domingo, 12 de enero de 2014

Tú serás mis ojos




Narra Khiara: 


Estaba agotada así que fui directo a mi habitación […] Empecé a buscar mi pijama, pero él no decía nada, solo entro y se sentó en uno de los sillones de mi habitación. Pero seguía callado. Me quede observándolo, esperando que dijera algo y cuando por fin iba a decirme algo comenzó a sonar una canción en uno de mis cajones. 

Él se me quedo viendo como esperando que le diera una explicación o algo, pero no sabía que hacer o decir, estaba nerviosa… ese tono provenía del celular que me había regalado Dae Hyun ese mismo día…

No hice mucho caso al celular, trataba de no darle importancia para que él tampoco lo hiciera pero se levantó del lugar donde se encontraba y se dirigió al lugar donde lo guarde. Si alguien, bueno, más bien Dae Hyun estaba llamado se descubriría todo así que le detuve diciendo.
--- Es una alarma, tengo algo importante que hacer. Si no dirás nada entonces te pido que te vayas, estoy muy agotada. –Espere un tiempo a que hablará, cosa que jamás ocurrió así que de manera cortes le pedí que se fuera con un “Que tengas una bonita noche Young Jae”.

Antes de salir de mi habitación se quedó observando el cajón donde guardaba el celular. Se veía totalmente desconcertado pero además de no poder decirle la verdad también estaba muy molesta. Cuando llegue a la fiesta creí que él tenía algo que ver con todo aquello, creí que él había arreglado la fiesta y que esa era la razón por la que no fue por mí. Como estaba pasando últimamente, me equivoque con él. Lo que se le presento fue trabajo, lo note cuando estaba hablando un poco alejado de todos en la fiesta. Hablaba sobre algo muy importante para él, al parecer estaba tras algunos maleantes. Me sentí tonta y dolida de saber que unos criminales podían ser más importantes que yo.

Cerré con seguro la puerta de mi habitación y seguido de ello entre al baño para quitarme el maquillaje y ponerme el pijama. Cuando salí el celular estaba nuevamente sonando, pero la canción era distinta. Busque mi llave y abrí el cajón. Tenía una llamada perdida y un mensaje. No sabía si verlo o no. Si era para Dae Hyun me sentiría realmente mal por indagar en su privacidad y por no saber cómo comunicarme con él para decirle.

Fui a mi cama con el celular en las manos y finalmente me decidí y abrí el mensaje.
----- “Quería saber si todo estaba bien (deseo que así sea). Buenas noches… Jung Dae Hyun” -----
----- “Tus deseos se cumplieron . Gracias por todo y Buenas noches”----- Al igual que él, mande un mensaje corto. No sabía que más contestar, pero esperaba que mi mensaje al igual que el suyo no solo transmitiera un mensaje escrito, sino que esperaba que sintiera mis buenos deseos por él después de todo lo que había hecho por mí. Su mensaje me hizo sentir bien, eso esperaba que provocara el mío.

Mandado el mensaje comencé a dormirme. Todo había sido agotador. Primero estaba la presión de mi examen de admisión y presentarlo, luego ese horrible accidente donde casi me rebanan el cuello, toda la noche que pase en otra casa y no dormir casi nada, rematando, la fiesta y esa actitud de Young Jae. Mi cuerpo y mi mente estaban agotados. Tantas cosas en solo dos días, todo esto había sido muy rápido y aunque existieran cosas que me hacían sentir muy mal, habían otras que me hacían sentir mejor. En ese momento en el que te encuentras entre el mundo de los sueños y la realidad recordé todas las cosas lindas que me mostro Dae Hyun. Ciertamente siempre habían cosas buenas en el mundo. Como tener a mi familia, amigos y a ese extraño ángel guardián.

--- Señor Sebastián: Hija levántate… el desayuno ya está listo y solo te esperamos a ti. Apúrate, hoy estaremos todos en el comedor. -realmente me quede en un sueño profundo. Después de que mi padre me despertara observe la hora. Era y poco más de las 9am, bastante tarde para mí así que solo me arregle un poco el cabello para cubrir mi herida y baje.


***Ya en el comedor
--- Aquí viene nuestra pequeña mujercita –Hablaba amablemente el tío Yoo por lo que me sonroje
--- Estábamos hablando de ti. Sobre donde vivirás ahora que entres a la universidad. –Me dijo mi padre una vez que me acomodaba a un lado de él en el comedor.
--- Tú padre y yo creemos que deberás rentar un departamento cerca de la Universidad. Queda muy poco tiempo así que deben apresurarse a buscar un buen lugar –Sabía que eso último que dijo el tío Yoo era para Young Jae y para mí.
--- Me gustaría tener la opinión de una chica –Trate de no oírme mal, no quería que Young Jae creyera que no me importaba lo que pensaba y mucho menos que no quería estar cerca de él.
--- Sé que tienes muchas compañeras pero nunca te he visto realmente con una amiga. ¿a quién podrías pedirle que vaya con ustedes? –Mi padre se notaba realmente desconcertado aunque lo que decía era verdad.
--- No estoy diciendo que no me importe la opinión de Young Jae pero necesito la opinión de una chica. Su compañera de trabajo, Kim Ah Ri, creo que sería una buena ayuda. Ella me parece agradable y Young Jae debe confiar en ella –Metiendo a Young Jae ya nadie puso objeción a lo que hablaba así que dada por terminada la discusión empezamos a hablar de cosas triviales. Las bromas se hicieron presentes al igual que los recuerdos vergonzosos de cuando Jae y yo éramos pequeños. Todos a excepción de él reíamos. Solo se limitaba a frases cortantes y ni siquiera podía ver una sonrisa verdadera en su rostro. Hasta las sonrisas falsas salían cuando realmente algo no podía ser mencionado sin esbozar una carcajada. Había pasado mucho tiempo desde que no estábamos todos en ese comedor, de esa manera y parecía ser incomodo o menos importante para él. Su actitud había cambiado mucho desde que se convirtió en detective. Desde que viajó a Estados Unidos.

