domingo, 14 de diciembre de 2014

Capítulo 34: Reconciliación




Voltee a mirarlo confundida. Tenia una sonrisa en su rostro, aunque también conservaba una expresión triste ¿No se suponía que debía estar enojado conmigo? Ladeé mi cabeza intentando entender su reacción. Imagine que cuando lo volviera a ver quizá me rechazaría y dijera que no quería verme nunca más, algo por estilo.
---No deberías estar aquí Emily. – Dijo mientras se separaba de mí. – JungShin enloquecerá si se entera que subiste las escaleras hasta la azotea. – A pesar de que sonreía, la felicidad no llegaba a su mirada. Estaba desconcertada y sinceramente tenía muchas ganas de llorar. Preferí no hablar o mi voz se quebraría en un sollozo. – Cuando quieras bajar, puedes buscarme me quedaré un rato más  en la sala. – Caminó hacia la salida, entonces sujete su brazo.
---¿Dónde estuviste Jong Hyun? Estaba preocupada. – Dije volteando a verlo, intentando que mi voz sonara normal.
---Siempre he estado aquí. – Contestó tranquilo. Oh no, sabía que estaba evitándome, creí que no había ido a la casa para no encontrarse conmigo, pero ahora sabía que había estado ahí todo este tiempo, y ni siquiera se había preocupado en visitarme o al menos tratar de investigar cómo estaba, realmente me sentía dolida. Eso solo podía significar que él realmente me odiaba. Aclare mi garganta, intentando que no escaparan los sollozos que estaban acumulándose dentro de mí. Lo único que podía hacer en este momento era intentar que me perdonara.
---Yo de verdad… en verdad lamento todo lo que te dije. – Y fue todo lo que soporté, no pude contener el llanto por más tiempo. – El que me odies ahora es sólo mi culpa y no tienes una idea de cómo me arrepiento de todo esto. – No quería voltear a verlo, pero cuando finalmente lo hice se veía sorprendido y confundido, muy confundido.
---Emily se supone que cuando alguien te hace daño, es esa persona quien debe disculparse, no tú.
---¿Qué?
---Nunca podría odiarte Emily, creí que ya había quedado claro.
---Entonces, ¿Por qué jamás me buscaste, por qué no venias a verme y porque no intentaste hablar conmigo? – Dije incapaz de entender su cambiante humor y su inexplicable actitud.
---Claro que lo intenté, todos los días intenté verte Emily, - Dijo con una sonrisa triste. – Jung Shin dijo que lo mejor para ti era que esperar hasta que tú quisieras verme. Aunque mi deseo era hablar contigo, cuidar de ti, no podía hacerlo. El maknae tenía razón, si tu no querías verme no iba a forzarte a hacerlo, además no quería que terminaras detestándome. En el pasado fui impulsivo y actué sin pensar en la manera en que te sentirías y sólo logré lastimarte, por eso esta vez quería darte tu espacio.
---¿Quieres decir que no me visitabas porque Jung Shin no te lo permitía? – Intentaba asimilarlo.
---No lo culpes, él sólo se preocupa por ti. Creyó que lo mejor era darte un tiempo de reposo, que no te molestara y fue lo más saludable.
---No puedo creer que haya hecho eso… sin consultarme… le dije que quería encontrarte, que quería disculparme contigo y él sólo evitaba contestarme. Es… - Estaba molesta, intentaba entender por qué JungShin actúo como lo hizo, definitivamente me debía un par de explicaciones.
---Emily. De verdad no te enojes con él, creo que sólo quería cuidarte. Después de todo lo que te hizo pasar cuando llegaste aquí, no confiaba en él, pero me demostró lo equivocado que estaba. Él no es una mala persona así que no lo culpes. Bien, ahora supongo que quieres tu espacio, llámame cuando quieras bajar. – Dijo Jong Hyun caminando hacia la salida.
---No, espera. – Dije tomando su mano. – Tenemos que hablar y no creo que pueda posponerlo más tiempo. – él asintió y caminamos hacia una pequeña banquita que estaba en la azotea. - ¿Tú, trajiste esto aquí arriba? – Pregunté refiriéndome a la banquita.
---Sí, he pasado mucho tiempo aquí últimamente. – Contestó sonriendo.
---Es genial, me agrada. – Después de eso ni él ni yo dijimos nada durante un par de minutos, lo que realmente parecía una tortura, No sabía que decir, como comenzar… Tomé una bocanada de aire y me arme de valor, pero antes de que pudiera decir una palabra, él habló.
---Está bien, creo que es momento que me disculpe por lo que hice. Ahora que podemos hablar, me gustaría disculparme apropiadamente. Antes que nada quiero decirte que la manera en que actué no es como soy realmente, sólo estaba desesperado, tenía miedo de que te fueras para siempre, y si, sé que no es justificación y estoy totalmente dispuesto a hacerme cargo de mis errores, sólo quería que lo supieras. Lamento y en verdad estoy arrepentido de haberte hecho creer que YongHwa estaba mal y con ello provocar que te lastimaras, fue inmaduro y cruel de mi parte, sé que tienes un cierto afecto por él y mentí sólo por mis intereses personales fue realmente algo muy bajo y no pienso justificarme pero creo que es importante que sepas por qué lo hice. – Sonrió con tristeza y continuó. – Tú conoces mis sentimientos… he sido totalmente sincero contigo. Estoy enamorado de ti desde hace mucho tiempo y… pensar que no me correspondías fue duro, estaba buscando una manera de afrontarlo y no la encontraba. Pensé que alejándome de ti lograría superarlo y cuando me enteré que te ibas no lo resistí. Entendí que te necesito aquí, que aunque tú no me quieras…
---No, no, no, no. Jong Hyun escúchame por favor. – Dije tomando sus manos – Yo te quiero, de verdad, ni siquiera podrías imaginar cuánto. Jamás creí que en una persona pudiera volverse tan importante para mí cuando sólo tengo poco tiempo de conocerte, cuando te fuiste a visitar a tu familia te extrañe muchísimo. También me haces falta, por eso no puedo odiarte y cuando lo intento mi corazón me dice que es imposible porque el día que no te tenga a mi lado, simplemente moriré. Estos últimos meses has sido todo lo que cualquier chica desearía, eres un sueño y estoy tan agradecida que hayas aparecido en mi vida… Pero… por eso y por lo mucho que te quiero, no puedo hacerte algo como eso. Mi mente es un desastre y no mereces tener que lidiar con eso. Podría llegar a amarte, a verte como un hombre, lo sé… pero no sé cuánto tiempo me llevaría y tampoco mereces tener que esperar. De verdad perdóname pero no me sentiría bien haciéndote esto.
---Sabes que yo te esperaría todo el tiempo que fuera necesario ¿Verdad?
---Lo sé. Pero no me sentiría bien, sería como si estuviera usándote y eso sería simplemente inimaginable.
---No voy a obligarte, si no te sientes cómoda con esto, te entenderé. – Dijo brindándome una sonrisa.
---Gracias. –Dije abrazándolo. El me rodeó en sus brazos. No se cuánto tiempo permanecimos así, era realmente cómodo estar así. Comencé a acariciar su nuca. – Jong Hyun ¿Podemos volver a ser amigos cómo lo éramos antes? No puedo seguir fingiendo que nuestro distanciamiento no me duele.
---Por supuesto. – Contestó con un susurro. Me separé de él y acarició mi mejilla con dulzura.
---Estoy completamente segura que encontraras a alguien perfecta para ti. Y cuando eso suceda seré la más feliz en saber que tú eres feliz también.
Él sonrió ante mi comentario.
Seguimos hablando durante un par de horas más, justo como hacia tanto tiempo que no lo hacíamos, sin la tensión que no desaparecía de entre nosotros en los días anteriores. Poco a poco mis ojos se fueron cerrando y no se en que momento me quedé totalmente dormida.
Desperté recargada en el hombro de Jong Hyun, el tenía una guitarra sobre sus piernas y rasgaba la cuerdas con delicadeza produciendo un sonido tan dulce y delicado que parecía ser sólo susurros traídos por el viento que acariciaba mi rostro y hacia revolotear suavemente mi cabello. La luna había bajado casi completamente, por lo que calculé que no tardaría mucho en amanecer. La temperatura había descendido y sólo hasta ese momento me di cuenta de la cobija que rodeaba mi cuerpo.
