jueves, 4 de diciembre de 2014
Parte I
---Hey niña, ten cuidado. – Gritó la señora que dando un
paso hacia atrás pudo recuperar el equilibrio después del empujón que la chica
le había dado.
---Lo siento mucho. – Gritó Sayde mientras seguía corriendo,
le hubiera gustado disculparse como era debido pero no podía darse el lujo de
llegar nuevamente tarde a su trabajo. Su jefe había sido bastante específico en
cuanto a un segundo retraso.
Cuando faltaba un minuto para que el reloj marcara las tres,
llegó casi sin aliento, al establecimiento donde trabajaba desde hacía ya un
par de meses.
---Creí que esta vez no lo lograrías. – Dijo Joah, una
compañera de trabajo y su mejor amiga, más bien, su única amiga. Le lanzó un
mandil a Sayde quien se lo puso en un tiempo record y lanzando su mochila
detrás de la barra, tomó su block de notas, su lapicero y se dispuso a iniciar
su jornada laboral.
-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
---Anda vamos. – Dijo Jung Shin con tono infantil.
---No quiero, además tengo que terminar esta pintura hoy
mismo. – Contestó Verónica mientras mantenía la mirada fija en el lienzo que tenía
frente a ella.
---Pero estamos en una cuidad nueva, vamos. Quiero conocerlo
todo de arriba abajo. Anda, vamos. ¿Si? – La insistencia del chico sólo logró
que su amiga mantuviera la vista fija en su pintura y lo ignorara por completo.
– Ohhh, es que acaso ¿Me estás ignorando de nuevo? Entonces supongo que puedo
hacer algo como esto. – Jung Shin tomó el lienzo y sin ningún tipo de consideración
camino hacia la terraza y lo arrojó hacia la calle. Liah bajó la cabeza y negó
lentamente, sabía lo que se vendría.
---Dime que no acabas de hacer eso. – Dijo Verónica con una mirada
llena de fuego y la mandíbula apretada. Y antes de que el chico pudiera hacer
algo para evitarlo, ella se abalanzó sobre él a una velocidad apenas
perceptible. Lo arrojó contra una de las paredes del pequeño estudio haciendo
que la pared se agrietara y se formará un marca en la misma, acompañado de un
estruendoso ruido. Lo tomó del cuello con tanta fuerza que si Jung Shin fuera alguien
más, seguramente había muerto ahí mismo. - ¿Por qué siempre insistes en
molestarme, eh?
---Está bien, es suficiente. – Dijo Liah interviniendo y
alejando a Verónica de su novio.
Jung Shin se sobó el cuello y comenzó a reír, de la misma
manera que lo hacía siempre. Como si nada hubiera sucedido, pese a que la
enorme marca en la pared, sus ropas empolvadas y la pintura destrozada dieran
testimonio de lo contrario.
---Maldición ¿Desde cuando eres tan fuerte? – Dijo el
muchacho frotando su cuello y sacudiendo sus ropas llenas de polvo.
---Deja de molestarme Jung Shin, si no lo haces, estaré
encantada de usarte como mi gimnasio personal. – Contestó Verónica con una
sonrisa maliciosa.
---Está bien, ya entendí tu punto. – Contestó el chico. Tomó
a Liah de los hombros obligándola a caminar delante de él hacia la salida del
estudio.
Una vez que Verónica se quedó sola, observó su caballete
ahora vacío, suspiró y sonrió para si misma. Pese a las tonterías de JungShin,
se sentía realmente afortunada de contar con amigos como los que tenía. Ellos,
quienes le ayudaron a levantarse cuando sentía que ya nada tenía sentido,
cuando quiso desaparecer, cuando creyó que el dolor terminaría destruyéndola.
Ellos, con quienes compartía esa vida que ninguno escogió.
Colocó un nuevo lienzo y comenzó a pintar.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
---Amo los viernes. – Dijo Sayde dejándose caer en una de
las sillas del local. La cafetería había cerrado sus puertas hacia una hora y
lucia deslumbrante después de la exhaustiva limpieza que habían realizado,
preparándola para la siguiente jornada.
---Es Jueves, Sayde. – Contestó Joah.
---Ajá. – Respondió su amiga riendo, creyendo que estaba
jugando. Joah sólo la volteó ver dándole a entender que no bromeaba. – Hoy es
viernes, mira... – Sayde sacó su teléfono y enseguida se dio cuenta que su
amiga no estaba mintiendo. Se levantó al instante. Fue de tras de la barra y
tomó sus cosas para después salir corriendo del local.
---¿A dónde vas? – Preguntó Joah.
---Hoy tengo que ir al bar. – Dijo Sayde antes de cerrar la
puerta.
Joah suspiró y terminó de limpiar la mesa de la que se
estaba ocupando.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
---El rojo es mejor. – Dijo JungShin poniendo el sombrero en
la cabeza de su novia.
---¿Te gustaría más si compró el rojo? – Preguntó Liah
riendo.
---A mí me gustas uses lo que uses. – Contestó el chico y le
dio un beso en los labios.
---Creo que debí dejarlos venir solos. – Dijo Min Hyuk
notablemente incómodo. Liah comenzó a reír.
---Sí, la verdad es que queríamos algo de privacidad pero tú
insististe en venir. – Respondió Jung Shin quien recibió un codazo por parte de
la chica.
---Quería conocer la ciudad… la culpa la tiene Verónica por
dejarme solo y convertirme en un mal tercio.
---No es así Min. – Contestó Liah con una sonrisa.
---De todas formas… creo que iré a caminar por ahí, quiero
conocer la ciudad pero con ustedes parándose y comprando en cada tienda que
pasamos, jamás recorreré más de una cuadra.
---¿Estás seguro? – Preguntó su amiga.
---Si, además creo que merecen un tiempo a solas. – Dijo Min
Hyuk, después salió del local.
---No llegues muy tarde. – Gritó Liah recibiendo un
asentimiento de Min Hyuk como respuesta. - ¿Ves lo que provocas? – Le reclamó a
su novio en tono juguetón.
---¿Qué hice? – Dijo JungShin levantando las palmas de las
manos. – Además él tiene razón, necesitamos un tiempo a solas. Desde que nos
mudamos, no hemos tenido tiempo para nada. ¿O es que acaso estás asustada de
quedarte conmigo a solas? – Agregó en tono seductor y atrajo a la chica hacia sí.
---Eres un tonto. – Contestó ella riendo. – Me llevo el
rojo. – Dijo a la vendedora al mismo tiempo en que le entregaba el dinero.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
El sol comenzaba a ocultarse detrás de las colinas tiñendo
las nubes con tonos naranjas y rosados. Las lámparas y luces de los negocios
comenzaban poco a poco a encenderse, las calles también comenzaban a volverse
más transitadas por cientos de personas que, al igual que él, estaban ansiosos
de encontrar las fantásticas historias y aventuras que esta ciudad estaba
dispuesta a ofrecerles.
Min Hyuk caminaba tranquilo por las calles, fascinado por la
arquitectura de este, su nuevo hogar. Avanzaba entre las personas que señalaban
alegres los monumentos representativos. Sentía a su alrededor una atmosfera de
alegría y romanticismo. Pero hubo algo que los desconcertó, una sensación de
ansiedad que no desaparecía por más que intentara alejarla de sí. Se sentía
nervioso, extrañamente emocionado. Hacía mucho que no se sentía de esa manera y
eso lo asustaba pero también lo llenaba de curiosidad. Decidió detenerse por un
momento, se sentó en una banca intento calmar su acelerada mente.
