaciones al respecto, sólo se había ido.

La noche del día siete, estaba dormida y desperté de repente. Otra vez esa sensación. Esa horrible sensación de saber que algo malo sucedería. Sólo una persona venía a mi mente,

No de nuevo no, por favor.

Desperté agitada y sudando, esta vez no había sido tan intenso y en mi sueño no veía nada claramente, sólo eran borrones y manchas, que se convertían en pesadilla si estaban acompañadas de esa sensación

¿Y si? ¿Y si qué…?

Jong Hyun estés donde estés, por favor… dime que estás bien.

Miré el reloj en la mesita de noche, las doce y media. Tomé un poco de agua e intenté dormir de nuevo, intento fallido. Necesitaba aire fresco. Tenía ganas de ir a la azotea, pretender que Jong Hyun estaría ahí para mí y para decirme que todo iría bien, para calmarme con sus palabras y hacerme sentir esa tranquilidad que sólo él podía darme.

Tomé una manta delgada, me envolví en ella y me levanté para ir a la azotea. Supuse que Jung Shin estaría durmiendo en ese momento así que no podría impedírmelo. Tomé la muleta y abriendo la puerta teniendo buen cuidado de no hacer ruido me escabullí fuera, Subí las escaleras despacio. Hasta llegar a mí destino.

Las luces estaban apagadas, sin embargo la luz de luna era magnifica e iluminaba todo, además, le otorgaba un aspecto aún más hermoso al cielo estrellado. Comencé a recorrer la pared buscando el interruptor de luz, entonces sentí algo más. Otra mano, fría como el hielo. Volteé, la silueta de un hombre situada frente a mí.

Solté un gritó y torpemente intenté regresar por donde había venido, entonces él rodeó mi cintura con un brazo y tapó mi boca con la otra mano.

---Tranquila, soy yo. – Respondió y quitando la mano de mi boca, encendió las luces. No lo dudé ni un segundo y lo abracé con desesperación.

---Estás aquí, estás bien. Creí que algo te había pasado, por favor, nunca vuelvas a irte de aquí, Promete, Jong Hyun, promete que jamás te voltearás a ir así. Moriría si algo llegara a pasarte. – El me miraba completamente confundido ante mi reacción. – En verdad lamento todo lo que te dije, Perdóname. En realidad estaba muy enojada y no pensé lo que dije. Todo era una mentira. Fui una tonta, pero de verdad no puedo seguir sin ti.  – Hablaba tan rápido que seguramente ni siquiera estaba pronunciando bien las palabras. Él sólo correspondió mi abrazo.

Suspiró


---¿Qué voy a hacer contigo, eh?

lunes, 7 de julio de 2014

Capítulo 32: Deja vú




NARRA JONG HYUN

Me quedé un momento totalmente inmóvil, en shock, sus palabras, no sabía cómo debía asimilarlo todo. Pero Jung Shin,  fue más rápido que yo y actuó con velocidad evitando una desgracia. Tomó a Emily en brazos antes de que se estrellara contra el piso nuevamente.
Me di prisa y abrí la puerta trasera de la camioneta, él depositó con extrema delicadeza a la chica inconsciente que descansaba en sus brazos. Esperé a que saliera y entonces tomar su lugar, pero no lo hizo; se sentó junto a ella. Lanzó las llaves al asiento delantero y me dedicó una mirada llena de odio.

---¿Qué haces? – Dije completamente serio – Yo la cuidaré.

---Creo que ya hiciste suficiente. – Contestó el maknae.

---No te entrometas, eso no es asunto tuyo. Tú solamente le has ocasionado daño desde que llegó aquí.

---Pues justo ahora, eres precisamente tú quien la ha herido. Y escúchame bien Jong Hyun, de ahora en adelante voy a protegerla para que nunca más vuelvas a lastimarla.

---No sabes de lo que hablas. – La discusión se estaba tornando cada vez más intensa. Por fortuna fuimos interrumpidos, porque de no ser así, no sé cómo habrían terminado las cosas.