---¿Qué estás tocando? – Pregunté levantando la mirada.
---Una canción que estuve escribiendo, creo que podríamos incluirla en nuestro próximo álbum… - se quedó callado unos momentos y cuando volvió a hablar su voz se escuchaba apagada – Cuando Yong Hwa despierte.
Sabía que no debía decirlo, pero algo dentro de mí me decía que si de alguna forma hacía sentir mejor a Jong Hyun, entonces lo intentaría.
---Hay… hay algo que tengo que decirte. – él me miró con curiosidad. – Hace poco, cuando visito a Yong Hwa tomo su mano y él aprieta la mía.
---¿Qué estás diciendo?
---Creo que podría ser una buena señal, quizá su recuperación va mejor de lo que creemos.
---¿Por qué no me lo habías dicho?
---Porque también puede ser que se trate de un simple reflejo. Por eso no te lo había contado, ni a ti ni a nadie, no quiero que estén decepcionados despúes.
---Pero ¿Y si está tratando de comunicarse con nosotros?
---Por ahora sólo nos queda esperar. Por favor, promete que no se lo dirás a nadie. No quiero que esto resulte sólo en falsas ilusiones. ¿Está bien? Por favor.
---De acuerdo. – Contestó Jong Hyun.
---¿Puedo escuchar tu canción? – Dije intentando distraerlo de pensamientos tristes. Él sonrió en respuesta. Y entonces comenzó a tocar una dulce melodía, definitivamente era su estilo. La canción aún no tenía letra pero sólo escuchar la música hacia que todos mis temores desaparecieran, si, otra vez me había hipnotizado.
El aire comenzó a hacerse cada vez más frío, escalofríos recorrían mi cuerpo desde la punta de los pies hasta la cabeza. Jong Hyun seguía cantando impasible…
Y entonces me golpeó, como si fuera un camión esa horrorosa sensación llegó a mí de golpe. Sabía que algo muy malo pasaría. Desesperada buscaba el peligro, volteando a todos lados, sin encontrar nada. En esa azotea sólo estábamos Jong Hyun, yo y un amanecer que en pocos minutos aparecería en el horizonte.
---¿Qué sucede? – Preguntó Jong Hyun preocupado, había dejado de tocar la guitarra. Me levanté de golpe intentando encontrar algo que mis ojos no podían ver, pero que mi corazón si sentía.
Las ocasiones anteriores sabía que algo malo pasaría pero también sabía cuál era el peligro. En esta ocasión estaba a la deriva sin saber de qué o quien protegerme.
---Es… es tarde, deberíamos entrar ya. – Dije intentado que la angustia que sentía en esos momentos no se notara en mi voz.
---De acuerdo. – Contestó Jong Hyun. Dobló las mantas y las dejó sobre la banca. Tomó su guitarra y yo mi muleta. Caminamos despacio a las escaleras. – Vamos te ayudo. – rodeó mi cintura con un brazo y me sirvió de apoyo para bajar los escalones.
Jung Shin atravesó el pasillo, dirigiéndose a mi habitación, bostezaba y llevaba consigo una bandeja con mis medicamentos. Entonces volteó a vernos e inmediatamente palideció. Dejó la bandeja en la mesita y se acercó a nosotros.
---Déjala, yo la ayudaré a bajar. – Dijo dirigiéndose a Jong Hyun.
---Lo haré yo. – Contestó Jong Hyun en tono serio.
---Creí haberte dicho que no te acercaras a ella.
---Está bien Jung Shin, en realidad ya hablamos y… aclaramos las cosas. – Dije volteando a ver a Jong Hyun - Y, a decir verdad, creo que me debes un par de explicaciones. – Él maknae me vio con una expresión de confusión. – Le dijiste a Jong Hyun que yo no quería verlo pero en realidad yo te pregunté por él en muchas ocasiones y jamás quisiste decirme en donde estaba.
---Creí que aún no era el momento para que hablaran. El Dr. Choi dijo que si te alterabas podía ser perjudicial para tu salud.
---Esa era mi decisión. Escucha, te agradezco enormemente todo lo que has hecho por mí, la manera en la que me has cuidado pero creo que es momento en que empieces a tener algo de límites. Hablar con Jong Hyun o no era mi elección y me la arrebataste. Todo este tiempo estuve tan preocupada, sin saber dónde estaba él, pensando que algo malo le había pasado. – Jong Hyun me veía confundido y entonces recordé que intentar explicarles todo el asunto de mis presentimientos sería demasiado complicado. – Ahora si me disculpan, necesito dormir. – Jong Hyun comenzó a bajar pero lo detuve. – En realidad creo que tú también deberías dormir, te vez cansado.
---Está bien, te veré en un rato más. – Dijo sonriendo y bajó las escaleras.
Con la ayuda de Jung Shin bajé los cuatro escalones que me faltaban y entré en mi habitación, él entró tras de mí.
---Aquí está tu medicina. – Me dijo al mismo tiempo en que me ofrecía las pastillas. Las tomé. – Escucha, de verdad lamento haberte mentido, sólo hice lo que creí que era mejor para ti.
---No estoy molesta, no podría enojarme contigo después de todo lo que has hecho por mí. Ahora si me disculpas, estoy quedándome dormida.
---Claro, sólo tengo una pregunta. Sé que dijiste que no cruzara los límites y no quiero hacerlo pero necesito saber que hay entre tú y Jong Hyun. - Seguramente vio la sorpresa en mi rostro porque enseguida agregó – No, no me lo tomes a mal. Pero recuerda que estamos fingiendo tener una relación…
---No lo he olvidado.
---Y si tú y Jong Hyun están saliendo o algo así podría afectarnos, bueno si los llegan a fotografiar ni tú ni Jong Hyun y mucho menos yo saldríamos bien librados.
---No tienes nada de qué preocuparte Jung Shin. Sólo somos amigos, sólo eso.
---¿Estas segura? Porque… bueno te preocupas por él, convivieron durante demasiado tiempo y… parece que ahora han pasado la noche juntos.
---Antes que nada, no pienses nada extraño, en la noche necesitaba algo de aire fresco y Salí a la azotea, ahí me encontré con él y hablamos y aclaramos las cosas. Y sobre tu pregunta, Jong Hyun y yo somos sólo amigos, y si no me crees pues lo lamento mucho. No tengo razones para mentirte, no es como si estuviéramos en una verdadera relación de todos modos. Jung Shin, de verdad necesito dormir, no me estoy sintiendo nada bien.
---Ok, descansa. – Después de eso salió de mi habitación cerrando la puerta tras de sí.
Quizá lo había tratado injustamente pero realmente no me sentía bien, y sabía que nada tenía que ver con mis lesiones. Se trataba de esa horrible sensación en mí, ya no estaba presente pero no podía simplemente olvidad que estuvo ahí. Me senté en la cama intentando calmarme. La incertidumbre estaba matándome. ¿O es que acaso estaba volviéndome loca?
¿Y si qué? ¿Y si que maldita sea? ¿Y si qué?
Estaba mucho mejor antes, cuando ignoraba todo esto, era bastante feliz.
Me dejé caer en la cama, ahora mi cabeza realmente había comenzado a doler. Me acomodé y acurruqué con las cobijas, quizá durmiendo un poco mi mente se aclarara.
*-*-*-*-*-*
Cuando desperté eran las dos de la tarde, me encontraba más tranquila pero aún tenía el recuerdo en mi mente. Necesitaba saber pronto que era eso que me angustiaba tanto, sabía que si lo descubría a tiempo quizá podría hacer algo para evitar que una tragedia sucediera. Estaba concentrada en mis pensamientos y de pronto tocaron la puerta de mi habitación.
---Adelante. – Dije al mismo tiempo en que me sentaba en la cama. Esperaba ver a Jung Shin pero mi sorpresa fue enorme cuando fue la Sra. Jung quien entró en mi habitación.
---Jung Shin tuvo que salir y me pidió que te diera tus medicamentos. – Dijo ella notablemente incómoda.
---Iba ir a buscarlos justo ahora… gracias. – Dije tomando la bandeja. Después de que Katia se había ido, la señora Jung confió un poco más en mí pero eso no significó que todo hubiera quedado en buenos términos precisamente. A decir verdad vivíamos en la misma casa, estaba cuidando de su hijo en coma pero no hablábamos más allá de lo necesario.
---Virginia me llamó, internaron a Katia en un psiquiátrico. Estará en tratamiento y los doctores dijeron que había muchas posibilidad de que con medicación y terapias, superara su obsesión.
---Me alegra oír eso, espero que se recupere pronto. Tiene mucho apoyo, por lo que pude ver, sus padres realmente la ayudan.