Y entonces la vio, una escultura de ángel femenino, tamaño
natural, lo miraba con ternura. Atrayéndolo. El momento fue mágico, ese ángel
le dio tanta paz. La gente seguía pasando delante de él, pero Min Hyuk
simplemente no podía dejar de contemplar la hermosa escultura. Se levantó
lentamente y caminó despacio hacia la figura. Encendió su cámara, dispuesto a
tomar una foto de aquel objeto que le había brindado tanta tranquilidad. Llegó
al final de la calle, sólo una pequeña avenida lo separaba de la escultura.
Estaba fascinado, hipnotizado, estaba tan enclaustrado en sí
mismo que no se dio cuenta de la chica que venía corriendo a toda velocidad en
la calle perpendicular. Ella intentó frenar, eso no lo podía jurar. Pero desafortunadamente
no logró su cometido y se estrelló contra él.
El impacto fue tan intenso que incluso los derribó a ambos.
---Demonios, dos veces en un día ¿Qué está mal contigo
Sayde? – Dijo la chica al mismo tiempo en que se incorporaba. - ¿Estás bien? –
Preguntó a Min hYuk.
Él volteó a verla aún confundido y aturdido por el golpe.
Pero sabía que el impacto no tenía nada que ver con esa extraña y
desconcertante sensación que tenía dentro de él. Era tan nuevo para él, jamás
durante toda su existencia se había sentido de esa manera. Sentía felicidad,
ansiedad y emoción dentro de él. Extrañamente quería abrazar y besar a la chica
frente a él ¿Por qué a una completa desconocida? Ni él mismo era capaz de explicárselo.
No se trataba de atracción física, no esa sensación la había experimentado en
un par de ocasiones antes, no, se trataba de algo que iba más allá algo que
provocaba que esa estúpida sonrisa se formara en su rostro.
Te encontré.
La chica se quedó con la mano extendida durante un par de
incómodos segundos en los que MinHyuk sólo se dedicó a observarla.
---Dime que no la rompí por favor. – Dijo Sayde intentando
romper el incómodo silencio que se había formado entre ambos.
---¿Qué? – Min Hyuk salió de su ensimismamiento al ver los
labios de ella moverse.
--Tú cámara. – Contestó la chica, señalando el aparato que
se encontraba junto a Min Hyuk. Él la levantó y vio que la lente estaba rayada.
---No, está bien. – Mintió.
---Bien entonces… ammh… de verdad lo lamento, pero llevo
algo de prisa. De veras lo siento. –Dijo la chica y después de eso salió
corriendo nuevamente, sin dar tiempo a que él dijera algo más.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Min Hyuk abrió la puerta de la casa que compartía con sus
amigos, y se adentró en ella. Liah y Jung Shin estaban recostados en la sala
viendo una película. A penas se dieron cuenta de la presencia del mayor.
Se sentó en uno de los sillones con la mirada fija en la
televisión, sin prestar atención en lo que acontecía en la pantalla, sólo podía
pensar en ella.
---Vuelvo en un rato chico. – Dijo Verónica mientras tomaba
su bolso. Sus amigos voltearon a verla, vestía elegantemente, además de lucir
un peinado y maquillaje a juego.
---¿A dónde vas? – Preguntó Liah, el reloj marcaba las diez.
---Me reuniré con el director de la galería. Quiere hacer
una exposición con mis cuadros y luego una subasta. Justo ahora necesitamos el
dinero para pagar la casa. Además necesito alimentarme.
---Está bien. – Respondió Liah volviendo a concentrarse en
la película. Así permanecieron media hora más.
Pero Min Hyuk no podía continuar así, necesitaba salir,
volverla a ver… No sabía su nombre y aún así tenía esa necesidad indescriptible
de mantenerla cerca de él.
---¿Qué es lo que te tiene tan intranquilo Min Hyuk? Estás
muy callado– Preguntó Liah sin siquiera voltear a verlo.
---¿Ehh?... No, yo sólo… estoy viendo la película. – Trató
de responder.
---Sabes que no sólo lo digo por el hecho de que no hallas
dicho una sola palabra desde que llegaste, cosa que ya es rara en sí. –
Contestó su amiga volteando a verlo. Min Hyuk se maldijo para sus adentros, el
que ella pudiera sentir de esa manera las emociones ajenas lo volvía loco en
ocasiones, sentía que era como si estuviera espiando su mente. Pese a todo sabía
que ella sólo se preocupaba por él y quería ayudarlo, y ¿Quién mejor para
ayudarlo a entender sus inexplicables sentimientos, que sus amigos?
---Hoy… conocí a una
chica. – Contestó despacio. Decidido a contarles todo. Jung Shin puso pausa a
la película y volteó a verlo con expectación. Liah sonrió al sentir la emoción
que emanaba de Min Hyuk al hablar de esa misteriosa mujer.
---¿Cómo que una chica? ¿Desde cuándo tú sales a conocer
chicas? – Cuestionó el maknae y su novia lo miró dándole a entender que dejara
hablar a Min Hyuk pues esto era algo grande.
---Bueno, no fue algo que planeara. Chocó conmigo y
hablamos. Es todo.
---¿Cual es su nombre? – Liah se mostraba curiosa y no era
para menos. ¿Sería que al fin su querido amigo habría encontrado a su compañera?
---Sayde. Es todo lo que sé.– Había un dejo de tristeza en
la voz de Min Hyuk.
---No estarías así por una chica con la que sólo chocaste en
la calle. – Observó Liah y Min Hyuk se preparó para contarles todo.
---Cuando la vi, sentí algo inexplicable, como un calor en
el pecho, y… era como si la conociera de toda la vida, algo en mi interior me
dijo que ella es importante para mí. – Sus amigos se quedaron con la boca
abierta, conocían la sensación de la que hablaba el chico, por supuesto que la
conocían, era exactamente lo que habían sentido cuando se conocieron.
---Creo que… la has encontrado. – Dijo Jung Shin. Y aunque
Min Hyuk no había sospechado no sabía exactamente cómo reaccionar ante ello.
---No lo sé…¿No es algo apresurado?
---En toda tu existencia ¿Con cuántas personas habías
sentido esto? – Dijo Liah
---Sólo con ella… es tan desconcertante.
---No hay duda entonces. – Contestó Jung Shin con una
sonrisa.
---¿Y cuándo la conoceremos? – Liah se veía tan emocionada
que poco faltaba para que comenzara a brincar.
---¿Qué? Pero si la acabo de encontrarla… tenemos que
conocernos más y aún falta saber si ella siente lo mismo por mí.
---Esto siempre es reciproco, sin fallas. Así que deberías
ir a buscarla ahora mismo. Oh, estoy tan
feliz, la haz encontrado al fin. – La chica corrió a hablar a su amigo.
---¿Crees que esté con otros? – Intervino Jung Shin.
---Ammm… no.
---Eso es genial, entonces ve a buscarla ahora mismo y… -
Comenzó a decir Jung Shin pero antes de eso fue interrumpido.
---Es humana.
---¿Qué? – Preguntó Liah totalmente confundida y a
continuación sintió un sentimiento de pesadez proveniente de Min Hyuk, ahí
estaba el dilema. El problema que tenía tan ansioso a sus amigo era ese.
--Está bien. – Dijo Jung Shin poniendo una mano sobre su
hombro y eso fue lo que desquicio a su amigo.
---No, no está bien. ¿Por qué tenía que ser una humana? ¿Por
qué? ¿Y verónica? Sabes lo que dirá, cómo reaccionará. – Dijo Min Hyuk elevando
la voz.
---No tenemos que decírselo justo ahora. Habla primero con
la chica y ya sabes… estamos a sólo dos meses para la gran luna y cuando ese día
llegue no habrá vuelta atrás y lo que Verónica diga ya no podrá afectarlos. –
Dijo Liah intentando tranquilizarlo, cosa que pareció funcionar, se quedó un
par de minutos pensativo. Sí, eso podría funcionar. Ocultárselo hasta que no
hubiera marcha atrás.