Ese gran desayuno termino cuando los mayores tuvieron que ir a la empresa y Young Jae a arreglar más de sus asuntos. Todos se despidieron dejándome sola en la casa. Me pase parte del día viendo películas y navegando por internet hasta que me fastidie. Baje por comida y para mi suerte de siempre, nadie había llegado a comer. Eran pasadas de las 4 de la tarde y seguramente comería sola. Pedí que subieran la comida a mi habitación y después de terminar con ella y otra película fui a bañarme.

No tenía nada que hacer. Estaba fastidiada así que me arregle, tome mi celular y salí de la casa. Para ese entonces ya era un poco más de las 6pm. No tenía carro “por mi edad” aunque ahora mismo añoraba uno, si lo tuviese no tendría que caminar tanto. No sabía exactamente cuál era mi destino, pero deseaba caminar, pensar y tratar de asimilar tantas cosas. Pensar la forma de acercarme nuevamente a Young Jae, de por fin decirle que le quería y que al final él me aceptara.

Seguí caminando por unos 20 minutos más hasta estar cerca de un pequeño parque. Tenía varios juegos para los niños, de hecho ahí fui un par de veces con Jae cuando éramos pequeños… aquellos juegos ya no eran muy usados así que el lugar se estaba convirtiendo en un lindo lugar para pasar el tiempo sola. Tome uno de los columpios y comencé a mecerme. Mis labores en la escuela ya estaban por terminar, ya solo faltaba una semana así que las cosas estaban más relajadas para mí. Tenían una viaje programado para eso, aunque no pensaba ir.

Mil y un pensamientos pasaban por mi mente mientras sentía el aire pegar en mi cara y mi cabellera mecerse cada que la velocidad del columpio aumentaba. Parecía como si estuviese viajando a otro lugar pero ese viaje terminó cuando sentí un gran golpe en mi nuca. Detuve el columpio y note una piedra en el piso, tenía sangre, era un pequeño orificio que pude notar pero igualmente dolía mucho. Trate de encontrar al responsable volteando de un lado hacia otro, creí que había sido un niño travieso pero la piedra era demasiado grande.

Grite como loca esperando que el pequeño pillo que había hecho eso saliera pero no obtenía ningún resultado. Ni siquiera una risilla o un quejido de miedo por aquel acto, no se escuchaba nada. Mire a todos lados, noté que el parque se encontraba prácticamente solo; solo había unas cuantas personas pero a una distancia lo suficientemente lejos. Ni siquiera podrían percatarse de la travesura que había sido víctima.

Otra piedra cayó a un lado mío, aunque está no pudo hacerme daño, era seguro que era su objetivo. Trate de ver en la dirección de donde había salido pero para ser un niño quien estuviese haciendo aquello, definitivamente debía ser muy hábil. No había absolutamente nada. Esto se estaba pasando de la raya, cualquier travesura no debía pasar a más pues de otra dirección me cayeron otras dos piedras que me golpearon una pierna y un brazo. Fue ahí cuando un horrible miedo me comenzó a invadir.

Coloque el gorro de la ligera sudadera que llevaba para cubrir mi herida y lo más rápido posible salí del parque. Trate de andar por los lugares más transitados para poder llegar a mi casa. Tal vez ya era paranoia pero sentía una fuerte mirada sobre mí, era tan penetrante que me causaba constantes escalofríos. Comenzaría a odiar los parques.

Mi paso se hizo más veloz, sentía como si alguien viniera detrás de mí así que comencé a hablarle a mi padre pero no contesto. Seguramente estaba en alguna junta importante con el Señor Yoo así que no insistí. Si no podía marcar a los mayores, ahora solo me quedaba hablar a Young Jae, él debía estar cerca, o al menos debía tener a alguien cuidándome. Esta vez, al igual que la vez pasada no había nadie?
¿Y si él era quien me cuidaba?... No… él ya me hubiese notado nerviosa y ya estaría conmigo.

Cada una de mis llamadas iba a buzón. Tenía una sensación extraña… era como estar sola, perdida. Si verdaderamente alguien me seguía no tendría forma de llegar sana y salva a casa; ya estaba lejos, además por ser una zona de familias muy bien acomodadas no era frecuentada más que por los residentes. Ese lugar era muy solo. Nunca había sentido que la distancia de la casa y ese parque fuera demasiada; ahora buscaba por donde llegar a ella pero por cualquier lugar era riesgoso. Me sentía en un laberinto.