---Así es. Ammm… y bueno, creo que jamás tuve la oportunidad de disculparme contigo. Te juzgue antes de tiempo y ni siquiera escuche de razones. En verdad lo lamento.
---No tiene nada de que disculparse, creo que en una situación así, habría hecho lo mismo. Las pruebas no estaban a mi favor y siendo sincera era casi imposible que alguien me creyera. Pero por favor quiero que sepa, que nunca fue mi intensión lastimar a Yong Hwa.
---Eso lo sé, mi familia y yo somos afortunados, salvaste a mi hijo e incluso ahora estas aquí cuidando de él, no tenemos manera en que podamos agradecerte.
---Estamos bien, no me deben nada, lo hago porque es lo correcto.
---Gracias. – Dijo con una sonrisa. – Ahora me voy, tengo otras cosas que hacer.
Después de que la señora Jung se fue me quedé un rato más pensando en todo lo que estaba pasando, parecía como si las cosas solamente se fueran solucionando por si solas, y eso me alegraba.
Me di una ducha rápida y Salí a comer, moría de hambre. Como lo había dicho la madre de Yong Hwa, Jung Shin no estaba en el comedor. Y me pregunté si no había sido demasiado dura con él. Me senté en la mesa a lado de Jong Hyun.
---Su padre está de visita en la ciudad así que fue a comer con él, no creas que no está aquí por lo que le dijiste. Así que no estés preocupada, a diferencia de mí, él no es de los que huyen cuando las cosas no salen como él quiere. – Susurró Jong Hyun para mí con una sonrisa. No sé cómo pero ese chico intuyó lo que estaba pensando. Asentí en respuesta. Elegí creer lo que él decía.
Una vez que terminamos de comer, hablé con el doctor Choi. Le pedí que me quitará la férula de la muñeca, era horriblemente incómoda y el tiempo de recuperación que me habían asignado ya había terminado. Después de una pequeña revisión él determinó que ya no necesitaría usarla durante más tiempo. Al menos mi mano era libre, pese a que tuviera que usar muletas durante un poco más de tiempo.
Después de que el doctor se fue, decidí ir a ver un poco de televisión. Min Hyuk y Jong Hyun estaban viendo una película así que me senté en uno de los sillones. He de admitir que la película era realmente mala, era de acción pero las actuaciones eran malísimas y los efectos especiales parecían sacados de un videojuego de bajo presupuesto. Sin mencionar la cantidad excesiva e innecesaria de escenas gore.
---Iugh, no puedo seguir viendo esto. – Dijo Min Hyuk con cara de asco cuando el protagonista rebanó el cráneo de dos enemigos usando una espada y esparciendo el contenido de estos por todas partes. Tomó el control y comenzó a cambiar los canales pero sólo había estática en la pantalla. – Ummm mejor llamaré a Mati. – Entonces salió de la sala.
Jong Hyun tomó el control y al igual que lo había hecho Min Hyuk intentó cambiar los canales obteniendo el mismo resultado, sólo hubo un par de canales con programas igual o más aburridos. Al final se dio por vencido y apagó el televisor.
---Creo que Sun Hee olvidó pagar el cable. – Dijo con una sonrisa que casi al instante se borró de su rostro. Su mirada, no sabía cómo descifrar lo que veía en ella. Sun Hee se había ido de la casa sin dejar ninguna clase de explicación, pero parecía que Jong Hyun sabía algo que los demás no.
---Tú ¿Sabes porque se fue Sun Hee? – Él suspiró y me miró con la misma expresión de hace unos segundos.
---Ella y yo… tuvimos una discusión. – Contestó y no pude ocultar mi sorpresa, Sun Hee era alguien que siempre actuaba con la cabeza fría y además había dicho que quería a los chicos como si fueran su propia familia.
---¿Por qué pelearon? – Jong Hyun se enderezó en su asiento y evitó responderme. Hice cuentas mentales, Sun Hee se fue de la casa cuando Jong Hyun se desapareció… a causa de la discusión que tuvimos en el estacionamiento del programa de variedades. Sun Hee los quería como si fueran su familia, y me dijo que si los llegaba a lastimar estaría en problemas. Yo había lastimado a Jong Hyun. - ¿Fue por mí? – él se quedó callado y entendí que así había sido. - ¿Qué fue lo que pasó?
---Ella dijo cosas horribles sobre ti… y yo no estaba dispuesto a permitir que te difamara de esa manera. Le pedí que se callara, que dejara de hacerlo pero no me hizo caso… me enojé demasiado y… -Despeinó sus cabellos con desesperación. Pero Sun Hee no se podía hacer ido sólo por una discusión, había algo más grande detrás de todo esto. – Jamás quise lastimarla, no sé qué fue lo que pasó.
---¿Qué fue lo que hiciste Jong Hyun?
---La empuje contra una de las paredes. Cuando me di cuenta de lo que había hecho, me alejé intentado calmarme y cuando regresé ella ya no estaba. Y cuando regresé a la casa esa ya había renunciado. – Podía sentir el arrepentimiento en su voz, y al saber que yo era la razón por la que había discutido con Sun Hee no pude evitar sentirme culpable también.
---Creo que es necesario que te disculpes con ella, independientemente de si decide volver a la casa o no, lo merece. Después de todo estuvo con ustedes por tres años…
---Cuatro, estuvo aquí prácticamente desde que debutamos.
---Ella los quería mucho, jamás te dije esto pero cuando llegué aquí me dijo que eran como su familia. Y que los protegería como tal. Creo que… lo mejor ahora es que te disculpes con ella, para que al menos no halla rencores.
---Supongo que tienes razón… creo que la iré a buscar ahora, realmente me porte muy mal con ella. – Dijo levantándose del sillón. – Pero tú vienes conmigo.
---¿Qué? – Pregunté sorprendida.
---Independientemente de lo que le haya hecho, ella habló mal de ti, juzgándote sin conocerte bien y también te debe una disculpa.
---Déjalo, estoy bien.
---No, es verdad  voy a disculparme pero eso no quiere decir que estoy de acuerdo con lo que dijo sobre ti. Y además quiero que sepa que si decide volver, será contigo aquí, le guste o no.
---¿Estás seguro de esto? ¿Y si reacciona mal?
---Tendrá que aceptarlo. Si, cometí errores pero no me arrepiento de defenderte.
---Está bien, vamos. – Dije sin muchas ganas, estaba casi 100% segura que esto no era una buena idea. Me ayudó a levantarme y a llegar a su camioneta. - ¿Sabes en donde vive?
---Pues como sabrás, ella vivió con nosotros durante todo este tiempo pero tiene una tía que viven en las afueras de la ciudad y le heredó un apartamento, ella nos dejaba quedarnos ahí cuando estábamos demasiado cansados para hacer todo el viaje hasta aquí. Es el único lugar en donde se me ocurre buscarla. – Abrió el portón y me indicó que subiera a la camioneta, condujo para sacarla del terreno y se bajó a cerrar nuevamente.
Viajamos alrededor de una hora hasta llegar a un barrio de clase media. El sol se había ocultado ya y la luna comenzaba a ascender. Sólo había casas y un par de edificios, además de varias tiendas. Jong Hyun se estacionó frente a uno de los edificios. Calculé que tendría siete u ocho pisos a lo máximo. Me sonrió como un intento de tranquilizarme y decir que todo saldría bien.  Bajamos de la camioneta y entramos en el edificio. Por suerte había un pequeño elevador, no podía imaginarme siquiera el trabajo y el tiempo que me llevaría subir los ocho pisos usando las escaleras.
---Es una mal idea, de verdad Jong Hyun es una muy mala idea. – Dije cuando llegamos al piso ocho, donde vivía Sun Hee, sólo había dos apartamentos, uno a cada lado del pasillo.
---Confía en mí. – Dijo con su sonrisa de hoyuelos.
¿Pero qué pasaría cuando Sun Hee me viera ahí parada? Después de todo yo había sido la causa de su discusión con Jong Hyun y lo había lastimado también. Odiarme seria el menor de los sentimientos que podía imaginar que ella sintiera hacia mí. En cuanto me viera ignoraría todo lo que Jong Hyun tuviera por decirle. Caminamos hasta la puerta del lado derecho y mientras Jong Hyun se disponía a tocar yo evaluaba mis posibilidades de escapar de ahí y salir bien librado ¿En qué momento fue que me metí en este embrollo?