---Podrías funcionar. – Respondió Min Hyuk.
---Está bien, entonces lo haremos así. No le diremos nada a
Verónica hasta después de la gran luna. – Dijo Jung Shin con tono serio. – Se
lo ocultaremos.
---¿Ocultarme qué? – Verónica iba entrando en la casa y se
quedó mirándolos con suspicacia. Ellos se voltearon a ver sin saber bien que
responder.
Min Hyuk se encontraba en una complicada situación, debatiéndose
entre seguir a su corazón o cumplir con la promesa que había hecho. No podía
pedirle a Verónica que lo entendiera, no podía pedirle algo de esa naturaleza,
pero ¿y si fuera esa la única solución?
lunes, 14 de julio de 2014
Capítulo 33: Ritual
---Si soy yo ¿Quién habla? – Su voz se escuchaba diferente,
más madura. ¿Hacia exactamente cuánto
tiempo que no hablaba con él? Mati me hablaba de él, pero desde que se fue a la
universidad, dejé de tener contacto con él.
---Umm…Hola, soy Emily.
---Hey, ¿Cómo has estado? Tiempo sin saber de ti. – A pesar
del notable cambio en su voz, aún podía distinguir al adolescente siempre
alegre que conocí. Parecía que su
carácter no había cambiado demasiado.
---Bien, si lo sé ha pasado realmente mucho tiempo. – La
mirada preocupada de Min Hyuk me recordó la razón por la que había llamado en
primer lugar. - ¿Puedes pasarme a Mati por favor?
---Ella no está, acompañó a Rebeca a dejar unas cosas a
Guadalajara. La muy tonta confundió los celulares, se llevó el mío y dejó el
suyo. A decir verdad no sabía si contestar, pero como eras muy insistente…
---Si lo siento, es sólo que la deje en el aeropuerto y pues
no supe de ella y me preocupe.
---Creo que llegan hoy, le diré que te marque en cuanto
llegue ¿De acuerdo?
---Está bien, gracias.
---Entonces… supongo que nos veremos luego, porque piensas
regresar. ¿ O te quedaras siempre con los chinos? – Reí ante su comentario y
Min Hyuk me miró confundido.
---Claro que regresaré, sólo necesito arreglar unas cosas
aquí. – Respondí al mismo tiempo en que le hacía señas a Min Hyuk que ya
comenzaba a desesperarse.
---Bien, pues cuando regreses no olvides venir a visitarnos,
incluso pareciera como si te hubieras olvidado de que alguna vez fuimos amigos.
---Por supuesto que no, es sólo que no puedo ir y venir tan
fácil.
---Está bien… entonces nos veremos luego, y espero tener
noticias de ti pronto. Promete que al menos llamarás de vez en cuando.
---Lo prometo, bye.
---Adiós. – Después de eso colgué.
---¿Qué pasó, Ella está bien? – Preguntó Min Hyuk con
ansiedad. – ¿Con quién hablabas? ¿Que te dijo?
---Hey chico, debes calmarte. – Contesté. – Ella está bien,
está en su casa con su familia, llegó con bien.
---Entonces -porque no me avisó-
---Bueno, porque justo ahora no está en su casa… ammm salió a
un viaje corto con su mamá y se olvidó de su teléfono.
---Entonces, quien me contestó.
---Fue Diego, su hermano. Creo que Mati se equivocó de
celulares y se llevó el de él y dejó el de ella.
---Diego… - Intentó repetir el nombre con dificultad.
---Min Hyuk ¿Sabías que ella tenía un hermano? – Pregunté.
---Sí, lo mencionó un par de veces. Pero siempre que lo describía
creí que era un adolecente, alguien menor que ella. El chico que me contestó
para nada tenía la voz de un adolescente.
---Si, bueno creo que es comprensible la confusión. Diego es
algo… ¿como decirlo? Infantil. Es mayor que Mati por cinco años, pero es de
esas personas que parece que en realidad fueran un niño disfrazado de adulto.
Es divertido y juguetón, muy soñador y ama los videojuegos, de hecho trabaja
para una compañía de videojuegos, o algo así.
---Parece que lo conoces muy bien. – Observó Jung Shin.
---Si, supongo. Se retrasó un par de años, así que cuando
Mati y yo entramos a la secundaria, los tres íbamos en la misma escuela. Nos
hicimos amigos. Es alguien muy dulce también, aunque cuando se enojaba
realmente daba miedo.
---¿Era un matón? – Preguntó Min Hyuk interesado.
---No, es alguien muy tranquilo. Pero cuando se metían con su
hermana… él realmente la quiere mucho, y creo que por eso la cuidaba tanto. También
era algo celoso. Dicen que una vez le
fracturó las piernas a un chico con el que Mati salía. – Vi a Min Hyuk palidecer. – Si alguien la trataba
mal o le hacía daño, realmente se enojaba. Creo que es porque siempre la ha
visto como su hermanita pequeña, es muy sobreprotector.
---Ahhh – Min Hyuk se había quedado prácticamente paralizado.
---Así que cuando lo conozcas, sé correcto y sobretodo demuestra
que tratas bien a su hermana. Porque si no es así, realmente te irá mal. -
Compartí una sonrisa cómplice con Jung Shin. Tal vez, quizá estaba exagerando
un poco la historia. El teléfono de Min Hyuk comenzó a sonar, número
desconocido. Se lo entregué y salió de la habitación antes de contestar, cerró
la puerta.
---¿Te han dicho que eres realmente malvada? – Dijo Jung Shin
sonriendo.
---No lo soy, es la verdad. Bueno, quizá la exageré un poco,
pero lo que sí es verdad es que Diego realmente protege mucho a su hermana. –
Sonreí.
---¿Y tú? ¿También tienes algún hermano mayor del que deba
preocuparme?
---¿Perdón?
---Sí, bueno supongo que en algún momento tu familia se
enterará de que supuestamente estamos es una relación ¿No?
---Preferiría que no fuera así. – Contesté
---Oye, es verdad que no soy el más guapo, pero eso realmente
fue hiriente. – Dijo con tranquilidad.
---No me malinterpretes. Es sólo que… esto es sólo una mentira
que durará seis meses… ¿Qué caso tienen involucrar a nuestras familias en esto?
Les hará pensar que es una relación duradera, cuando la verdad sólo es una
farsa que durará unos pocos meses.
---Existen relaciones que duran mucho menos que eso.
---Ya, pero no es algo que creo le interese saber a mi
familia.
---¿Quién eres Emily? – Preguntó poniendo los codos sobre las
rodillas y mirándome fijamente.
---¿A qué te refirieres?
---Me doy cuenta que no sabemos nada de ti, salvo tu nombre,
que eres enfermera y que definitivamente no eras de las que se saltaban la reja
para escapar del colegio. – Dijo en tono burlón. – No sabemos cómo es tu
familia, o cuál es tu historia, ni siquiera sabemos si tienes antecedente
penales. – Obviamente estaba jugando, aunque noté que lo hacía para que no
interpretará sus preguntas como una descortesía.
Mi historia… ni siquiera sabía por dónde empezar, era
complicada. Fácilmente pude haberle dicho que estaba demasiado cansada o
incluso decirle que eso no era de su incumbencia y definitivamente me dejaría
en paz. Pero había algo… no sabía si era él o la situación o tal vez la
confidencialidad implícita en el hecho que una vez que todo acabara jamás nos
volveríamos a ver. No lo sé. Pero había algo que me decía que podía contárselo,
todo de mí. Que podía confiar en aquel chico de ojos cafés.