---Dense prisa, la hemorragia ha cesado pero necesitamos estabilizarla, es urgente llegar pronto al hospital. – Dijo el doctor Choi mientras entraba en el asiento del copiloto. Min Hyuk tomó las llaves del asiento del conductor y se subió, cerrando la puerta. Rápidamente me subí en el asiento trasero. Emily estaba inconsciente, entre Jung Shin y yo. La cabeza de ella reposaba en el hombro del maknae. Él apartaba los cabellos de su rostro con delicadeza.

---Jong Hyun, con mucho cuidado venda su muñeca. – Dijo el Doctor Choi Dándome una venda gruesa – Al menos ayudará mientras llegamos al hospital. – Después de eso, llamó al hospital para que nos recibieran en urgencias, apenas llegáramos. Yo me quedé ahí pasmado sin saber cómo hacerlo. No quería lastimarla. Se veía tan frágil. ¿Y Si hacia algo mal? ¿Y si sólo empeoraba la situación?

Jung Shin notó mi nerviosismo, me arrebató la venda y con mucho cuidado tomó el brazo de Emily, examinó la muñeca y con delicadeza comenzó a rodearla con la venda. Una vez que hubo terminado colocó uno de esos seguros especiales y también puso una bolsa de hielo sobre las vendas, sujetándola con firmeza.

Al poco tiempo, llegamos al hospital Jung Shin bajó y cargó a Emily, en la sala de urgencias ya la estaban esperando. La depositó con delicadeza en una camilla y un par de enfermeras se la llevaron, el doctor Choi nos sonrió y se fue tras ellas. Había dicho que no era nada de qué preocuparse, pero era mejor estar seguro.

---Ahora sólo nos queda esperar. – Dijo Min Hyuk, tomándome de los hombros para guiarme a la sala de espera. Nadie decía nada, y el ambiente no podía ser más tenso. – Ella se pondrá bien, ya lo verán, son lesiones leves. - Intentó tranquilizarnos sonriéndonos.

Los minutos pasaban con lentitud y nadie nos daba información del estado de salud de Emily. Al cabo de una hora el doctor Choi al fin salió.

---Chicos, ella está bien. Suturamos su pierna y pusimos una férula en su muñeca, se recuperará. Por suerte, no tenía fracturas y el corte de su pierna no era profundo. Tuvimos que hacerle una transfusión sanguínea. La trasladarán a una habitación y podrán entrar a visitarla, está en la numero veintidós. Despertará apenas se le pasé el efecto de la anestesia. Ahora si me permiten, tengo otros pacientes que atender. – Hizo una leve reverencia y se alejó caminando por el pasillo.

Jung Shin y Min Hyuk se levantaron de su asiento y caminaron con paso veloz hacia la habitación de Emily. Yo los seguía más despacio ¿Y si está despierta? ¿Y si sigue molesta conmigo? ¿Qué haré si decide no volver a verme nunca más?

Estaba ahí, parado a mitad de un pasillo de hospital, temeroso de entrar en la habitación de la chica que amaba.

Vamos Jong Hyun, no puedes acobardarte, no ahora.

Los errores que había cometido no tenían vuelta atrás, tenía que dejarlo de lado, enfrentar las consecuencias y tratar de solucionar las cosas con Emily.

Entre en la habitación despacio. Emily aún no despertaba, agradecí por eso. No tanto por el cierto temor que tenía a su rechazo sino porque en su rostro se veía una serenidad y paz que hacía mucho no veía en ella. Min Hyuk estaba sentado en el sillón y Jung Shin estaba parado a un lado de su cama. Entonces volteó a verme.

---Tienes que irte Jong Hyun. – Dijo con un tono de voz bajo mientras me volvía a dar la espalda.

---No, yo…tengo que hablar con Emily.

---La cosa es que no sabemos si ella quiere hablar contigo. Si despierta y te ve aquí podría alterarse y eso no es bueno para su recuperación.

---Lo siento Jung Shin, pero esto no es algo que te incumba. – Dije con determinación.
---Permiso, debo entrar a hacerle la revisión a la paciente. – Dijo una chica joven con uniforme de enfermera. Entró en la habitación.