jueves, 4 de diciembre de 2014

El perfume del amor

Parte 1

Parte I





---Hey niña, ten cuidado. – Gritó la señora que dando un paso hacia atrás pudo recuperar el equilibrio después del empujón que la chica le había dado.
---Lo siento mucho. – Gritó Sayde mientras seguía corriendo, le hubiera gustado disculparse como era debido pero no podía darse el lujo de llegar nuevamente tarde a su trabajo. Su jefe había sido bastante específico en cuanto a un segundo retraso.
Cuando faltaba un minuto para que el reloj marcara las tres, llegó casi sin aliento, al establecimiento donde trabajaba desde hacía ya un par de meses.
---Creí que esta vez no lo lograrías. – Dijo Joah, una compañera de trabajo y su mejor amiga, más bien, su única amiga. Le lanzó un mandil a Sayde quien se lo puso en un tiempo record y lanzando su mochila detrás de la barra, tomó su block de notas, su lapicero y se dispuso a iniciar su jornada laboral.
-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
---Anda vamos. – Dijo Jung Shin con tono infantil.
---No quiero, además tengo que terminar esta pintura hoy mismo. – Contestó Verónica mientras mantenía la mirada fija en el lienzo que tenía frente a ella.
---Pero estamos en una cuidad nueva, vamos. Quiero conocerlo todo de arriba abajo. Anda, vamos. ¿Si? – La insistencia del chico sólo logró que su amiga mantuviera la vista fija en su pintura y lo ignorara por completo. – Ohhh, es que acaso ¿Me estás ignorando de nuevo? Entonces supongo que puedo hacer algo como esto. – Jung Shin tomó el lienzo y sin ningún tipo de consideración camino hacia la terraza y lo arrojó hacia la calle. Liah bajó la cabeza y negó lentamente, sabía lo que se vendría.
---Dime que no acabas de hacer eso. – Dijo Verónica con una mirada llena de fuego y la mandíbula apretada. Y antes de que el chico pudiera hacer algo para evitarlo, ella se abalanzó sobre él a una velocidad apenas perceptible. Lo arrojó contra una de las paredes del pequeño estudio haciendo que la pared se agrietara y se formará un marca en la misma, acompañado de un estruendoso ruido. Lo tomó del cuello con tanta fuerza que si Jung Shin fuera alguien más, seguramente había muerto ahí mismo. - ¿Por qué siempre insistes en molestarme, eh?
---Está bien, es suficiente. – Dijo Liah interviniendo y alejando a Verónica de su novio.
Jung Shin se sobó el cuello y comenzó a reír, de la misma manera que lo hacía siempre. Como si nada hubiera sucedido, pese a que la enorme marca en la pared, sus ropas empolvadas y la pintura destrozada dieran testimonio de lo contrario.
---Maldición ¿Desde cuando eres tan fuerte? – Dijo el muchacho frotando su cuello y sacudiendo sus ropas llenas de polvo.
---Deja de molestarme Jung Shin, si no lo haces, estaré encantada de usarte como mi gimnasio personal. – Contestó Verónica con una sonrisa maliciosa.
---Está bien, ya entendí tu punto. – Contestó el chico. Tomó a Liah de los hombros obligándola a caminar delante de él hacia la salida del estudio.
Una vez que Verónica se quedó sola, observó su caballete ahora vacío, suspiró y sonrió para si misma. Pese a las tonterías de JungShin, se sentía realmente afortunada de contar con amigos como los que tenía. Ellos, quienes le ayudaron a levantarse cuando sentía que ya nada tenía sentido, cuando quiso desaparecer, cuando creyó que el dolor terminaría destruyéndola. Ellos, con quienes compartía esa vida que ninguno escogió.
Colocó un nuevo lienzo y comenzó a pintar.

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---Amo los viernes. – Dijo Sayde dejándose caer en una de las sillas del local. La cafetería había cerrado sus puertas hacia una hora y lucia deslumbrante después de la exhaustiva limpieza que habían realizado, preparándola para la siguiente jornada.
---Es Jueves, Sayde. – Contestó Joah.
---Ajá. – Respondió su amiga riendo, creyendo que estaba jugando. Joah sólo la volteó ver dándole a entender que no bromeaba. – Hoy es viernes, mira... – Sayde sacó su teléfono y enseguida se dio cuenta que su amiga no estaba mintiendo. Se levantó al instante. Fue de tras de la barra y tomó sus cosas para después salir corriendo del local.
---¿A dónde vas? – Preguntó Joah.
---Hoy tengo que ir al bar. – Dijo Sayde antes de cerrar la puerta.
Joah suspiró y terminó de limpiar la mesa de la que se estaba ocupando.

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---El rojo es mejor. – Dijo JungShin poniendo el sombrero en la cabeza de su novia.
---¿Te gustaría más si compró el rojo? – Preguntó Liah riendo.
---A mí me gustas uses lo que uses. – Contestó el chico y le dio un beso en los labios.
---Creo que debí dejarlos venir solos. – Dijo Min Hyuk notablemente incómodo. Liah comenzó a reír.
---Sí, la verdad es que queríamos algo de privacidad pero tú insististe en venir. – Respondió Jung Shin quien recibió un codazo por parte de la chica.
---Quería conocer la ciudad… la culpa la tiene Verónica por dejarme solo y convertirme en un mal tercio.
---No es así Min. – Contestó Liah con una sonrisa.
---De todas formas… creo que iré a caminar por ahí, quiero conocer la ciudad pero con ustedes parándose y comprando en cada tienda que pasamos, jamás recorreré más de una cuadra.
---¿Estás seguro? – Preguntó su amiga.
---Si, además creo que merecen un tiempo a solas. – Dijo Min Hyuk, después salió del local.
---No llegues muy tarde. – Gritó Liah recibiendo un asentimiento de Min Hyuk como respuesta. - ¿Ves lo que provocas? – Le reclamó a su novio en tono juguetón.
---¿Qué hice? – Dijo JungShin levantando las palmas de las manos. – Además él tiene razón, necesitamos un tiempo a solas. Desde que nos mudamos, no hemos tenido tiempo para nada. ¿O es que acaso estás asustada de quedarte conmigo a solas? – Agregó en tono seductor y atrajo a la chica hacia sí.
---Eres un tonto. – Contestó ella riendo. – Me llevo el rojo. – Dijo a la vendedora al mismo tiempo en que le entregaba el dinero.