---¿Qué quieres saber? – Respondí con un suspiro.
---¿Cómo es tu familia? ¿Tienes hermanos, hermanas, sobrinos,
hijos? – Preguntó sonriendo, sus bromas, un intento por aligerar el ambiente y quitarle
el estatuto de seriedad a la narración que estaba a punto de realizar.
---Ok, ammm… Soy hija de padres divorciados, a los que desde
que tengo doce no los veo mucho. Es extraño, pero es asi. Tengo una hermana,
cuatro años menor que yo, se llama Ana. Tampoco la veo mucho desde que empecé a
estudiar la universidad, y bueno cuando terminé y regresé, ella se fue a un
internado en el extranjero. Es realmente inteligente y buena con los idiomas,
le va bien y estoy orgullosa de ella. Pero ya sólo nos vemos en vacaciones.
---Cuando pediste permiso para regresar a México, dijiste que
ibas a ver a tu familia… - Dijo Jung Shin.
---Extraño ¿No? Apuesto a que cuando me oíste decir eso
pensaste que iría a pasar navidad y año nuevo en un hogar acogedor con una
familia unida, que habría un montón de gente esperando por mí. Pero no, no es así. Pero no me
malinterpretes, no mentí. Realmente quería pasar tiempo con mi familia, estas
fechas son muy importantes para mí.
---Había querido preguntarte esto hace mucho… ¿Por qué en
estas fechas? Estuviste casi siete meses aquí y ni una sola vez pediste
regresar… pero ahora de pronto, querías apresurarte y arreglar todo para estar
allá en estas fechas.
---Quería estar ahí para el ritual. – Jung Shin me miró
sorprendido. Así que comencé a explicar. – No es nada malo, no es algo de
brujería ni nada de eso, es sólo el nombre que le puse a una vieja tradición
que tenemos en mi familia.
---¿De qué trata el ritual? – Preguntó Jung Shin
---Es una largar historia en realidad.
---Tenemos tiempo ¿No? – Podría haber elegido no decírselo,
no contarle nada, estaba segura que lo entendería; pero sentía que a él podría
confiarle todo. Era una extraña y desconcertante situación, ni siquiera a
algunos de mis amigos más cercanos les había dicho esto. No era una persona muy
sociable, mis ideas y sentimientos sólo los compartía con los más cercanos.
¿Había alguna razón lógica por la que yo le contara al chico que meses atrás se
había propuesto hacerme la vida imposible, todos esos recuerdos, aun aquellos
más dolorosos? ¿Había alguna explicación? De ser así, que alguien me la diera
por favor. Porque a pesar de cualquier razón, estaba confiando mi doloroso
pasado al mismo chico en que meses atrás no habría confiado ni siquiera la cosa
más insignificante.
---Verás mi madre es una mujer muy inteligente y con mucha
hambre de éxito y de ser la mejor, en la escuela era siempre la que sacaba
mejores calificaciones, se graduó de la universidad con honores. Después
conoció a mi papá y se casaron. Cuando mi madre se embarazó de mí, tuvo que
dejarlo todo, su trabajo, sus sueños, todo.
Pero seguía conservando las esperanzas de volver algún día. Después
llegó mi hermana y las cosas se complicaron para ella. Tener que quedarse en
casa a cuidar de dos niñas y ser una simple ama de casa, no era lo ideal para
ella, tenía muchos sueños y ganas de éxito aun, es algo fuerte decirlo, pero mi
hermana y yo nos convertimos en una carga para ella. Sé que nos amaba, lo
demostraba. Jamás nos trató mal en ningún sentido. Pero cuando pasas tanto
tiempo en una vida que no es lo que deseas, puede llegar a ser algo frustrante.
En fin, Después de pensarlo y hablarlo mucho, decidió cambiar papeles con mi
padre y mientras él nos cuidaba, ella salía a trabajar y convertirse en la
mujer empresaria y exitosa que siempre deseo. Todo parecía ir perfecto,
recuerdo que mi papá no era el mejor cuidándonos, pero se esmeraba en ello.
Pero él también tenía sueños ¿Sabes? Siempre quiso convertirse en fotógrafo y
viajar a los mejores escenarios y paisajes del mundo, capturar lo mejor del
planeta en su cámara. Así que cuando uno de sus amigos le consiguió una
oportunidad como asistente de uno de los fotógrafos más importantes y famosos…
rayos, no recuerdo su nombre, bueno, el punto es que tomo el empleo sin
dudarlo.
---¿Qué pasó entonces contigo y tu hermana?
---Ninguno estaba dispuesto a sacrificar su sueño. No los
culpo, me alegra que hayan logrado lo que siempre soñaron, estoy realmente
orgullosa ya que se convirtieran en lo que siempre soñaron. Pero creo que
tuvieron hijos demasiado pronto y se olvidaron que además de ellos, también
estábamos nosotras ahí. Hicieron lo que era más fácil, contrataron niñeras. Tenía
once años entonces. A mi padre sólo lo veía dos o tres días al mes, cuando
pasaba por la cuidad en uno de sus tantos viajes. Y mi madre, bueno a ella sólo
la veía por las noches, aunque también era común que saliera a juntas viajes de negocios. Así que mi hermana y yo
prácticamente nos quedamos solas, criadas por docenas de niñeras, que iban y
venían. Ahora imagina, si a nosotros nos veían poco, ellos prácticamente eran
dos desconocidos. Como era de esperarse, ellos decidieron que lo mejor era
divorciarse, nunca discutieron ni nada parecido, pero si ya no se veían, ¿Qué
caso tenía seguir juntos? Mi madre se quedó con la custodia y nos mudamos de
ciudad. Mi hermana entonces tenía seis, estaba a punto de cumplir siete, una
semana después de que mis padres decidieran separarse. Además, casi era
navidad. Entonces, por el bien de la niña, por dos semanas, fingieron que nada
había pasado. Pidieron vacaciones, y pasaban con nosotras todo el día,
intentando recuperar el tiempo perdido, actuaron como si nada jamás hubiera sucedido,
como si de pronto nos convirtiéramos en una familia unida, modelo, de revista.
Fueron las mejores dos semanas de mi niñez. Sentía que todo sería como antes,
que todo estaría bien, que nunca volveríamos a estar solas. Una vez que pasó el
cumpleaños de mi hermana, la navidad y esas festividades. Todo volvió a la
normalidad. Papás a su trabajo, y nosotras con las niñeras. Sin embargo, al año
siguiente se repitió, y al siguiente igual. Muchos niños esperan la navidad
para recibir regalos, yo lo esperaba para vivir mis dos semanas de fantasía.
Ansiaba más por el cumpleaños de mi hermana que por el mío propio. Es mi
ritual. Debes pensar que soy patética. Hice todo esto, sólo para vivir una
mentira. – Dije mientras un par de lágrimas caprichosas rodaban por mis
mejillas.
---Para nada.
---Ahora que mi hermana y yo somos mayores, ya no actúan
tanto. Ya no fingen como si se amarán, porque saben que Ana y yo estamos
completamente enteradas de su situación. Sin embargo, sigue siendo especial
para mí, Mis padres realmente se esfuerzan por compensarnos. A pesar de todo,
los amo. Y poder estar con ellos y con mi hermana durante dos semanas enteras
es… simplemente maravilloso. Es por eso que quería regresar justo en estas
fechas. Yo… realmente nunca le había contado esto a nadie, salvo a Mati.
Gracias de verdad, por escucharme. – Jung Shin sonrió, después se levantó y me
abrazó.
---Gracias a ti, por confiar en mí, Ahora debes descansar, en
un par de horas traeré tus medicinas. – Dijo saliendo de la habitación.