Ya me encontraba un poco más alejada de casa por lo que decidí insistir con las llamadas. Mi refugio fue una pequeña cafetería donde pedí un americano. Él café llego y aún nadie me contestaba, fue ahí donde mis manos parecían moverse solas. Tome el número que se encontraba en mis llamadas contestadas y le marque; si estaba en lo correcto, la persona del otro lado debía ser Dae Hyun. Sonó una, dos, tres… cuatro y cinco veces; a punto estaba de cancelar la llamada cuando del otro lado se escuchó una voz. Parecía casi un susurro pero me sentía salvada.
--- Hola Khiara. Disculpa, no puedo atenderte… en estos momentos estoy trabajando. Te llamo en otro momento ¿ok? –hablaba pausadamente, con un tono apenas predecible. Si no podía ayudarme él… estaría perdida??. Sin querer comencé a llorar bajito. Si la persona que aún tenía esa penetrante mirada puesta en mí me quería acorralar lo había conseguido. -¿Qué sucede?... hey Khiara… ¿Qué pasa?- Su tono se fue elevando. Yo no podía dejar de llorar así que oculte mi rostro con el gorro de mi sudadera que ya estaba un poco manchado de sangre. Seguía sin contestar pero podía escuchar varios ruidos del otro lado. Un montón de gritillos, murmullos y unas cuantas puertas abrirse y cerrarse. Al final escuche como el motor de un auto era encendido y arrancaba.- Trata de tranquilizarte… ¿Dónde estás?....
--- En una pequeña cafetería. –Le di el nombre del lugar y la dirección de la misma
--- ¿Recuerdas lo que hicimos el otro día en el parque? –Habló poco después, con la poca razón que me quedaba supuse que estaba buscando como llegar.
--- Sí, lo recuerdo.
--- Haz lo mismo, observa que todo esté a tu alrededor y platícamelo. Tú serás mis ojos. –Despistadamente comencé a observar el lugar. Trataba de decir buenas cosas del lugar pero esa mirada me perturbaba demasiado.
Comencé mi relato con lo feliz que veía a una pareja que estaba casi enfrente de mí; ellos se veían sumamente tiernos pues eran jóvenes. Comente lo que la señora de la cafetería estaba preparando, eran unos cuantos pasteles y unos pastelillos que adornaba… Así seguí con algunas cuantas cosas más pero después de un rato ya no pude seguir. Esa maldita mirada tenía tanta fuerza, tanta presión ejercida sobre mí. Cuando me quede en silencio en siguió con la conversación. Me estaba diciendo cosas agradables de su camino hacia donde estaba….
--- Estoy viendo una hermosa pareja de enamorados… y casi frente a ellos una hermosa jovencita –Sentí un gran alivio cuando esa mano toco mi hombro, cuando la voz que escuchaba hacía eco en mí… la escuchaba por la bocina del celular y justo detrás de mí.

Venia vestido con un traje negro. Cuando lo vi no pude evitar abalanzarme sobre él y acurrucarme en su pecho. Me separó un poco, se quitó su saco y me abrigo con él… pago el café que había en mi mesa, ese café que ni siquiera fue capaz de llegar un poco más de la mitad. Me tomo del brazo y me subió a un auto lujoso que se encontraba cerca… no sabía cómo era posible que estuviese en un carro como ese pero subí sin decir nada, sin oponerme.

Cuando él también subió al auto abrochó mi cinturón de seguridad y arranco inmediatamente de colocarse el suyo.
--- ¿Qué ha sido esto? –Me pregunto cuando me vio un poco más tranquila, cuando me acomode un poco en aquel asiento.
--- Alguien… esa mirada… las pedradas… -No sabía exactamente que decir. Todo aquello fue… como si alguien acorralara a su presa.
--- ¿Te han hecho mucho daño?... Tienes sangre en el gorro. –No conteste- Está bien si no quieres decir nada de ello pero al menos dame alguna dirección para llevarte –No tarde en indicarle el lugar. Quería llegar pronto.

El viaje fue callado… yo casi iba cabeceando… me sentía ligera, ahora no sentía aquella pesada mirada, al contrario, de vez en cuando sentía una mirada liviana, que me llenaba de calma.

Supe que el viaje ya había terminado cuando freno el auto y era apagado su motor. Cuando abrí los ojos había una patrulla, el auto de Kim unnie, el de Jae y dos autos del señor Yoo haciendo fila fuera de la casa. Nos quedamos un rato en el auto hasta Dae Hyun bajo del automóvil y se dirigió a abrir mi puerta pero justo en ese momento vi como caía al suelo.

Salí lo más rápido posible y me percate de lo que sucedía. Young Jae era el causante de que Dae Hyun estuviese en el suelo, fue él quien le estampo un puño en el rostro y provoco no solo la caída sino que también sangrara. Me quede perpleja de ver aquello.

Sin darme cuenta, Jae le golpeo nuevamente, no debió quedar muy conforme con el otro así que lo repitió. Fue un golpe muy duro pero esta vez en la boca del estómago provocando Dae se doblara, seguramente por el aire que le saco. Al igual que Young Jae creí que todo había terminado, pero no fue así. Dae en un acto reflejo enredo sus pies, lo tiro y provocó que ambos estuviesen en el piso.

Los golpes se hacían constantes. Traté de separarlos, cosa inútil. Grite pidiendo ayuda… no tardaron en llegar dos policías de mi casa, ellos se encargaron de separarlos. Tenían sujeto a Dae, uno de cada lado. Nuevamente creí que aquella pelea había terminado, nuevamente me equivoque. Young Jae se disponía a golpearlo en aquella posición, aprovechando el agarre que ejercían sobre él los policías.

Cuando me percate de sus intenciones me interpuse… sin darme cuenta protegí a Dae Hyun con mi propio cuerpo… Le abrace y cerré mis ojos. Sabía que el golpe que recibiría de Young Jae, la persona que amaba, sería muy doloroso…

Llamada inesperada




Narra Khiara: 


Estaba experimentado cosas que nunca antes había sentido, era muy extraño. Nunca me había sentido tan nerviosa y mucho menos había observado tan detalladamente unos labios, algo de mí me pedía no salir de ese momento, pero otro lado de mi me decía que me quitará de ahí; que terminará con esa situación. Así fue como mi mirada se fue perdiendo hasta que el mismo Dae Hyun se alejó de un poco de mí sin romper el abrazo que le di en un principio y diciendo en un pequeño susurro: 
--- Dae Hyun: Felicidades señorita distraída, usted ha quedado en la universidad. – “señorita distraída”, creo que ahora tengo un gran sobrenombre para este chico. – Aunque también me compadezco de usted porque tendrá un compañero muy molesto.
--- Khiara: ¿También has quedado?... ¡¡felicidades!! –dije abrazándole con mayor fuerza para después separarme por completo de él. –Aunque también me compadezco de usted ya que tendrá que ayudar a esta señorita distraída –le dije en broma, provocando una fuerte risa de él.