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El sol comenzaba a ocultarse detrás de las colinas tiñendo las nubes con tonos naranjas y rosados. Las lámparas y luces de los negocios comenzaban poco a poco a encenderse, las calles también comenzaban a volverse más transitadas por cientos de personas que, al igual que él, estaban ansiosos de encontrar las fantásticas historias y aventuras que esta ciudad estaba dispuesta a ofrecerles.
Min Hyuk caminaba tranquilo por las calles, fascinado por la arquitectura de este, su nuevo hogar. Avanzaba entre las personas que señalaban alegres los monumentos representativos. Sentía a su alrededor una atmosfera de alegría y romanticismo. Pero hubo algo que los desconcertó, una sensación de ansiedad que no desaparecía por más que intentara alejarla de sí. Se sentía nervioso, extrañamente emocionado. Hacía mucho que no se sentía de esa manera y eso lo asustaba pero también lo llenaba de curiosidad. Decidió detenerse por un momento, se sentó en una banca intento calmar su acelerada mente.
Y entonces la vio, una escultura de ángel femenino, tamaño natural, lo miraba con ternura. Atrayéndolo. El momento fue mágico, ese ángel le dio tanta paz. La gente seguía pasando delante de él, pero Min Hyuk simplemente no podía dejar de contemplar la hermosa escultura. Se levantó lentamente y caminó despacio hacia la figura. Encendió su cámara, dispuesto a tomar una foto de aquel objeto que le había brindado tanta tranquilidad. Llegó al final de la calle, sólo una pequeña avenida lo separaba de la escultura.
Estaba fascinado, hipnotizado, estaba tan enclaustrado en sí mismo que no se dio cuenta de la chica que venía corriendo a toda velocidad en la calle perpendicular. Ella intentó frenar, eso no lo podía jurar. Pero desafortunadamente no logró su cometido y se estrelló contra él.
El impacto fue tan intenso que incluso los derribó a ambos.
---Demonios, dos veces en un día ¿Qué está mal contigo Sayde? – Dijo la chica al mismo tiempo en que se incorporaba. - ¿Estás bien? – Preguntó a Min hYuk.
Él volteó a verla aún confundido y aturdido por el golpe. Pero sabía que el impacto no tenía nada que ver con esa extraña y desconcertante sensación que tenía dentro de él. Era tan nuevo para él, jamás durante toda su existencia se había sentido de esa manera. Sentía felicidad, ansiedad y emoción dentro de él. Extrañamente quería abrazar y besar a la chica frente a él ¿Por qué a una completa desconocida? Ni él mismo era capaz de explicárselo. No se trataba de atracción física, no esa sensación la había experimentado en un par de ocasiones antes, no, se trataba de algo que iba más allá algo que provocaba que esa estúpida sonrisa se formara en su rostro.
Te encontré.
La chica se quedó con la mano extendida durante un par de incómodos segundos en los que MinHyuk sólo se dedicó a observarla.
---Dime que no la rompí por favor. – Dijo Sayde intentando romper el incómodo silencio que se había formado entre ambos.
---¿Qué? – Min Hyuk salió de su ensimismamiento al ver los labios de ella moverse.
--Tú cámara. – Contestó la chica, señalando el aparato que se encontraba junto a Min Hyuk. Él la levantó y vio que la lente estaba rayada.
---No, está bien. – Mintió.
---Bien entonces… ammh… de verdad lo lamento, pero llevo algo de prisa. De veras lo siento. –Dijo la chica y después de eso salió corriendo nuevamente, sin dar tiempo a que él dijera algo más.

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Min Hyuk abrió la puerta de la casa que compartía con sus amigos, y se adentró en ella. Liah y Jung Shin estaban recostados en la sala viendo una película. A penas se dieron cuenta de la presencia del mayor.
Se sentó en uno de los sillones con la mirada fija en la televisión, sin prestar atención en lo que acontecía en la pantalla, sólo podía pensar en ella.
---Vuelvo en un rato chico. – Dijo Verónica mientras tomaba su bolso. Sus amigos voltearon a verla, vestía elegantemente, además de lucir un peinado y maquillaje a juego.
---¿A dónde vas? – Preguntó Liah, el reloj marcaba las diez.
---Me reuniré con el director de la galería. Quiere hacer una exposición con mis cuadros y luego una subasta. Justo ahora necesitamos el dinero para pagar la casa. Además necesito alimentarme.
---Está bien. – Respondió Liah volviendo a concentrarse en la película. Así permanecieron media hora más.
Pero Min Hyuk no podía continuar así, necesitaba salir, volverla a ver… No sabía su nombre y aún así tenía esa necesidad indescriptible de mantenerla cerca de él.
---¿Qué es lo que te tiene tan intranquilo Min Hyuk? Estás muy callado– Preguntó Liah sin siquiera voltear a verlo.
---¿Ehh?... No, yo sólo… estoy viendo la película. – Trató de responder.
---Sabes que no sólo lo digo por el hecho de que no hallas dicho una sola palabra desde que llegaste, cosa que ya es rara en sí. – Contestó su amiga volteando a verlo. Min Hyuk se maldijo para sus adentros, el que ella pudiera sentir de esa manera las emociones ajenas lo volvía loco en ocasiones, sentía que era como si estuviera espiando su mente. Pese a todo sabía que ella sólo se preocupaba por él y quería ayudarlo, y ¿Quién mejor para ayudarlo a entender sus inexplicables sentimientos, que sus amigos?
---Hoy…  conocí a una chica. – Contestó despacio. Decidido a contarles todo. Jung Shin puso pausa a la película y volteó a verlo con expectación. Liah sonrió al sentir la emoción que emanaba de Min Hyuk al hablar de esa misteriosa mujer.
---¿Cómo que una chica? ¿Desde cuándo tú sales a conocer chicas? – Cuestionó el maknae y su novia lo miró dándole a entender que dejara hablar a Min Hyuk pues esto era algo grande.
---Bueno, no fue algo que planeara. Chocó conmigo y hablamos. Es todo.
---¿Cual es su nombre? – Liah se mostraba curiosa y no era para menos. ¿Sería que al fin su querido amigo habría encontrado a su compañera?
---Sayde. Es todo lo que sé.– Había un dejo de tristeza en la voz de Min Hyuk.
---No estarías así por una chica con la que sólo chocaste en la calle. – Observó Liah y Min Hyuk se preparó para contarles todo.
---Cuando la vi, sentí algo inexplicable, como un calor en el pecho, y… era como si la conociera de toda la vida, algo en mi interior me dijo que ella es importante para mí. – Sus amigos se quedaron con la boca abierta, conocían la sensación de la que hablaba el chico, por supuesto que la conocían, era exactamente lo que habían sentido cuando se conocieron.
---Creo que… la has encontrado. – Dijo Jung Shin. Y aunque Min Hyuk no había sospechado no sabía exactamente cómo reaccionar ante ello.
---No lo sé…¿No es algo apresurado?
---En toda tu existencia ¿Con cuántas personas habías sentido esto? – Dijo Liah
---Sólo con ella… es tan desconcertante.
---No hay duda entonces. – Contestó Jung Shin con una sonrisa.
---¿Y cuándo la conoceremos? – Liah se veía tan emocionada que poco faltaba para que comenzara a brincar.
---¿Qué? Pero si la acabo de encontrarla… tenemos que conocernos más y aún falta saber si ella siente lo mismo por mí.
---Esto siempre es reciproco, sin fallas. Así que deberías ir a buscarla ahora mismo.  Oh, estoy tan feliz, la haz encontrado al fin. – La chica corrió a hablar a su amigo.
---¿Crees que esté con otros? – Intervino Jung Shin.
---Ammm… no.
---Eso es genial, entonces ve a buscarla ahora mismo y… - Comenzó a decir Jung Shin pero antes de eso fue interrumpido.
---Es humana.
---¿Qué? – Preguntó Liah totalmente confundida y a continuación sintió un sentimiento de pesadez proveniente de Min Hyuk, ahí estaba el dilema. El problema que tenía tan ansioso a sus amigo era ese.
--Está bien. – Dijo Jung Shin poniendo una mano sobre su hombro y eso fue lo que desquicio a su amigo.
---No, no está bien. ¿Por qué tenía que ser una humana? ¿Por qué? ¿Y verónica? Sabes lo que dirá, cómo reaccionará. – Dijo Min Hyuk elevando la voz.
---No tenemos que decírselo justo ahora. Habla primero con la chica y ya sabes… estamos a sólo dos meses para la gran luna y cuando ese día llegue no habrá vuelta atrás y lo que Verónica diga ya no podrá afectarlos. – Dijo Liah intentando tranquilizarlo, cosa que pareció funcionar, se quedó un par de minutos pensativo. Sí, eso podría funcionar. Ocultárselo hasta que no hubiera marcha atrás.
---Podrías funcionar. – Respondió Min Hyuk.
---Está bien, entonces lo haremos así. No le diremos nada a Verónica hasta después de la gran luna. – Dijo Jung Shin con tono serio. – Se lo ocultaremos.
---¿Ocultarme qué? – Verónica iba entrando en la casa y se quedó mirándolos con suspicacia. Ellos se voltearon a ver sin saber bien que responder.
Min Hyuk se encontraba en una complicada situación, debatiéndose entre seguir a su corazón o cumplir con la promesa que había hecho. No podía pedirle a Verónica que lo entendiera, no podía pedirle algo de esa naturaleza, pero ¿y si fuera esa la única solución?