¿Qué es lo que acaba de pasar?
Una semana ha pasado
desde que me dieron de alta del hospital. El doctor Choi viene diario a revisarme
y a cambiar las vendas de mi pierna que ahora ya casi ha cicatrizado por
completo, dijo que en un par de días más ya podré caminar sin las muletas. Logré por fin hablar con Mati, se la estaba
pasando bien con su familia y me alegraba de ello, cuando se enteró de mi
accidente quiso regresar de inmediato pero se lo prohibí terminantemente. Min
Hyuk también habló con ella. Se molestó un poco conmigo por exagerar un poco
respecto a Diego, pero se le pasó en cuanto le prometí prepararle algo de
comida mexicana en cuanto me pusiera mejor Todos me han cuidado, en especial
Jung Shin, realmente parece un enfermero pagado.
Y aunque le estoy agradecida por todas sus atenciones, llega
a resultar un tanto sofocante. Quisiera salir al patio, caminar, incluso
correr, ir al jardín, respirar aire fresco, pero como ha estado lloviendo y haciendo
mucho frio, él me lo impide y dice que si sigo así jamás me recuperaré. Me he
decidido a soportarlo sólo un poco más, después de todo, sé que no lo hace con
mala intención.
Después de la plática que tuvimos aquel día le tengo más
confianza. Jamás pensé que pudiera llegar a ese nivel de confidencialidad con
alguien que prácticamente acababa de conocer. Así que he decidido seguir así y
no llevarle la contraria. Si seguimos así, creo que la mentira resultará más creíble,
si somos amigos en la realidad, podremos fingir que somos algo más en la fantasía.
A propósito, Min Hyuk me contó que los fans afuera de la casa al fin se habían
ido, supongo que la gente se llega a cansar de todo. Sin embargo en la red es
otra cosa, ahora que tengo un montón de tiempo libre, me he puesto a investigar
un poco, incluso crearon un grupo Anti-Emily. En otra época quizá me hubiera provocado
alguna reacción, pero ahora sólo me resulta irrelevante, valla no debería ser
normal acostumbrarse a ser odiada y sin embargo parece que ahora lo estoy
haciendo.
He visitado a Yong Hwa en un par de ocasiones, suerte que su
habitación queda a unos cuantos metros de la mía, si viviera en la parte de
arriba estoy bastante segura que Jung Shin me lo hubiera prohibido. Casi puedo
escuchar su voz:
EMILY, NO PUEDES SUBIR
ESCALERAS, ¿ES QUE ACASO NO TE QUIERES RECUPERAR NUNCA? SOY LA AUTORIDAD AQUÍ,
ASI QUE SI NO ES NO. DEBES OBEDECERME, PORQUE SÉ LO QUE ES MEJOR PARA TI, BLAH,
BLAH, BLAH.
Yong Hwa sigue estable, sus padres se mudaron también para
estar siempre aquí. El doctor Choi les enseño como cuidar de él lo mejor
posible y también yo los asesoro en lo que puedo. La señora Jung aún se muestra
distante conmigo, pero al menos me permite visitar a su hijo. Siempre que lo
visitó hablo con él y tomo su mano entre las mías, siempre la aprieta. No se lo
he dicho a nadie, no quiero que comiencen a tener falsas esperanzas, pese a que
estas empiecen a crecer con hierba salvaje, dentro de mí.
Líder, despierta pronto por favor.
Las cosas parecen fluir, siguiendo su curso, encajando y
acomodándose poco a poco, como piezas de un enorme rompecabezas. Sólo hay algo
que me inquieta, mejor dicho alguien. Intenté suprimir mis sentimientos y
preocupación durante tanto tiempo que ahora me resulta imposible seguirlo
haciendo.
Durante todo este tiempo jamás pregunté por Jong Hyun, y los
demás jamás lo mencionaban, al menos no delante mío. Era una situación
surrealista en donde el nombre de Jong Hyun parecía haber desaparecido de
repente de las mentes y los labios de todos, incluidos los míos. Fingía desinterés
mientras que por dentro sentí ese vacío que había dejado él, necesitaba de él,
sus palabras reconfortantes, su forma de siempre hacerme sentir mejor, su
sonrisa…
¿Dónde estás?
¿Estás odiándome, justo ahora?
¿Estás bien?
Estaba cansándome de este falso desinterés. Estaba temerosa
de que me odiara, estaba temerosa de enfrentar mis errores y la forma en que lo
traté, pero no podía seguir así. Por lo que me decidí y empecé a preguntar por
él. Sin embargo cada vez que estaba a punto de hacerlo Jung Shin cambiaba el
tema de repente y Min Hyuk no sabía nada de su paradero. Los demás tampoco, o
no querían decírmelo. Veía que escondían algo en sus miradas.
Sun Hee también había desaparecido de repente, al parecer ni
siquiera había avisado que iba a dejar el trabajo, llamaron a la agencia y
confirmaron que había ido a renunciar, pero directamente a la compañía y no con
los chicos, no había vuelto a la casa y había mandado a un par de chicas y una
señora para que recogieran sus cosas. No había dado explicaciones al respecto,
sólo se había ido.
La noche del día siete, estaba dormida y desperté de repente.
Otra vez esa sensación. Esa horrible sensación de saber que algo malo sucedería.
Sólo una persona venía a mi mente,
No de nuevo no, por favor.
Desperté agitada y sudando, esta vez no había sido tan
intenso y en mi sueño no veía nada claramente, sólo eran borrones y manchas,
que se convertían en pesadilla si estaban acompañadas de esa sensación
¿Y si? ¿Y si qué…?
Jong Hyun estés donde estés, por favor… dime que estás bien.
Miré el reloj en la mesita de noche, las doce y media. Tomé
un poco de agua e intenté dormir de nuevo, intento fallido. Necesitaba aire
fresco. Tenía ganas de ir a la azotea, pretender que Jong Hyun estaría ahí para
mí y para decirme que todo iría bien, para calmarme con sus palabras y hacerme
sentir esa tranquilidad que sólo él podía darme.
Tomé una manta delgada, me envolví en ella y me levanté para
ir a la azotea. Supuse que Jung Shin estaría durmiendo en ese momento así que
no podría impedírmelo. Tomé la muleta y abriendo la puerta teniendo buen
cuidado de no hacer ruido me escabullí fuera, Subí las escaleras despacio.
Hasta llegar a mí destino.
Las luces estaban apagadas, sin embargo la luz de luna era
magnifica e iluminaba todo, además, le otorgaba un aspecto aún más hermoso al
cielo estrellado. Comencé a recorrer la pared buscando el interruptor de luz,
entonces sentí algo más. Otra mano, fría como el hielo. Volteé, la silueta de
un hombre situada frente a mí.
Solté un gritó y torpemente intenté regresar por donde había
venido, entonces él rodeó mi cintura con un brazo y tapó mi boca con la otra
mano.
---Tranquila, soy yo. – Respondió y quitando la mano de mi
boca, encendió las luces. No lo dudé ni un segundo y lo abracé con
desesperación.
---Estás aquí, estás bien. Creí que algo te había pasado, por
favor, nunca vuelvas a irte de aquí, Promete, Jong Hyun, promete que jamás te voltearás
a ir así. Moriría si algo llegara a pasarte. – El me miraba completamente confundido
ante mi reacción. – En verdad lamento todo lo que te dije, Perdóname. En
realidad estaba muy enojada y no pensé lo que dije. Todo era una mentira. Fui
una tonta, pero de verdad no puedo seguir sin ti. – Hablaba tan rápido que seguramente ni
siquiera estaba pronunciando bien las palabras. Él sólo correspondió mi abrazo.