Nos quedamos un rato más ahí, nuevamente fuimos a ver los resultados, nuestros nombres estaban ahí. Me sentía tan feliz. Pero de pronto Dae Hyun volteo y se quedó observando algo más, moví mi cabeza en la misma dirección y me encontré con la misma chica de ayer. Ella nos estaba observando desde no muy lejos así que cuando noto que yo la vi movió sus manos en señal que me acercara a ella. Era la persona que había mandado Young Jae así que me acerque a ella y Dae hyun me siguió.

--- Kim Ah Ri: ¡Hola!... ammm Young Jae me ha enviado por ti. Soy Kim Ah Ri. –Me decía extendiendo su mano y la cual acepte de mala gana- y por cierto ¡Felicidades! Creo que sí has quedado en la universidad –pareciera que me conocía desde hace mucho por la forma en la que actuaba.
--- Khiara: Yo soy Khiara, pero supongo que sabes mi nombre y mucho más… ¿No es así?
--- Kim Ah Ri: Eso que mejor te lo explique Young Jae, pero… ahora tenemos que irnos, deberías despedirte de tu amigo… espera, ¿Eres el chico de ayer?
--- Dae Hyun: Sí. Mucho gusto soy Jung Dae Hyun. –Mientras hacia una reverencia- 
--- Kim Ah Ri: Disculpa por lo de ayer… actué por instinto. Bueno, les dejo que se despidan, yo iré al auto, está cerca así que será fácil que me veas Khiara. Te espero. 

Así fue como se retiró del lugar. Había sido una plática extraña. Bueno esa chica era extraña. Al igual que yo Dae Hyun también quedo casi boquiabierto por la forma en la que esa chica se nos presentó; de una manera tan tranquila, como si nada malo ocurriera en el mundo. Estaba casi segura que ella era mi guardaespaldas y que tal vez no debería caerme bien, pero su actitud, su forma de ser, su aura que pude notar me hizo sentir algo de confianza. 

Últimamente me había vuelto muy confiada… creo que debía cambiar esto o en algún momento me vería envuelta en problemas.

Cuando notamos que ella ya no estaba cerca, Dae Hyun me dio su celular.
--- Khiara: ¿Qué haces?
--- Dae Hyun: Te doy muestras para validar tu mentira así que espero nos veamos en un futuro –después de darme su celular y decir eso salió corriendo. No pude detenerlo así simplemente trate que escuchara mi grito donde le daba las gracias. 

Esta persona realmente me sorprendía cada vez más pues el hecho de regalarme su celular para poder dar muestras a Young Jae de que lo que le dije era cierto me hacía ver que estando al lado de él podía estar segura y esperaba encontrarlo cuando entrara a la universidad. Guarde el celular y fui con Kim Ah Ri a su coche. Estando ahí el ambiente se sentía liviano, suponía que sería distinto, pero no. 

--- Sé que eres mi guardaespaldas en turno – Creí que ella no negaría o algo parecido, sin embargo lo acepto sin más. Solo llego a pedirme disculpas por ello pero que era protección que daba el gobierno y que no era algo que fuera fácil de evitar.

Fuimos directo a casa y durante todo el camino nos la pasamos platicando de cualquier cosa que se nos presentara, era más de una hora de camino con todo el tráfico aunque se me hizo más corto de lo que había pensado, ella realmente me estaba cayendo bien, al principio pensé que era una mala persona y sobre todo pensé que a ella le poda gustar mi Young Jae, pero después de todo lo que hablamos me di cuenta de que esa posibilidad quedaba tachada, ella realmente estimaba a ese tonto que teníamos pero no le amaba y eso de alguna forma me dejaba más tranquila y reconfortada…

Después me explico que para no tener problemas con los mayores Young Jae nos esperaría afuera de la casa para que cambiara de auto, cosa a la que obviamente no me negaría, no después de ser la responsable de esas mentiras que les dijo a todos.

Tal como lo dijo Kim (como empecé a llamarle después de que ella me lo pidió) al llegar a la casa, afuera ya nos espera Young Jae en su auto, Kim se bajó del que nos encontrábamos y se dirigió a hablar con él, después me hicieron señas de que fuera a donde estaba él y me subieron de copiloto… al poco tiempo de que hablara nuevamente con Kim en un idioma con claves- que seguramente eran de su trabajo como detectives- ella subió nuevamente a su auto y todos entramos a la casa; dejaron el auto en la parte delantera.

Young Jae era un caballero e iba a abrir mi puerta pero antes de permitirle eso yo lo hice y me baje... es cierto que amaba a este hombre, pero estaba molesta por el hecho de que siempre prefiere su trabajo – que seguramente fue lo que se le atravesó- muy encima de mi o de cualquier otra cosa-persona. Note como Young Jae se quedó totalmente descolocado, yo siempre me portaba de lo mejor con él, nunca le reclamaba nada y sobre todo nunca le evitaba. 

Iba entrando a la casa, estaba un poco estresada por Young Jae a pesar de lo feliz que estaba por haber entrado a la universidad. Necesitaba recostarme un poco, no había dormido mucho la noche anterior y estaba algo estresada por ello. Para tratar de relajarme pase una mano por mi cuello y recordé lo que tenía en él, si alguien lograba verlo realmente estaría en problemas ¿cómo les explicaría una cortada en mi cuello? 