lunes, 14 de julio de 2014

Capítulo 33: Ritual



---Si soy yo ¿Quién habla? – Su voz se escuchaba diferente, más madura.  ¿Hacia exactamente cuánto tiempo que no hablaba con él? Mati me hablaba de él, pero desde que se fue a la universidad, dejé de tener contacto con él.

---Umm…Hola, soy Emily.

---Hey, ¿Cómo has estado? Tiempo sin saber de ti. – A pesar del notable cambio en su voz, aún podía distinguir al adolescente siempre alegre que conocí. Parecía  que su carácter no había cambiado demasiado.

---Bien, si lo sé ha pasado realmente mucho tiempo. – La mirada preocupada de Min Hyuk me recordó la razón por la que había llamado en primer lugar. - ¿Puedes pasarme a Mati por favor?

---Ella no está, acompañó a Rebeca a dejar unas cosas a Guadalajara. La muy tonta confundió los celulares, se llevó el mío y dejó el suyo. A decir verdad no sabía si contestar, pero como eras muy insistente…

---Si lo siento, es sólo que la deje en el aeropuerto y pues no supe de ella y me preocupe.

---Creo que llegan hoy, le diré que te marque en cuanto llegue ¿De acuerdo?

---Está bien, gracias.

---Entonces… supongo que nos veremos luego, porque piensas regresar. ¿ O te quedaras siempre con los chinos? – Reí ante su comentario y Min Hyuk me miró confundido.

---Claro que regresaré, sólo necesito arreglar unas cosas aquí. – Respondí al mismo tiempo en que le hacía señas a Min Hyuk que ya comenzaba a desesperarse.

---Bien, pues cuando regreses no olvides venir a visitarnos, incluso pareciera como si te hubieras olvidado de que alguna vez fuimos amigos.

---Por supuesto que no, es sólo que no puedo ir y venir tan fácil.

---Está bien… entonces nos veremos luego, y espero tener noticias de ti pronto. Promete que al menos llamarás de vez en cuando.

---Lo prometo, bye.

---Adiós. – Después de eso colgué.

---¿Qué pasó, Ella está bien? – Preguntó Min Hyuk con ansiedad. – ¿Con quién hablabas? ¿Que te dijo?

---Hey chico, debes calmarte. – Contesté. – Ella está bien, está en su casa con su familia, llegó con bien.

---Entonces -porque no me avisó-

---Bueno, porque justo ahora no está en su casa… ammm salió a un viaje corto con su mamá y se olvidó de su teléfono.

---Entonces, quien me contestó.

---Fue Diego, su hermano. Creo que Mati se equivocó de celulares y se llevó el de él y dejó el de ella.

---Diego… - Intentó repetir el nombre con dificultad.

---Min Hyuk ¿Sabías que ella tenía un hermano? – Pregunté.

---Sí, lo mencionó un par de veces. Pero siempre que lo describía creí que era un adolecente, alguien menor que ella. El chico que me contestó para nada tenía la voz de un adolescente.

---Si, bueno creo que es comprensible la confusión. Diego es algo… ¿como decirlo? Infantil. Es mayor que Mati por cinco años, pero es de esas personas que parece que en realidad fueran un niño disfrazado de adulto. Es divertido y juguetón, muy soñador y ama los videojuegos, de hecho trabaja para una compañía de videojuegos, o algo así.

---Parece que lo conoces muy bien. – Observó Jung Shin.

---Si, supongo. Se retrasó un par de años, así que cuando Mati y yo entramos a la secundaria, los tres íbamos en la misma escuela. Nos hicimos amigos. Es alguien muy dulce también, aunque cuando se enojaba realmente daba miedo.

---¿Era un matón? – Preguntó Min Hyuk interesado.

---No, es alguien muy tranquilo. Pero cuando se metían con su hermana… él realmente la quiere mucho, y creo que por eso la cuidaba tanto. También era algo celoso.  Dicen que una vez le fracturó las piernas a un chico con el que Mati salía. – Vi  a Min Hyuk palidecer. – Si alguien la trataba mal o le hacía daño, realmente se enojaba. Creo que es porque siempre la ha visto como su hermanita pequeña, es muy sobreprotector.

---Ahhh – Min Hyuk se había quedado prácticamente paralizado.

---Así que cuando lo conozcas, sé correcto y sobretodo demuestra que tratas bien a su hermana. Porque si no es así, realmente te irá mal. - Compartí una sonrisa cómplice con Jung Shin. Tal vez, quizá estaba exagerando un poco la historia. El teléfono de Min Hyuk comenzó a sonar, número desconocido. Se lo entregué y salió de la habitación antes de contestar, cerró la puerta.

---¿Te han dicho que eres realmente malvada? – Dijo Jung Shin sonriendo.

---No lo soy, es la verdad. Bueno, quizá la exageré un poco, pero lo que sí es verdad es que Diego realmente protege mucho a su hermana. – Sonreí.

---¿Y tú? ¿También tienes algún hermano mayor del que deba preocuparme?

---¿Perdón?

---Sí, bueno supongo que en algún momento tu familia se enterará de que supuestamente estamos es una relación ¿No?

---Preferiría que no fuera así. – Contesté

---Oye, es verdad que no soy el más guapo, pero eso realmente fue hiriente. – Dijo con tranquilidad.

---No me malinterpretes. Es sólo que… esto es sólo una mentira que durará seis meses… ¿Qué caso tienen involucrar a nuestras familias en esto? Les hará pensar que es una relación duradera, cuando la verdad sólo es una farsa que durará unos pocos meses.

---Existen relaciones que duran mucho menos que eso.

---Ya, pero no es algo que creo le interese saber a mi familia.

---¿Quién eres Emily? – Preguntó poniendo los codos sobre las rodillas y mirándome fijamente.

---¿A qué te refirieres?