Suspiró
---¿Qué voy a hacer contigo, eh?
lunes, 7 de julio de 2014
Capítulo 32: Deja vú
NARRA JONG HYUN
Me quedé un momento totalmente inmóvil, en shock, sus
palabras, no sabía cómo debía asimilarlo todo. Pero Jung Shin, fue más rápido que yo y actuó con velocidad
evitando una desgracia. Tomó a Emily en brazos antes de que se estrellara
contra el piso nuevamente.
Me di prisa y abrí la puerta trasera de la camioneta, él depositó con extrema delicadeza a la chica inconsciente que descansaba en sus brazos. Esperé a que saliera y entonces tomar su lugar, pero no lo hizo; se sentó junto a ella. Lanzó las llaves al asiento delantero y me dedicó una mirada llena de odio.
Me di prisa y abrí la puerta trasera de la camioneta, él depositó con extrema delicadeza a la chica inconsciente que descansaba en sus brazos. Esperé a que saliera y entonces tomar su lugar, pero no lo hizo; se sentó junto a ella. Lanzó las llaves al asiento delantero y me dedicó una mirada llena de odio.
---¿Qué haces? – Dije completamente serio – Yo la cuidaré.
---Creo que ya hiciste suficiente. – Contestó el maknae.
---No te entrometas, eso no es asunto tuyo. Tú solamente le
has ocasionado daño desde que llegó aquí.
---Pues justo ahora, eres precisamente tú quien la ha herido.
Y escúchame bien Jong Hyun, de ahora en adelante voy a protegerla para que
nunca más vuelvas a lastimarla.
---No sabes de lo que hablas. – La discusión se estaba
tornando cada vez más intensa. Por fortuna fuimos interrumpidos, porque de no
ser así, no sé cómo habrían terminado las cosas.
---Dense prisa, la hemorragia ha cesado pero necesitamos
estabilizarla, es urgente llegar pronto al hospital. – Dijo el doctor Choi
mientras entraba en el asiento del copiloto. Min Hyuk tomó las llaves del
asiento del conductor y se subió, cerrando la puerta. Rápidamente me subí en el
asiento trasero. Emily estaba inconsciente, entre Jung Shin y yo. La cabeza de
ella reposaba en el hombro del maknae. Él apartaba los cabellos de su rostro
con delicadeza.
---Jong Hyun, con mucho cuidado venda su muñeca. – Dijo el
Doctor Choi Dándome una venda gruesa – Al menos ayudará mientras llegamos al
hospital. – Después de eso, llamó al hospital para que nos recibieran en
urgencias, apenas llegáramos. Yo me quedé ahí pasmado sin saber cómo hacerlo.
No quería lastimarla. Se veía tan frágil. ¿Y Si hacia algo mal? ¿Y si sólo
empeoraba la situación?
Jung Shin notó mi nerviosismo, me arrebató la venda y con
mucho cuidado tomó el brazo de Emily, examinó la muñeca y con delicadeza
comenzó a rodearla con la venda. Una vez que hubo terminado colocó uno de esos
seguros especiales y también puso una bolsa de hielo sobre las vendas,
sujetándola con firmeza.
Al poco tiempo, llegamos al hospital Jung Shin bajó y cargó a
Emily, en la sala de urgencias ya la estaban esperando. La depositó con
delicadeza en una camilla y un par de enfermeras se la llevaron, el doctor Choi
nos sonrió y se fue tras ellas. Había dicho que no era nada de qué preocuparse,
pero era mejor estar seguro.
---Ahora sólo nos queda esperar. – Dijo Min Hyuk, tomándome
de los hombros para guiarme a la sala de espera. Nadie decía nada, y el
ambiente no podía ser más tenso. – Ella se pondrá bien, ya lo verán, son
lesiones leves. - Intentó tranquilizarnos sonriéndonos.
Los minutos pasaban con lentitud y nadie nos daba información
del estado de salud de Emily. Al cabo de una hora el doctor Choi al fin salió.
---Chicos, ella está bien. Suturamos su pierna y pusimos una
férula en su muñeca, se recuperará. Por suerte, no tenía fracturas y el corte
de su pierna no era profundo. Tuvimos que hacerle una transfusión sanguínea. La
trasladarán a una habitación y podrán entrar a visitarla, está en la numero
veintidós. Despertará apenas se le pasé el efecto de la anestesia. Ahora si me
permiten, tengo otros pacientes que atender. – Hizo una leve reverencia y se
alejó caminando por el pasillo.
Jung Shin y Min Hyuk se levantaron de su asiento y caminaron
con paso veloz hacia la habitación de Emily. Yo los seguía más despacio ¿Y si
está despierta? ¿Y si sigue molesta conmigo? ¿Qué haré si decide no volver a
verme nunca más?
Estaba ahí, parado a mitad de un pasillo de hospital,
temeroso de entrar en la habitación de la chica que amaba.
Vamos Jong Hyun, no puedes acobardarte, no ahora.
Los errores que había cometido no tenían vuelta atrás, tenía
que dejarlo de lado, enfrentar las consecuencias y tratar de solucionar las
cosas con Emily.
Entre en la habitación despacio. Emily aún no despertaba,
agradecí por eso. No tanto por el cierto temor que tenía a su rechazo sino
porque en su rostro se veía una serenidad y paz que hacía mucho no veía en
ella. Min Hyuk estaba sentado en el sillón y Jung Shin estaba parado a un lado
de su cama. Entonces volteó a verme.
---Tienes que irte Jong Hyun. – Dijo con un tono de voz bajo
mientras me volvía a dar la espalda.
---No, yo…tengo que hablar con Emily.
---La cosa es que no sabemos si ella quiere hablar contigo.
Si despierta y te ve aquí podría alterarse y eso no es bueno para su recuperación.
---Lo siento Jung Shin, pero esto no es algo que te incumba.
– Dije con determinación.
---Permiso, debo entrar a hacerle la revisión a la paciente.
– Dijo una chica joven con uniforme de enfermera. Entró en la habitación.
Hubo un silencio sepulcral en aquella habitación mientras la
enfermera revisaba el estado de salud de Emily. Me senté en el sillón junto a
Min Hyuk. Jung Shin por su parte se quedó a un lado de la cama. Después de
algunos incómodos segundos la enfermera al fin dijo:
---Parece que está estable, la anestesia le pasará en un rato
más. Avísenme cuando despierte por favor. – Hizo una reverencia y salió.
---Ya escuchaste, Sal antes de que despierte y te vea aquí. –
Dijo Jung Shin mirándome fijamente.
---Este no es asunto tuyo Jung Shin, si hablo o no con ella.
Además ¿Cómo es que sabes que no quiere verme?
---Por lo que vi, hyung te lo pido de buena manera. Vete, ya
la has lastimado suficiente.
---¿Y qué me dices de ti? De cómo la trataste recién llegó.
Eres un egoísta, un estúpido. Ella vino hasta aquí para ser la enfermera de
Yong Hwa y tú te dedicaste a hacerle la vida imposible. Así que no me vengas
ahora con esta estúpida careta tuya, de querer protegerla porque desde un
principio fui yo quien la ayudo y apoyo. Frente a lo que le hiciste no tienes
ningún derecho de venir y decirme lo que puedo y no puedo hacer.
---¿Y si eres el héroe de la película porque ella te rechazó
entonces? – Me quedé totalmente petrificado sin saber que responder. – Desde mi
punto de vista, sus últimas palabras antes de desmayarse fue gritarte que te
alejaras, que no quería verte por que le mentiste. No sé qué fue lo que pasó,
de lo que si estoy seguro es que ella, en sus propias palabras, no quiere
verte.