Trate de ocultarlo dejando mi mano sobre la herida y soltando mi cabello así que no note que adentro estaba mi padre, el señor Yoo, muchos de los ayudantes de la casa y algunos compañeros del colegio. Cuando entre todos tenían espanta suegras, confeti y demás. Al parecer habían hecho una pequeña fiesta por mi ingreso... Estaba sorprendida, oculte mi cuello con mi cabello y después recibí varias felicitaciones por parte de los presentes. 

Tenía miedo que en cualquier momento notarán el curita en mi cuello, me preguntaran por él y se dieran cuenta que tenía una cortada, pero no podía escapar del lugar. Pero he de tener mucha suerte pues Kim unnie me tomo por los hombros, cepillo mi cabello y lo llevo alrededor de mi cuello.
--- ¿Cómo puede ser una fiesta si está chica no está arreglada adecuadamente?... Creo que necesita un baño y arreglarse así que todos hay que disfrutar de la fiesta mientras ella lo hace. –decía llamando la atención de todos quienes sin dudarlo me abrieron paso para ir a mi habitación. Me sentía agradecida con Kim unnie, pero debió darse cuenta de lo que quería ocultar así que le dije que me acompañara a mi habitación, cosa a la cual ella accedió- 

Le guie hasta mi habitación que se encontraba en la segunda planta, pero no antes de ver donde se encontraba Young Jae. Él seguro estaba extrañado por mi actitud con su compañera de trabajo por lo que se me quedo observando, como pude evite su mirada y actúe “normal”. Entre a la habitación seguida de Kim unnie y sin dudarlo le hablé.
--- Khiara: Así que ya te habías dado cuenta de lo que tenía en el cuello… 
--- Kim Ah Ri: Soy detective, puedo percatarme de muchas cosas, hasta los pequeños detalles siempre son importantes. De hecho no sé cómo el tonto de Jae no se dio cuenta… Unnie no sé lo que te paso pero yo no soy nadie para decir o hacer nada en lo que no me llaman… soy tu guardaespaldas en turno, así que si se trata de algo malo dímelo y si no es de algo que deba preocuparme mucho pues no tengo porque ser una chismosa o algo parecido. 
--- Khiara: Así que después de todo no eres una persona chismosa –le dije bromeando.
--- Kim Ah Ri: No, no lo soy. Pero si cierta niña no me respeta puedo decir a Young Jae que tienes un amiguito… ¿acaso él te hizo algo en el cuello? –se burlaba de mí mientras iba viendo las cosas de mi habitación y se sentó en uno de mis sillones con un montón de peluches con los que jugaba.
--- Khiara: ¿Qué es lo que dices?.. estás loca Kim!!... y de hecho fue un accidente que seguramente si te lo digo me meteré en más problemas
--- Kim Ah Ri: ¿A caso si paso algo malo??- Se comenzó a acercar a mí de inmediato tratando de ver la herida bajo ese curita pero al notarlo me aleje de ella Entre a mi closet donde buscada ropa adecuada para la fiesta y sobre todo haciendo de ese lugar una guarida para que ella no logrará ver mi cortada- Está bien unnie no diré nada, confía en mí... yo te ayudaré en todo lo que pueda
--- Khiara: Supongo que si no te lo digo ahora estarás presionándome mucho… ¿No es así?... –tenía que inventar una mentira lo más rápido posible, me quedé pensando un rato y al final llego a mí la solución- Está bien, me inspiras mucha confianza a pesar de lo que vi ayer y de conocerte hace unas horas… Lo que paso es que… ayer cuando caí por ese chico, ¿Jun Hong?, me raspe con algo, no lo quería decir porque seguramente se pondrían aún más histéricos en contra de ese chico… pero no sé con qué me corte y bueno es algo grande y profunda la herida. No sé cómo no lo tonaron… 
--- Kim Ah Ri: ¿Crees que soy igual de idiota que Young Jae?... Hay niña... no me trago eso… pero te ayudaré, entra a darte una ducha y yo escojo tu ropa... haa y voy a tener que esculcar entre tus cosas…
--- Khiara: heee?? – Ella esculcará en mis cosas, que es lo que pretende encontrar… estoy asustada
--- Kim Ah Ri: Jaja no te espantes, lo haré para buscar ropa, zapatos y algo de maquillaje sobre todo para ocultar tu herida, pues si llevas ese curita se darán cuanta fácilmente. 
--- Khiara: Ok gracias, solo deja pongo algo en su lugar – y fui directo a un cajón con llave, en ese cajón siempre he puesto cosas importantes o que no me gustaría que otras personas vieran y coloque ahí el celular que Dae Hyun me dio y pegado a un pequeño papelito el curita con dibujitos para niños que tenía en la herida.
--- Kim Ah Ri: Ok… pero apresúrate, todos debes aguardar por ti. –Me hablaba mientras estaba ya buscando que tomar de mi ropa y checaba el poco maquillaje que tenía. 
--- Khiara: Jaja no te preocupes Kim, salgo en unos minutos… soy muy rápida creo que en lo que más tardaremos es en el maquillaje-dije al mismo tiempo que señalaba mi ahora visible herida en el cuello, ella se sorprendió, pero igual no me dijo nada malo o recriminatorio
--- Kim Ah Ri: Sí pero anda- dijo casi empujándome al baño que se encontraba en mi recamara.

Trate de darme una ducha más rápida que otras veces, no quería que esperaran mucho por mí.