---Me doy cuenta que no sabemos nada de ti, salvo tu nombre, que eres enfermera y que definitivamente no eras de las que se saltaban la reja para escapar del colegio. – Dijo en tono burlón. – No sabemos cómo es tu familia, o cuál es tu historia, ni siquiera sabemos si tienes antecedente penales. – Obviamente estaba jugando, aunque noté que lo hacía para que no interpretará sus preguntas como una descortesía.

Mi historia… ni siquiera sabía por dónde empezar, era complicada. Fácilmente pude haberle dicho que estaba demasiado cansada o incluso decirle que eso no era de su incumbencia y definitivamente me dejaría en paz. Pero había algo… no sabía si era él o la situación o tal vez la confidencialidad implícita en el hecho que una vez que todo acabara jamás nos volveríamos a ver. No lo sé. Pero había algo que me decía que podía contárselo, todo de mí. Que podía confiar en aquel chico de ojos cafés.

---¿Qué quieres saber? – Respondí con un suspiro.

---¿Cómo es tu familia? ¿Tienes hermanos, hermanas, sobrinos, hijos? – Preguntó sonriendo, sus bromas, un intento por aligerar el ambiente y quitarle el estatuto de seriedad a la narración que estaba a punto de realizar.

---Ok, ammm… Soy hija de padres divorciados, a los que desde que tengo doce no los veo mucho. Es extraño, pero es asi. Tengo una hermana, cuatro años menor que yo, se llama Ana. Tampoco la veo mucho desde que empecé a estudiar la universidad, y bueno cuando terminé y regresé, ella se fue a un internado en el extranjero. Es realmente inteligente y buena con los idiomas, le va bien y estoy orgullosa de ella. Pero ya sólo nos vemos en vacaciones.

---Cuando pediste permiso para regresar a México, dijiste que ibas a ver a tu familia… - Dijo Jung Shin.

---Extraño ¿No? Apuesto a que cuando me oíste decir eso pensaste que iría a pasar navidad y año nuevo en un hogar acogedor con una familia unida, que habría un montón de gente esperando por mí.  Pero no, no es así. Pero no me malinterpretes, no mentí. Realmente quería pasar tiempo con mi familia, estas fechas son muy importantes para mí.

---Había querido preguntarte esto hace mucho… ¿Por qué en estas fechas? Estuviste casi siete meses aquí y ni una sola vez pediste regresar… pero ahora de pronto, querías apresurarte y arreglar todo para estar allá en estas fechas.
---Quería estar ahí para el ritual. – Jung Shin me miró sorprendido. Así que comencé a explicar. – No es nada malo, no es algo de brujería ni nada de eso, es sólo el nombre que le puse a una vieja tradición que tenemos en mi familia.

---¿De qué trata el ritual? – Preguntó Jung Shin

---Es una largar historia en realidad.

---Tenemos tiempo ¿No? – Podría haber elegido no decírselo, no contarle nada, estaba segura que lo entendería; pero sentía que a él podría confiarle todo. Era una extraña y desconcertante situación, ni siquiera a algunos de mis amigos más cercanos les había dicho esto. No era una persona muy sociable, mis ideas y sentimientos sólo los compartía con los más cercanos. ¿Había alguna razón lógica por la que yo le contara al chico que meses atrás se había propuesto hacerme la vida imposible, todos esos recuerdos, aun aquellos más dolorosos? ¿Había alguna explicación? De ser así, que alguien me la diera por favor. Porque a pesar de cualquier razón, estaba confiando mi doloroso pasado al mismo chico en que meses atrás no habría confiado ni siquiera la cosa más insignificante.

---Verás mi madre es una mujer muy inteligente y con mucha hambre de éxito y de ser la mejor, en la escuela era siempre la que sacaba mejores calificaciones, se graduó de la universidad con honores. Después conoció a mi papá y se casaron. Cuando mi madre se embarazó de mí, tuvo que dejarlo todo, su trabajo, sus sueños, todo.  Pero seguía conservando las esperanzas de volver algún día. Después llegó mi hermana y las cosas se complicaron para ella. Tener que quedarse en casa a cuidar de dos niñas y ser una simple ama de casa, no era lo ideal para ella, tenía muchos sueños y ganas de éxito aun, es algo fuerte decirlo, pero mi hermana y yo nos convertimos en una carga para ella. Sé que nos amaba, lo demostraba. Jamás nos trató mal en ningún sentido. Pero cuando pasas tanto tiempo en una vida que no es lo que deseas, puede llegar a ser algo frustrante. En fin, Después de pensarlo y hablarlo mucho, decidió cambiar papeles con mi padre y mientras él nos cuidaba, ella salía a trabajar y convertirse en la mujer empresaria y exitosa que siempre deseo. Todo parecía ir perfecto, recuerdo que mi papá no era el mejor cuidándonos, pero se esmeraba en ello. Pero él también tenía sueños ¿Sabes? Siempre quiso convertirse en fotógrafo y viajar a los mejores escenarios y paisajes del mundo, capturar lo mejor del planeta en su cámara. Así que cuando uno de sus amigos le consiguió una oportunidad como asistente de uno de los fotógrafos más importantes y famosos… rayos, no recuerdo su nombre, bueno, el punto es que tomo el empleo sin dudarlo.

---¿Qué pasó entonces contigo y tu hermana?


---Ninguno estaba dispuesto a sacrificar su sueño. No los culpo, me alegra que hayan logrado lo que siempre soñaron, estoy realmente orgullosa ya que se convirtieran en lo que siempre soñaron. Pero creo que tuvieron hijos demasiado pronto y se olvidaron que además de ellos, también estábamos nosotras ahí. Hicieron lo que era más fácil, contrataron niñeras. Tenía once años entonces. A mi padre sólo lo veía dos o tres días al mes, cuando pasaba por la cuidad en uno de sus tantos viajes. Y mi madre, bueno a ella sólo la veía por las noches, aunque también era común que saliera a juntas  viajes de negocios. Así que mi hermana y yo prácticamente nos quedamos solas, criadas por docenas de niñeras, que iban y venían. Ahora imagina, si a nosotros nos veían poco, ellos prácticamente eran dos desconocidos. Como era de esperarse, ellos decidieron que lo mejor era divorciarse, nunca discutieron ni nada parecido, pero si ya no se veían, ¿Qué caso tenía seguir juntos? Mi madre se quedó con la custodia y nos mudamos de ciudad. Mi hermana entonces tenía seis, estaba a punto de cumplir siete, una semana después de que mis padres decidieran separarse. Además, casi era navidad. Entonces, por el bien de la niña, por dos semanas, fingieron que nada había pasado. Pidieron vacaciones, y pasaban con nosotras todo el día, intentando recuperar el tiempo perdido, actuaron como si nada jamás hubiera sucedido, como si de pronto nos convirtiéramos en una familia unida, modelo, de revista. Fueron las mejores dos semanas de mi niñez. Sentía que todo sería como antes, que todo estaría bien, que nunca volveríamos a estar solas. Una vez que pasó el cumpleaños de mi hermana, la navidad y esas festividades. Todo volvió a la normalidad. Papás a su trabajo, y nosotras con las niñeras. Sin embargo, al año siguiente se repitió, y al siguiente igual. Muchos niños esperan la navidad para recibir regalos, yo lo esperaba para vivir mis dos semanas de fantasía. Ansiaba más por el cumpleaños de mi hermana que por el mío propio. Es mi ritual. Debes pensar que soy patética. Hice todo esto, sólo para vivir una mentira. – Dije mientras un par de lágrimas caprichosas rodaban por mis mejillas.

---Para nada.

---Ahora que mi hermana y yo somos mayores, ya no actúan tanto. Ya no fingen como si se amarán, porque saben que Ana y yo estamos completamente enteradas de su situación. Sin embargo, sigue siendo especial para mí, Mis padres realmente se esfuerzan por compensarnos. A pesar de todo, los amo. Y poder estar con ellos y con mi hermana durante dos semanas enteras es… simplemente maravilloso. Es por eso que quería regresar justo en estas fechas. Yo… realmente nunca le había contado esto a nadie, salvo a Mati. Gracias de verdad, por escucharme. – Jung Shin sonrió, después se levantó y me abrazó.