---Hyung, Jung Shin tiene razón, creo que por ahora es mejor
que ella no te vea aquí al despertar. Sé que tienen cosas aún que arreglar y
tendrán tiempo para hacerlo, por ahora sólo tratemos de que no tenga emociones
desagradables, eso ayudará en su recuperación. – Dijo Min Hyuk dirigiéndose a mí
con tono calmado.
Entonces lo entendí, estaba nuevamente comportándome como un
idiota. Sólo pensando en mí de nuevo. Emily estaría débil cuando despertara y
no era ese el momento correcto para hablar, si es que alguna vez pudiera
hacerlo.
Me levanté del sillón y estaba a punto de salir cuando caí en
la cuenta que tal vez nunca pudiera estar cerca de Emily, quizá siempre me
rechazaría por lo que le hice y pese a que no tenía una excusa válida para mi
actuar, sólo ansiaba muy dentro en mi corazón que alguna vez fuera capaz de
perdonarme.
Me acerqué a la cama y tomé su mano entre las mías.
---Jamás quise lastimarte, lo siento en verdad. – Le di un
beso en la frente y Salí de esa habitación.
NARRA EMILY
¿Qué
había pasado? ¿Dónde estaba? Tenía un horrible dolor de cabeza, pero no era
nada comparado a la desorientación que en esos momentos sentía, apenas y podía
recordar mi nombre. Sentía como si hubiera pasado mucho tiempo inconsciente. Intenté
abrir los ojos, pero mis párpados se sentían demasiado pesados. Poco a poco mis
sentidos iban despertando, trate de conservar la calma y concentrare
pacientemente en tratar de entender lo que me rodeaba. Escuchaba voces a mi
alrededor, cuatro personas. Tres de ellos eran chicos, esas voces me eran
familiares. Esforcé al máximo mi mente, vamos, puedes recordarlo. Claro, eran
los chicos; MinHyuk, JungShin y JongHyun, estaban ahí. La cuarta era una voz de
chica, esa no me era para nada familiar, y antes de que pudiera intentar
reconocerla una vez más deje de escucharla. Después las cosas se pusieron
raras, algo no andaba del todo bien, discutían. No gritaban, pero lo sabía por
el tono de su voz y aunque no podía seguir el hilo de la conversación sabía que
era algo importante. Logré captar palabras como “Idiota” “Egoísta” “Enfermera”
“YongHwa”. Ponía todo de mi para abrir los ojos o al menos tratar de entender.
Escuché como alguien caminó y salió dando un portazo. Algo estaba mal, algo
estaba muy mal. Entonces lo intenté aún más fuerte y pude abrir los ojos,
Cerrándolos casi al instante ya que la intensa luz de la lámpara en el techo se
sentía como mirar el mismo sol. Poco a poco, lo intente una vez más. Visualice
la sombra de alguien alto acercándose a mí.
--- Has despertado ¿Cómo te sientes? – Pude enfocar y ver a Jung
Shin, ahí sonriéndome.
---Llamaré al doctor Choi – Dijo MinHyuk y salió de la
habitación.
---¿Qué fue lo que pasó? – Dije a penas en un susurro.
---Tuviste un accidente ¿No lo recuerdas? – Dijo Jung Shin.
Entonces poco a poco fui tomando más conciencia de mi cuerpo. Mi pierna ardía y
dolía, muchísimo. Algo en mi mano me impedía moverla con libertad. La levante
para examinarla y tenía una férula en mi muñeca. Y lo recordé todo, la llamada
de Jong Hyun y mi desesperación por intentar entrar a la casa, luego de eso mi
caída. Y mi pelea con Jong Hyun. Lo busqué con la vista, pero en la habitación
solo estábamos Jung Shin y yo.
No lo entendía, había escuchado la voz de Jong Hyun y ahora
era como si hubiera desaparecido. Tal vez era mejor así. Necesitaba pensar las
cosas antes de hablar con él, había hecho y dicho cosas que no sentía, sin
embargo aún estaba molesta y no quería discutir con él nuevamente.
---¿Cómo te sientes Emily? – Dijo el doctor Choi entrando en
la habitación.
---Muy, en verdad, muy mal.
– Mi voz sonaba tan ronca. - ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?
---Ocho horas. – Me respondió el doctor Choi. – Suturamos tu
pierna y te pusimos una férula en la muñeca, tuviste muy buena suerte al no
fracturártela.
---Ya lo creo. – Contesté
---Bien, te daré un analgésico. Y te daré de alta mañana.
Ahora es necesario que descanses para que te recuperes pronto. – Después de
decir eso el doctor Choi salió de la habitación. Minutos después una enfermera
vino a dejarme el analgésico, después de tomarlo caí en un profundo sueño hasta
el día siguiente.
Me desperté con los rayos del sol que entraban a raudales por
la ventana. Calculé que debían ser las ocho de la mañana. El efecto del
analgésico había pasado y mi pierna y muñeca volvían a doler. También tenía una
pequeña migraña, aunque nada comparado con la que había tenido el día anterior.
Me apoyé sobre mis codos y me enderecé un poco inspeccionando la habitación en
la que estaba.
Como todas, estaba totalmente pintada de blanco, era pequeña
y tenía una cómoda frente a la cama. Había también una pequeña puerta que
supuse daba al baño. Como a un metro y medio de la cama había un sillón.
Jung Shin y Min Hyuk estaban dormidos en aquel sillón. No
pude evitar sentir ternura, ambos eran demasiado altos para dormir en esa
posición. Estaba segura en que en cuanto despertaran tendrían torticolis.
Estaba conmovida, sacrificaron la comodidad de su casa por quedarse conmigo. No
vi a Jong Hyun por ninguna parte y lo agradecí, aun no me sentía preparada para
hablar con él, había dicho cosas realmente malas.
En ese momento entró el doctor Choi acompañado de una
enfermera. Al escuchar el ruido de la puerta, los chicos despertaron y tal como
lo había predicho comenzaron a masajear y estirar su adolorido cuello.
---Buenos días, Emily. ¿Cómo te sientes? – Preguntó el
doctor.
---Mejor que ayer, aunque necesitaré algunos analgésicos. –
Contesté.
---Claro, te recetaré algunos. – Respondió sonriéndome. Y después
dirigiéndose a los chicos, agregó: -Ahora salgamos para que Emily pueda
cambiarse, ya la di de alta.
La enfermera me ayudó a cambiarme una vez que los chicos y el
doctor Choi hubieran salido, supuse que ellos habían traído la ropa que
descanzaba doblada sobre la cómoda; unos pans negros, una blusa de manga larga,
una sudadera delgada y un par de tenis, todo de mi talla. Después me entregó un
par de muletas. Tendría que usarlas hasta que mi pierna hubiera cicatrizado lo
suficiente como para poder apoyarme en ella sin lastimarme. Aunque sólo usaría una
puesto que con mi brazo lastimado era incapaz de sujetar ambas. Luego me ayudó a salir de la habitación hasta
la recepción, en donde ya estaban esperándome. El doctor Choi le entregó a Min
Hyuk una bolsa con lo que supuse eran mis medicamentos.
---Nos veremos mañana Emily, por favor guarda reposo. Ya le
di instrucciones a Jung Shin de tus medicinas. Cuídense, regresen con cuidado.
Adiós.
---Adiós doctor, gracias. – Contesté.
Comenzamos a caminar hacia la salida. Jung Shin intentaba
ayudarme a avanzar pero fallaba en el intento, así que opto sólo por quedarse
cerca de mí en caso de que tambaleara o corriera riesgo de resbalar y caer. Lo
que él no recordaba es que ya tenía experiencia usando muletas. Y aunque en esta ocasión sólo pudiera usar
una, no me resultó tan difícil como creía. Sonreí ante el recuerdo Toda esta situación me parecía tan familiar,
otra vez volvía a estar incapacitada y dependiendo de alguien más, justo como
cuando llegué a Corea por primera vez, me resultaba una sensación un tanto
desagradable, prefería mil veces mi libertad, poder ir y venir sin tener que
depender de otra persona.