Hubo un silencio sepulcral en aquella habitación mientras la enfermera revisaba el estado de salud de Emily. Me senté en el sillón junto a Min Hyuk. Jung Shin por su parte se quedó a un lado de la cama. Después de algunos incómodos segundos la enfermera al fin dijo:

---Parece que está estable, la anestesia le pasará en un rato más. Avísenme cuando despierte por favor. – Hizo una reverencia y salió.

---Ya escuchaste, Sal antes de que despierte y te vea aquí. – Dijo Jung Shin mirándome fijamente.

---Este no es asunto tuyo Jung Shin, si hablo o no con ella. Además ¿Cómo es que sabes que no quiere verme?

---Por lo que vi, hyung te lo pido de buena manera. Vete, ya la has lastimado suficiente.

---¿Y qué me dices de ti? De cómo la trataste recién llegó. Eres un egoísta, un estúpido. Ella vino hasta aquí para ser la enfermera de Yong Hwa y tú te dedicaste a hacerle la vida imposible. Así que no me vengas ahora con esta estúpida careta tuya, de querer protegerla porque desde un principio fui yo quien la ayudo y apoyo. Frente a lo que le hiciste no tienes ningún derecho de venir y decirme lo que puedo y no puedo hacer.

---¿Y si eres el héroe de la película porque ella te rechazó entonces? – Me quedé totalmente petrificado sin saber que responder. – Desde mi punto de vista, sus últimas palabras antes de desmayarse fue gritarte que te alejaras, que no quería verte por que le mentiste. No sé qué fue lo que pasó, de lo que si estoy seguro es que ella, en sus propias palabras, no quiere verte.

---Hyung, Jung Shin tiene razón, creo que por ahora es mejor que ella no te vea aquí al despertar. Sé que tienen cosas aún que arreglar y tendrán tiempo para hacerlo, por ahora sólo tratemos de que no tenga emociones desagradables, eso ayudará en su recuperación. – Dijo Min Hyuk dirigiéndose a mí con tono calmado.

Entonces lo entendí, estaba nuevamente comportándome como un idiota. Sólo pensando en mí de nuevo. Emily estaría débil cuando despertara y no era ese el momento correcto para hablar, si es que alguna vez pudiera hacerlo.

Me levanté del sillón y estaba a punto de salir cuando caí en la cuenta que tal vez nunca pudiera estar cerca de Emily, quizá siempre me rechazaría por lo que le hice y pese a que no tenía una excusa válida para mi actuar, sólo ansiaba muy dentro en mi corazón que alguna vez fuera capaz de perdonarme.

Me acerqué a la cama y tomé su mano entre las mías.

---Jamás quise lastimarte, lo siento en verdad. – Le di un beso en la frente y Salí de esa habitación.

NARRA EMILY

 ¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba? Tenía un horrible dolor de cabeza, pero no era nada comparado a la desorientación que en esos momentos sentía, apenas y podía recordar mi nombre. Sentía como si hubiera pasado mucho tiempo inconsciente. Intenté abrir los ojos, pero mis párpados se sentían demasiado pesados. Poco a poco mis sentidos iban despertando, trate de conservar la calma y concentrare pacientemente en tratar de entender lo que me rodeaba. Escuchaba voces a mi alrededor, cuatro personas. Tres de ellos eran chicos, esas voces me eran familiares. Esforcé al máximo mi mente, vamos, puedes recordarlo. Claro, eran los chicos; MinHyuk, JungShin y JongHyun, estaban ahí. La cuarta era una voz de chica, esa no me era para nada familiar, y antes de que pudiera intentar reconocerla una vez más deje de escucharla. Después las cosas se pusieron raras, algo no andaba del todo bien, discutían. No gritaban, pero lo sabía por el tono de su voz y aunque no podía seguir el hilo de la conversación sabía que era algo importante. Logré captar palabras como “Idiota” “Egoísta” “Enfermera” “YongHwa”. Ponía todo de mi para abrir los ojos o al menos tratar de entender. Escuché como alguien caminó y salió dando un portazo. Algo estaba mal, algo estaba muy mal. Entonces lo intenté aún más fuerte y pude abrir los ojos, Cerrándolos casi al instante ya que la intensa luz de la lámpara en el techo se sentía como mirar el mismo sol. Poco a poco, lo intente una vez más. Visualice la sombra de alguien alto acercándose a mí. 