Realmente no dure mucho en la ducha, no me gusta gastar más agua de la necesaria y además creo que al bañarme diario no hay porque quedarse las horas bajo el agua, saque solo una mano para que Kim unnie me pasara la ropa que había escogido.

Ella escogió algo que realmente yo escogería. Era uno de los pocos vestidos que me agradaban (los demás que tenía casi siempre eran regalos que usaba solo para no ser descortés o algo parecido). Era un vestido blanco con un encaje negro en la parte de abajo. Era un vestido de manga larga, pero aun así era fresco, podía dejar mi cuello al descubierto pero seguramente con el maquillaje que me aplicaría Kim unnie y con solo arreglar un poco mi cabello la herida no sería visible. 

Cuando por fin terminé de vestirme y salí del baño me dio unos zapatos con un taco pequeño. Pero ahora faltaba lo más difícil de todo esto, el maquillaje. Vi como Kim batallaba mucho en ocultar mi herida pero al final lo logro y me dio un pequeño retoque en el rostro el cual no odie como siempre, pues no estaba en exceso y solo hacia resaltar mis ojos y mi boca sin poner chapas o cualquier otra cosa.

Al estar seguras que la herida no se notaría mucho, gracias al maquillaje y mi cabello, bajamos finalmente a la fiesta que habían hecho en mi honor.

Cuando baje inmediatamente recibí una que otra broma de mis compañeros mientras mi padre y el señor Yoo no dejaban de halagarme por una u otra cosa. Por otro lado Kim siempre estaba al pendiente de mí haciéndome sentir muy segura. Así entre bromas, planes y una que otra cosa paso toda la tarde y ya al dar por terminada la fiesta todos los invitados se fueron, me despedí de cada uno de ellos quedando al final solo la familia.

Estaba agotada así que fui directo a mi habitación, me despedí con un pequeño beso en la frente que les di a esos dos hombres que no hicieron más que echarme flores toda la tarde y que siempre me habían apoyado. Me dirigí a mi habitación pero cuando estaba por entrar a ella note que Young Jae se encontraba detrás de mí y usando algo de su fuerza entro en ella… 

Esperaba que haya notado mi herida. Si estaba en la habitación por ello estaría en graves problemas. Kim Ah Ri no pregunto mucho pero Young Jae seguramente no se quedaría así como sin nada. Empecé a buscar mi pijama, pero él no decía nada, solo entro y se sentó en uno de los sillones de mi habitación. Pero seguía callado. Me quede observándolo, esperando que dijera algo y cuando por fin iba a decirme algo comenzó a sonar una canción en uno de mis cajones. 

Él se me quedo viendo como esperando que le diera una explicación o algo, pero no sabía que hacer o decir, estaba nerviosa… ese tono provenía del celular que me había regalado Dae Hyun ese mismo día…

Buena noche






Narra Khiara:

Como niña pequeña contaba los pasos que había entre una u otra cosa, camine hacia el closet, el lugar donde tenía toda su comida (notando que la mayoría de ella era enlatada ya que no tenía refrigerador para conservar vegetales u otra cosa mejor comestible), pase nuevamente a la mesa, donde se encontraba la parrilla, todo, hasta que llegue a la cama y me recosté en ella. Pero, como si fuera un enorme rayo cayó sobre mi cabeza el hecho de que…

¡¡!!SOLO HAY UNA CAMA ¡¡!!

Ante aquello no pude evitar ponerme muy nerviosa, me levante de la cama de un solo brinco y me fui alejando, pero justo en ese momento iba saliendo Dae Hyun del baño así que se percató de mi nerviosismo y se puso detrás mío provocando que chocáramos y así mismo que me detuviera.