---Gracias a ti, por confiar en mí, Ahora debes descansar, en un par de horas traeré tus medicinas. – Dijo saliendo de la habitación.

¿Qué es lo que acaba de pasar?




Una semana ha  pasado desde que me dieron de alta del hospital. El doctor Choi viene diario a revisarme y a cambiar las vendas de mi pierna que ahora ya casi ha cicatrizado por completo, dijo que en un par de días más ya podré caminar sin las muletas.  Logré por fin hablar con Mati, se la estaba pasando bien con su familia y me alegraba de ello, cuando se enteró de mi accidente quiso regresar de inmediato pero se lo prohibí terminantemente. Min Hyuk también habló con ella. Se molestó un poco conmigo por exagerar un poco respecto a Diego, pero se le pasó en cuanto le prometí prepararle algo de comida mexicana en cuanto me pusiera mejor Todos me han cuidado, en especial Jung Shin, realmente parece un enfermero pagado.

Y aunque le estoy agradecida por todas sus atenciones, llega a resultar un tanto sofocante. Quisiera salir al patio, caminar, incluso correr, ir al jardín, respirar aire fresco, pero como ha estado lloviendo y haciendo mucho frio, él me lo impide y dice que si sigo así jamás me recuperaré. Me he decidido a soportarlo sólo un poco más, después de todo, sé que no lo hace con mala intención.

Después de la plática que tuvimos aquel día le tengo más confianza. Jamás pensé que pudiera llegar a ese nivel de confidencialidad con alguien que prácticamente acababa de conocer. Así que he decidido seguir así y no llevarle la contraria. Si seguimos así, creo que la mentira resultará más creíble, si somos amigos en la realidad, podremos fingir que somos algo más en la fantasía. A propósito, Min Hyuk me contó que los fans afuera de la casa al fin se habían ido, supongo que la gente se llega a cansar de todo. Sin embargo en la red es otra cosa, ahora que tengo un montón de tiempo libre, me he puesto a investigar un poco, incluso crearon un grupo Anti-Emily. En otra época quizá me hubiera provocado alguna reacción, pero ahora sólo me resulta irrelevante, valla no debería ser normal acostumbrarse a ser odiada y sin embargo parece que ahora lo estoy haciendo.

He visitado a Yong Hwa en un par de ocasiones, suerte que su habitación queda a unos cuantos metros de la mía, si viviera en la parte de arriba estoy bastante segura que Jung Shin me lo hubiera prohibido. Casi puedo escuchar su voz:

 EMILY, NO PUEDES SUBIR ESCALERAS, ¿ES QUE ACASO NO TE QUIERES RECUPERAR NUNCA? SOY LA AUTORIDAD AQUÍ, ASI QUE SI NO ES NO. DEBES OBEDECERME, PORQUE SÉ LO QUE ES MEJOR PARA TI, BLAH, BLAH, BLAH.

Yong Hwa sigue estable, sus padres se mudaron también para estar siempre aquí. El doctor Choi les enseño como cuidar de él lo mejor posible y también yo los asesoro en lo que puedo. La señora Jung aún se muestra distante conmigo, pero al menos me permite visitar a su hijo. Siempre que lo visitó hablo con él y tomo su mano entre las mías, siempre la aprieta. No se lo he dicho a nadie, no quiero que comiencen a tener falsas esperanzas, pese a que estas empiecen a crecer con hierba salvaje, dentro de mí.

Líder, despierta pronto por favor.

Las cosas parecen fluir, siguiendo su curso, encajando y acomodándose poco a poco, como piezas de un enorme rompecabezas. Sólo hay algo que me inquieta, mejor dicho alguien. Intenté suprimir mis sentimientos y preocupación durante tanto tiempo que ahora me resulta imposible seguirlo haciendo.

Durante todo este tiempo jamás pregunté por Jong Hyun, y los demás jamás lo mencionaban, al menos no delante mío. Era una situación surrealista en donde el nombre de Jong Hyun parecía haber desaparecido de repente de las mentes y los labios de todos, incluidos los míos. Fingía desinterés mientras que por dentro sentí ese vacío que había dejado él, necesitaba de él, sus palabras reconfortantes, su forma de siempre hacerme sentir mejor, su sonrisa…

¿Dónde estás?

¿Estás odiándome, justo ahora?

¿Estás bien?

Estaba cansándome de este falso desinterés. Estaba temerosa de que me odiara, estaba temerosa de enfrentar mis errores y la forma en que lo traté, pero no podía seguir así. Por lo que me decidí y empecé a preguntar por él. Sin embargo cada vez que estaba a punto de hacerlo Jung Shin cambiaba el tema de repente y Min Hyuk no sabía nada de su paradero. Los demás tampoco, o no querían decírmelo. Veía que escondían algo en sus miradas.

Sun Hee también había desaparecido de repente, al parecer ni siquiera había avisado que iba a dejar el trabajo, llamaron a la agencia y confirmaron que había ido a renunciar, pero directamente a la compañía y no con los chicos, no había vuelto a la casa y había mandado a un par de chicas y una señora para que recogieran sus cosas. No había dado explicaciones al respecto, sólo se había ido.

La noche del día siete, estaba dormida y desperté de repente. Otra vez esa sensación. Esa horrible sensación de saber que algo malo sucedería. Sólo una persona venía a mi mente,

No de nuevo no, por favor.

Desperté agitada y sudando, esta vez no había sido tan intenso y en mi sueño no veía nada claramente, sólo eran borrones y manchas, que se convertían en pesadilla si estaban acompañadas de esa sensación

¿Y si? ¿Y si qué…?

Jong Hyun estés donde estés, por favor… dime que estás bien.

Miré el reloj en la mesita de noche, las doce y media. Tomé un poco de agua e intenté dormir de nuevo, intento fallido. Necesitaba aire fresco. Tenía ganas de ir a la azotea, pretender que Jong Hyun estaría ahí para mí y para decirme que todo iría bien, para calmarme con sus palabras y hacerme sentir esa tranquilidad que sólo él podía darme.

Tomé una manta delgada, me envolví en ella y me levanté para ir a la azotea. Supuse que Jung Shin estaría durmiendo en ese momento así que no podría impedírmelo. Tomé la muleta y abriendo la puerta teniendo buen cuidado de no hacer ruido me escabullí fuera, Subí las escaleras despacio. Hasta llegar a mí destino.

Las luces estaban apagadas, sin embargo la luz de luna era magnifica e iluminaba todo, además, le otorgaba un aspecto aún más hermoso al cielo estrellado. Comencé a recorrer la pared buscando el interruptor de luz, entonces sentí algo más. Otra mano, fría como el hielo. Volteé, la silueta de un hombre situada frente a mí.

Solté un gritó y torpemente intenté regresar por donde había venido, entonces él rodeó mi cintura con un brazo y tapó mi boca con la otra mano.

---Tranquila, soy yo. – Respondió y quitando la mano de mi boca, encendió las luces. No lo dudé ni un segundo y lo abracé con desesperación.

---Estás aquí, estás bien. Creí que algo te había pasado, por favor, nunca vuelvas a irte de aquí, Promete, Jong Hyun, promete que jamás te voltearás a ir así. Moriría si algo llegara a pasarte. – El me miraba completamente confundido ante mi reacción. – En verdad lamento todo lo que te dije, Perdóname. En realidad estaba muy enojada y no pensé lo que dije. Todo era una mentira. Fui una tonta, pero de verdad no puedo seguir sin ti.  – Hablaba tan rápido que seguramente ni siquiera estaba pronunciando bien las palabras. Él sólo correspondió mi abrazo.

Suspiró


---¿Qué voy a hacer contigo, eh?