--- Has despertado ¿Cómo te sientes? – Pude enfocar y ver a Jung Shin, ahí sonriéndome.

---Llamaré al doctor Choi – Dijo MinHyuk y salió de la habitación.

---¿Qué fue lo que pasó? – Dije a penas en un susurro.

---Tuviste un accidente ¿No lo recuerdas? – Dijo Jung Shin. Entonces poco a poco fui tomando más conciencia de mi cuerpo. Mi pierna ardía y dolía, muchísimo. Algo en mi mano me impedía moverla con libertad. La levante para examinarla y tenía una férula en mi muñeca. Y lo recordé todo, la llamada de Jong Hyun y mi desesperación por intentar entrar a la casa, luego de eso mi caída. Y mi pelea con Jong Hyun. Lo busqué con la vista, pero en la habitación solo estábamos Jung Shin y yo.

No lo entendía, había escuchado la voz de Jong Hyun y ahora era como si hubiera desaparecido. Tal vez era mejor así. Necesitaba pensar las cosas antes de hablar con él, había hecho y dicho cosas que no sentía, sin embargo aún estaba molesta y no quería discutir con él nuevamente.

---¿Cómo te sientes Emily? – Dijo el doctor Choi entrando en la habitación.

---Muy, en verdad, muy mal.  – Mi voz sonaba tan ronca. - ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?

---Ocho horas. – Me respondió el doctor Choi. – Suturamos tu pierna y te pusimos una férula en la muñeca, tuviste muy buena suerte al no fracturártela.

---Ya lo creo. – Contesté

---Bien, te daré un analgésico. Y te daré de alta mañana. Ahora es necesario que descanses para que te recuperes pronto. – Después de decir eso el doctor Choi salió de la habitación. Minutos después una enfermera vino a dejarme el analgésico, después de tomarlo caí en un profundo sueño hasta el día siguiente.

Me desperté con los rayos del sol que entraban a raudales por la ventana. Calculé que debían ser las ocho de la mañana. El efecto del analgésico había pasado y mi pierna y muñeca volvían a doler. También tenía una pequeña migraña, aunque nada comparado con la que había tenido el día anterior. Me apoyé sobre mis codos y me enderecé un poco inspeccionando la habitación en la que estaba.

Como todas, estaba totalmente pintada de blanco, era pequeña y tenía una cómoda frente a la cama. Había también una pequeña puerta que supuse daba al baño. Como a un metro y medio de la cama había un sillón.

Jung Shin y Min Hyuk estaban dormidos en aquel sillón. No pude evitar sentir ternura, ambos eran demasiado altos para dormir en esa posición. Estaba segura en que en cuanto despertaran tendrían torticolis. Estaba conmovida, sacrificaron la comodidad de su casa por quedarse conmigo. No vi a Jong Hyun por ninguna parte y lo agradecí, aun no me sentía preparada para hablar con él, había dicho cosas realmente malas.

En ese momento entró el doctor Choi acompañado de una enfermera. Al escuchar el ruido de la puerta, los chicos despertaron y tal como lo había predicho comenzaron a masajear y estirar su adolorido cuello.

---Buenos días, Emily. ¿Cómo te sientes? – Preguntó el doctor.

---Mejor que ayer, aunque necesitaré algunos analgésicos. – Contesté.

---Claro, te recetaré algunos. – Respondió sonriéndome. Y después dirigiéndose a los chicos, agregó: -Ahora salgamos para que Emily pueda cambiarse, ya la di de alta.

La enfermera me ayudó a cambiarme una vez que los chicos y el doctor Choi hubieran salido, supuse que ellos habían traído la ropa que descanzaba doblada sobre la cómoda; unos pans negros, una blusa de manga larga, una sudadera delgada y un par de tenis, todo de mi talla. Después me entregó un par de muletas. Tendría que usarlas hasta que mi pierna hubiera cicatrizado lo suficiente como para poder apoyarme en ella sin lastimarme. Aunque sólo usaría una puesto que con mi brazo lastimado era incapaz de sujetar ambas.  Luego me ayudó a salir de la habitación hasta la recepción, en donde ya estaban esperándome. El doctor Choi le entregó a Min Hyuk una bolsa con lo que supuse eran mis medicamentos.