--- Dae Hyun: ¿Qué es lo que pasa? –decía ya con un tono de preocupación, note que al principio se rio en lo bajito por haber chocado con él, pero ahora se notaba realmente preocupado.
--- Khiara: Amm.. lo siento “qué tonterías estoy haciendo, aquí solo hay una cama, no te conozco bien y … no sé qué rayos estoy haciendo aquí” –no podía evitar hablar muy rápido y en español, estaba muy nerviosa.
--- Dae Hyun: Ammm… ¿tranquila?... tal vez hubiese sido mejor que te llevará a tu casa. Aún podemos buscar la forma de llevarte sana y salva. Pero… por favor, háblame en coreano, me siento raro e ignorante por no comprender lo que dices.
--- Khiara: lo siento, es solo que nunca había dormido en otro lugar que no fuese mi casa, o al menos no lejos de mi familia. Y el idioma que habló es español. –Mentía un poco, pero no me podía mostrar nerviosa por el detalle de que solo había una cama en el lugar-
--- Dae Hyun: ¿Así que eres de España?, ya veo porque tus ojos no son rasgados como los míos, realmente tienes unos ojos muy grandes… la primera vez que te vi si no hubiese sido en esas circunstancias me hubieses dado miedo
--- Khiara: ¿Miedo?- Qué demonios le pasaba a este, pues con sus dedos hacia la forma de unos ojos gigantes sobre los suyos y reía de mí. - ¡Ya DaeHyun!
--- Dae Hyun: hee??, así que sabes mi nombre ¿realmente eres una acosadora?- y dicho aquello se puso las manos en el pecho y se fue a un rincón de la cama poniendo una cara de miedo y a la vez muy graciosa provocando una gran carcajada por parte mía, no sabía cómo este chico me podía inspirar tanta confianza y cambiar mi ánimo de una manera tan rápida aun cuando me había dado cuenta de que solo había una cama en el lugar.
--- Khiara: Eres un babo, cómo no he de saber tu nombre si ya te habían buscado después del accidente, además eres mi salvador así que cómo no saber tu nombre??
--- Dae Hyun: Aún con lo que dices no dejas de parecer una loca acosadora, si sigues así realmente me darás mucho miedo
--- Khiara: Yah! Deja de decirme acosadora y loca de una vez…
--- Dae Hyun: Ya perdón, no es mi intención además creo que si yo estuviera en España me verían igual que yo te veo a ti, realmente lo que nos hace muy diferentes en este caso son los ojos… tú tienes unos gigantes. Parecen dos grandes faros, sí, eso parecen ya que desde muy lejos puedes obsérvalos.
--- Khiara: ¿Ahora además de loca y acosadora soy ojona? Pues entonces si yo tengo los ojos gigantes como dos faros, tú eres un ojos rasgados… mira mira parezco chinito –inmaduro?, sí lo que estaba era inmaduro pues estaba jalando mis ojos con el propósito de que él se sintiera mal por tener los ojos rasgados.
--- Dae Hyun: ¡Yah! No soy de China soy de Corea… por qué todos nos llaman chinos a los que tenemos rasgados los ojos hee?. Pensé que tenías tiempo en este país como para saber diferenciar entre las diferentes culturas y países.
--- Khiara: Pues yo por hablar español no soy de España, yo soy de América y para ser más exacta de México, pero claro tus ojos no te permiten ver que ahí hay países en vez de una mayor extensión de mar..
--- Dae Hyun: ¿México?, Lo siento, pero español-España pensé que era obvio, Lo siento. –Nuestro pequeño juego termino un poco mal, pues después de la infantil discusión que tuvimos nos quedamos un buen rato en silencio. Yo me quede a un lado de la mesa mientras él estaba sentado en la cama. Era algo incómodo estar de esa forma pues además de estar en un lugar donde solo había una cama también existía el hecho de que tenía puesta su ropa. Pero tenía que romper ese silencio rápidamente.
--- Khiara: ¿Y tus papás?; ellos te permiten estar en un lugar así, bueno no es un mal lugar pero los padres siempre son histéricos en lo que consta de las cosas que tienen que ver con nosotros.
--- Dae Hyun: Yo no tengo papás; ellos murieron cuando yo era pequeño- De todas las cosas que pude buscar para romper el silencio decidí hacer la peor, nos quedamos unos momentos callados pues ahora si había metido la pata. Yo bien sé que no es muy grato ni cómodo que te pregunten de algún ser querido y contestar algo como esto… eso realmente es muy cruel y doloroso, pero él noto la situación así que siguió hablando- Pero tengo hermanos. En estos momentos no estamos juntos, ya que se encargaron de quitármelos, pero tengo la esperanza que pronto estaremos juntos, después de todo debemos vencer esa barrera que pusieron entre nosotros y vivir como antes... La única familia que tengo en el mundo no está conmigo, supongo que sientes pena por mí. Eso es lo que siempre recibo de los demás.
--- Khiara: Que los demás sientan pena por ti es algo que no me gusta recibir. Y de hecho no sé qué es perder a un hermano, o un padre pero si se lo que es perder a una madre…
--- Dae Hyun: ¿Tú?.... lo siento
--- Khiara: Ahora tu eres quien siente pena de mí, ambos sabemos que sentir eso de otra persona por saber esto no es nada grato, así que no hagas eso… yo no lo hice así que tú tampoco… Sé que no es nada grato hablar de esto, pero de alguna manera se debe superar. Ellos deben estar mejor y sobre lo de tus hermanos… si dices que es una barrera que han puesto entre ustedes, entonces busca la forma más rápida para destruirla y así te puedas reunir con ellos lo más pronto posible.

Después de todo creo que los dos quedamos reconfortados uno con otro, hablar de algo como la muerte de una persona querida o de no estar al lado de una persona que quieres mucho (como yo en algún momento estuve alejada de Young Jae) es difícil de tratar, sin embargo ambos estábamos tranquilos en lo que cabía decir. Ya pasados unos momentos de silencio, se dirigió a su closet y tomo unas cuantas cobijas de él; al no haber mucho espacio en aquel lugar tomo las cobijas y las coloco a un lado de la cama; lo que me dio un gran respiro, después de todo solo había una cama pero no la compartiríamos… Empezó a acomodar una almohada en esa pequeña cama que hizo y se recostó. Me dio señas para que me acostara en la cama y así lo hice, pero antes de apagar las luces me dio nuevamente su celular, marque nuevamente pero no entraba ninguna llamada así que le mande un mensaje a Young Jae diciéndole que me encontraba bien y que sentía si los había preocupado pero que algo malo paso y pasaría la noche en un hotel.

Era una de las pocas veces que le había mentido pero si le decía que había seguido a Dae Hyun y sobre todo que estaba en su hogar esto realmente se pondría feo y las pocas esperanzas que tenía con él terminarían por desaparecer. Era mejor dejar esto como un pequeño secreto, algo que jamás debía saber pues dejando a un lado el hecho de dormir con otro chico esa misma tarde también estuve en bastante peligro, un tipo de peligro del que me hubiese librado al aceptar ayuda de un guardaespaldas.