---Espera – Dijo Jung Shin cuando estábamos a punto de salir.
Sacó una bufanda y unos lentes de sol y me los puso. Después hizo lo mismo
consigo mismo, al igual que Min Hyuk. Después de seis meses ya debería estar
acostumbrada a ello, pero lo cierto es que seguía olvidándome del hecho que
eran famosos.
Un taxi ya estaba esperando por nosotros en la salida. El
viaje de regreso a casa fue bastante silencioso, ellos no tenían nada que decir
y yo no quería preguntar nada más en esos momentos.
Una vez que llegamos a la casa, me ayudaron a llegar a mi
habitación. Tomé mis medicamentos y sentía como comenzaban a hacer efecto. Sólo
quería dormir. Me arropé entre las cobijas y sin saber más de lo que me
rodeaba, me quedé profundamente dormida.
Me desperté catorce horas después. El efecto de los
medicamentos era nulo. MI pierna ardía y mi muñeca dolía, sin mencionar que tenía
mucha hambre. El reloj marcaba casi las doce de la noche. La habitación estaba
a oscuras, a tientas busqué el interruptor de la luz y comencé a levantarme
poco a poco. Hasta que logré sentarme. No vi los medicamentos en la mesita de
noche junto a la cama que era el lugar en donde los había dejado. Con mi brazo
sano, tomé mi muleta e intenté ponerme en pie.
---¿Qué crees que estás haciendo? – Dijo Jung Shin entrando
en la habitación, traía consigo una bandeja de madera. – El doctor dijo que debías
descansar.
---Sólo iba a buscar mis medicinas. – Contesté excusándome.
Entonces él colocó la bandeja en la mesita de noche y me dio el par de
pastillas y un vaso con agua. – Gracias
– Contesté al mismo tiempo en que tomaba el medicamento y volvía a cobijarme,
no tenía sueño pero sabía que después de las pastillas me harían dormir.
---Por nada. – Dijo Jung Shin mientras acercaba una silla a
la cama y tomaba asiento.
---¿Qué haces? – Pregunté
---Voy a quedarme a cuidarte.
---Oh, gracias, pero no es necesario. Estoy bien, estás
pastillas me harán dormir toda la noche.
---El doctor Choi dijo que era posible que tuvieras fiebre en
la noche, así que me quedaré a cuidarte. – Parecía sincero…
---¿Por qué? ¿Por qué lo haces? No es tu obligación.
---Porque no tengo nada mejor que hacer. Estar aquí encerrado
es muy aburrido. – Me quedé mirándolo sin comprender, durante un par de
segundos. – Además no hay nadie más que lo pueda hacer. Sun Hee desapareció, el
doctor Choi tiene otras obligaciones y Min Hyuk está ocupado intentado contactar
con Mati. – Mati…sólo hasta ese momento recordé que había prometido llamarla en
cuanto tuviera noticias. Su vuelo seguramente ya habría llegado a Los Ángeles.
En esos momentos estaría muy preocupada, tenía que llamarla.
---¿Logró localizarla? – Pregunté
---Creo que sí. – Contestó dudoso.
---Eso significa que ya llegó. ¿Has visto mi teléfono?
---No, cuando te llevamos al hospital no lo tenías contigo.
---Diablos. – Intentaba recordar dónde lo había visto por
última vez, pero lo último que recordaba era haberlo visto antes de saltar la
reja. Cuando caí del otro lado me quite el bolso, con el celular adentro, y lo
deje en el patio para intentar curarme. – Creo que está en el patio, voy a
buscarlo. – Dije comenzando a levantarme.
---No, no , no, no. De ninguna manera. – Contestó Jung Shin
levantándose y evitando que saliera de las cobijas. – Emily, son las once y
media de la noche, está lloviendo mares y estás convaleciente. No vas a salir.
Además ese celular estuvo ahí más de un día, bajo la lluvia seguramente ya no
sirve.
---Pero tengo que hablar con Mati. O dile a Min Hyuk que me
preste el suyo.
---Es casi media noche, seguramente ya está dormido. Hablarás
con ella mañana. Ahora necesitas descansar.
---Pero…
---Nada de peros, soy la autoridad aquí. Así que si digo que
vas a esperar a mañana para hablar con Mati así será.
---¿La autoridad? – Dije levantando una ceja.
---Eras nuestra enfermera pero ahora los roles se han
cambiado, voy a ser tu enfermero. Así que si digo algo, se cumple, fin.
---No tengo opción ¿Cierto?
---Claro que no. Ten te traje un té y pan tostado, supuse que
tendrías hambre. – Dijo al mismo tiempo en que desplegaba las patas de la
bandeja y la colocaba sobre la cama.
---Gracias Jung Shin. – Él se limitó a sonreírme. Después de
comer, fui a asearme y regresé a dormir. Jung Shin insistió en quedarse, y yo
ya estaba demasiado cansada para discutir. Así que ahí estaba él, sentado a un
lado de mi cama, leyendo un libro. Me arropé nuevamente entre las cobijas y
poco a poco me fui quedando dormida.
Al otro día Min Hyuk entró en mi habitación cuando estabamos
almorzando. Se veía preocupado.
---¿Pasó algo? ¿Lograste contactar con Mati? – Pregunté
---No… mira voy a serte sincero. Jung Shin insistió en que no
te lo contara porque podría alterarte – Volteó a ver a Jung Shin quien lo
reprendió con la mirada, sin embargo, eso no lo detuvo y siguió hablando. - …pero quiero que lo sepas para que me digas
que puedo hacer. Estoy realmente muy preocupado.
---¿De qué hablas? – Comenzaba a preocuparme yo también.
---Estuve llamando a Mati todo el día de ayer y hoy en la
mañana, al principio no me contestaba hasta que hace un rato, al fin me contestó
alguien. Era una voz masculina y hablaba en otro idioma, creo que era español,
pero no pude entender nada de lo que decía. Intenté preguntar por Mati pero me
colgó.
---Min Hyuk ¿No me dirás que estás celoso cierto?
---No, lo que me preocupa es que tal vez le robaron su
celular o quizá la secuestraron.
---Tranquilízate, estoy segura que está bien. Bueno tal vez
perdió su teléfono o dejó olvidado en algún lugar. Vamos préstame el tuyo. Todo
va a estar bien, tranquilo. – Min Hyuk me entregó su celular y marqué el
número. Sonó un par de veces sin obtener respuesta del otro lado de la línea. Quería
mantenerme optimista y pensar que nada malo había sucedido, así que lo intenté
nuevamente. Al tercer timbrazo al fin alguien contestó.
---¿Hola? – Esa voz, efectivamente era un chico y si, hablaba
en español. Y después de algunos segundos pude identificar a quien pertenecía.
Es curioso como con el paso del tiempo te vas
involuntariamente olvidando de aquellas personas que alguna vez fueron
importantes para ti. Tal vez nunca fue tu intensión hacerlo, tal vez ni
siquiera hubo una razón verdadera para el distanciamiento, en ocasiones es sólo
que la vida nos conduce por diferentes caminos. Y a veces sólo vuelves a saber
de ellos por un acontecimiento importante en sus vidas, ya sea porque te
invitaron a su boda y a veces es sólo por casualidad, un día caminando en la
calle o cuando contestan una llamada de un teléfono que no les pertenece,
---¿Diego? – Dije al cabo de un par de segundos.
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