---Nos veremos mañana Emily, por favor guarda reposo. Ya le di instrucciones a Jung Shin de tus medicinas. Cuídense, regresen con cuidado. Adiós.

---Adiós doctor, gracias. – Contesté.

Comenzamos a caminar hacia la salida. Jung Shin intentaba ayudarme a avanzar pero fallaba en el intento, así que opto sólo por quedarse cerca de mí en caso de que tambaleara o corriera riesgo de resbalar y caer. Lo que él no recordaba es que ya tenía experiencia usando muletas.  Y aunque en esta ocasión sólo pudiera usar una, no me resultó tan difícil como creía. Sonreí ante el recuerdo  Toda esta situación me parecía tan familiar, otra vez volvía a estar incapacitada y dependiendo de alguien más, justo como cuando llegué a Corea por primera vez, me resultaba una sensación un tanto desagradable, prefería mil veces mi libertad, poder ir y venir sin tener que depender de otra persona.

---Espera – Dijo Jung Shin cuando estábamos a punto de salir. Sacó una bufanda y unos lentes de sol y me los puso. Después hizo lo mismo consigo mismo, al igual que Min Hyuk. Después de seis meses ya debería estar acostumbrada a ello, pero lo cierto es que seguía olvidándome del hecho que eran famosos.

Un taxi ya estaba esperando por nosotros en la salida. El viaje de regreso a casa fue bastante silencioso, ellos no tenían nada que decir y yo no quería preguntar nada más en esos momentos.

Una vez que llegamos a la casa, me ayudaron a llegar a mi habitación. Tomé mis medicamentos y sentía como comenzaban a hacer efecto. Sólo quería dormir. Me arropé entre las cobijas y sin saber más de lo que me rodeaba, me quedé profundamente dormida.

Me desperté catorce horas después. El efecto de los medicamentos era nulo. MI pierna ardía y mi muñeca dolía, sin mencionar que tenía mucha hambre. El reloj marcaba casi las doce de la noche. La habitación estaba a oscuras, a tientas busqué el interruptor de la luz y comencé a levantarme poco a poco. Hasta que logré sentarme. No vi los medicamentos en la mesita de noche junto a la cama que era el lugar en donde los había dejado. Con mi brazo sano, tomé mi muleta e intenté ponerme en pie.

---¿Qué crees que estás haciendo? – Dijo Jung Shin entrando en la habitación, traía consigo una bandeja de madera. – El doctor dijo que debías descansar.

---Sólo iba a buscar mis medicinas. – Contesté excusándome. Entonces él colocó la bandeja en la mesita de noche y me dio el par de pastillas y un vaso con agua.  – Gracias – Contesté al mismo tiempo en que tomaba el medicamento y volvía a cobijarme, no tenía sueño pero sabía que después de las pastillas me harían dormir.

---Por nada. – Dijo Jung Shin mientras acercaba una silla a la cama y tomaba asiento.

---¿Qué haces? – Pregunté

---Voy a quedarme a cuidarte.

---Oh, gracias, pero no es necesario. Estoy bien, estás pastillas me harán dormir toda la noche.

---El doctor Choi dijo que era posible que tuvieras fiebre en la noche, así que me quedaré a cuidarte. – Parecía sincero…

---¿Por qué? ¿Por qué lo haces? No es tu obligación.

---Porque no tengo nada mejor que hacer. Estar aquí encerrado es muy aburrido. – Me quedé mirándolo sin comprender, durante un par de segundos. – Además no hay nadie más que lo pueda hacer. Sun Hee desapareció, el doctor Choi tiene otras obligaciones y Min Hyuk está ocupado intentado contactar con Mati. – Mati…sólo hasta ese momento recordé que había prometido llamarla en cuanto tuviera noticias. Su vuelo seguramente ya habría llegado a Los Ángeles. En esos momentos estaría muy preocupada, tenía que llamarla.

---¿Logró localizarla? – Pregunté

---Creo que sí. – Contestó dudoso.

---Eso significa que ya llegó. ¿Has visto mi teléfono?

---No, cuando te llevamos al hospital no lo tenías contigo.

---Diablos. – Intentaba recordar dónde lo había visto por última vez, pero lo último que recordaba era haberlo visto antes de saltar la reja. Cuando caí del otro lado me quite el bolso, con el celular adentro, y lo deje en el patio para intentar curarme. – Creo que está en el patio, voy a buscarlo. – Dije comenzando a levantarme.

---No, no , no, no. De ninguna manera. – Contestó Jung Shin levantándose y evitando que saliera de las cobijas. – Emily, son las once y media de la noche, está lloviendo mares y estás convaleciente. No vas a salir. Además ese celular estuvo ahí más de un día, bajo la lluvia seguramente ya no sirve.

---Pero tengo que hablar con Mati. O dile a Min Hyuk que me preste el suyo.

---Es casi media noche, seguramente ya está dormido. Hablarás con ella mañana. Ahora necesitas descansar.

---Pero…

---Nada de peros, soy la autoridad aquí. Así que si digo que vas a esperar a mañana para hablar con Mati así será.

---¿La autoridad? – Dije levantando una ceja.

---Eras nuestra enfermera pero ahora los roles se han cambiado, voy a ser tu enfermero. Así que si digo algo, se cumple, fin.

---No tengo opción ¿Cierto?

---Claro que no. Ten te traje un té y pan tostado, supuse que tendrías hambre. – Dijo al mismo tiempo en que desplegaba las patas de la bandeja y la colocaba sobre la cama.

---Gracias Jung Shin. – Él se limitó a sonreírme. Después de comer, fui a asearme y regresé a dormir. Jung Shin insistió en quedarse, y yo ya estaba demasiado cansada para discutir. Así que ahí estaba él, sentado a un lado de mi cama, leyendo un libro. Me arropé nuevamente entre las cobijas y poco a poco me fui quedando dormida. 

Al otro día Min Hyuk entró en mi habitación cuando estabamos almorzando. Se veía preocupado.

---¿Pasó algo? ¿Lograste contactar con Mati? – Pregunté

---No… mira voy a serte sincero. Jung Shin insistió en que no te lo contara porque podría alterarte – Volteó a ver a Jung Shin quien lo reprendió con la mirada, sin embargo, eso no lo detuvo y siguió hablando. -  …pero quiero que lo sepas para que me digas que puedo hacer. Estoy realmente muy preocupado.
---¿De qué hablas? – Comenzaba a preocuparme yo también.

---Estuve llamando a Mati todo el día de ayer y hoy en la mañana, al principio no me contestaba hasta que hace un rato, al fin me contestó alguien. Era una voz masculina y hablaba en otro idioma, creo que era español, pero no pude entender nada de lo que decía. Intenté preguntar por Mati pero me colgó.

---Min Hyuk ¿No me dirás que estás celoso cierto?

---No, lo que me preocupa es que tal vez le robaron su celular o quizá la secuestraron.

---Tranquilízate, estoy segura que está bien. Bueno tal vez perdió su teléfono o dejó olvidado en algún lugar. Vamos préstame el tuyo. Todo va a estar bien, tranquilo. – Min Hyuk me entregó su celular y marqué el número. Sonó un par de veces sin obtener respuesta del otro lado de la línea. Quería mantenerme optimista y pensar que nada malo había sucedido, así que lo intenté nuevamente. Al tercer timbrazo al fin alguien contestó.

---¿Hola? – Esa voz, efectivamente era un chico y si, hablaba en español. Y después de algunos segundos pude identificar a quien pertenecía.

Es curioso como con el paso del tiempo te vas involuntariamente olvidando de aquellas personas que alguna vez fueron importantes para ti. Tal vez nunca fue tu intensión hacerlo, tal vez ni siquiera hubo una razón verdadera para el distanciamiento, en ocasiones es sólo que la vida nos conduce por diferentes caminos. Y a veces sólo vuelves a saber de ellos por un acontecimiento importante en sus vidas, ya sea porque te invitaron a su boda y a veces es sólo por casualidad, un día caminando en la calle o cuando contestan una llamada de un teléfono que no les pertenece,

---¿Diego? – Dije al cabo de un par de segundos.