Cuando termine de escribir el mensaje le entregue a Dae Hyun nuevamente su celular; pero él al tomarlo se sentó de manera repentina quedando muy cerca de mi rostro y me dijo: soy Jung Dae Hyun un gusto en conocerte dijo haciendo una pequeña reverencia. Esto era muy extraño, en realidad nunca nos habíamos presentado de manera correcta(? por lo que yo también le dije mi nombre en un ademan de presentarme correctamente... Después de unos momentos de risa por habernos presentado hasta estos momentos él tomo su celular, programo una alarma y se recostó en esa cama que hizo en el piso, pero yo no podía dormir…

--- ¿No puedes dormir?- Fue como si leyera mi mente, realmente yo no podía dormir en algún momento pensé en despertarlo, la verdad es que no me gusta estar despierta de noche, eso me da mucho miedo, como si fuera una niña pequeña necesito que alguien esté haciéndome compañía hasta que duerma- Yo no tengo nada de sueño.
--- Yo tampoco; hablemos de algo. –Sabía que en cualquier momento me quedaría dormida, pero si no decía que habláramos estaría muerta de miedo.

Comenzamos a hablar de cosas que pueden parecer muy sencillas y a la vez un tanto tontas como nuestro color favorito, nuestros números de la suerte, la comida que más nos agradaba, de libros, etc… todo hasta que llegó el momento en el que él me pregunto por mí país. Desde niña he vivido aquí en Corea, pero aun así no le había perdido el rastro en ningún momento a mi país, sobre todo si hablábamos de sus culturas y comida. Comencé a apropiarme totalmente de la conversación, solo había pequeños momentos en los que él hacia comentarios o cosas por el estilo, aunque no por ello dejaba de notar su gran interés por lo que yo le decía, de hecho parecía como si le estuviese dando mil razones para amar a mi país. Pero, de un momento a otro sentí mucho sueño, traté de decirle a Dae Hyun que después seguiría platicándole sobre muchas cosas más pero que en ese momento necesitaba dormir.

Aunque para mi suerte, en esos momentos él ya se encontraba en un profundo sueño. Él estaba dormido, al principio me moleste un poco, pues yo seguía hablando cuando él ya estaba en su quinto sueño, pero después me di cuenta que hizo lo que yo pensaba hacerle así que decidí dejarlo descansar. Al final de cuentas se veía como un niño pequeño, él hacia pucheros mientras dormía cosa que me pareció muy tierna y divertida a la vez. Así fue como quité unos mechones de cabello que tenía cubriendo parte de su frente y ojos, lo hice con el mayor cuidado para no despertarlo y completada mi misión terminé igual que él. En un profundo sueño.

--- Dae Hyun: ¡Despierta dormilona!... es hora de ir con tu familia, deben estar muy preocupados por ti y dijiste que el camino era muy largo así que tenemos que llegar lo más rápido posible…
--- Khiara: ¡¿Qué rayos?... Ashh, déjame en paz! – Despertarme no era algo recomendado para nadie, pensé que era mi padre o alguien parecido así que conteste de una manera muy descortés, hasta que reaccione fue cuando me levante de la cama- Oh, Dae Hyun, disculpa… y Espera, ¡los resultados del examen de admisión los darán hoy mismo!
--- Dae Hyun: No te preocupes, la verdad no dormirnos mucho y bueno yo te deje hablando sola... Quien debería sentirlo soy yo y sobre tu familia creo que deberíamos ir primero con ellos –pero en ese mismo instante llego una llamada y Dae Hyun me lo dio, pues al parecer era para mí.
--- Khiara: Ok
--- Dae Hyun: Haa cierto; hice un pequeño desayuno, puedes tomarlo mientras yo me arreglo… Haa, también deje ropa para que te cambies, es de chica… espero te quede, no sabía que talla eras.
--- Khiara: Sí… Espera... Dae Hyun, Gracias. –Realmente agradecía todo lo que este chico había hecho por mí, realmente agradecía su existencia y el haberme cruzado con él en esta vida.

Pronto cuando el entro a darse un baño tome el teléfono, al otro lado se escuchaba Young Jae. Como era de esperarse estaba más que histérico pues el día anterior me le desaparecí de la faz de la tierra. Cuando empecé a hablarle él se iba calmado poco a poco. Creo que se sintió aliviado de escucharme bien pero pronto comenzó con sus variantes de detective preguntándome sobre el número de teléfono que tenía, porque me había quedado a dormir en un hotel y no sé qué tantas cosas más.

Afortunadamente pude esquivar cada una de esas preguntas. Al principio le dije que estaba molesta por lo que había sucedido con él chico del día anterior y con la actitud de su amiguita y la de él mismo. Yo no soy así, pero debía usar eso como una pequeña arma a mi favor a pesar de lo ruin y sucio que me parecía. Después me excuse diciendo que estaba muy molesta así que no quería verlo, que salí de la universidad sin ningún rumbo, apague mi celular y de un momento a otro me perdí. Seguido de eso, según mi historia, trate de contactarme con él, pero mi celular no apareció por ningún lado y entonces al ver que era muy tarde decidí buscar un pequeño hotel para poder alojarme ahí.

La historia iba siendo creíble para él, así que fui perdiendo poco a poco el miedo y nerviosismo por estarle mintiendo y comencé con la otra parte que quedaba libre en la historia. El celular lo compre en una tienda que me recomendaron en el mismo hotel, compre uno barato, uno que me permitiera simplemente comunicarme con ellos. Al final de todo Young Jae quedo conforme con la historia así que dejo de hacerme más preguntas y ahora solo me daba instrucciones de esperarle en la universidad. Él ya había arreglado las cosas con los mayores diciendo que salimos a dar un paseo por la ciudad después de tener mi examen y que se nos hizo tarde así que decidimos quedarnos en su departamento… aunque la verdad era yo la que me encontraba en un pequeño cuarto con DaeHyun y YoungJae se encontraba en su departamento.

Me cambié de ropa tal y como Dae me lo dijo. Pero está ropa era muy distinta a la que usaba, era una falda negra con bolitas blancas, una blusa y un cinturón con un moño. Al terminar de cambiarme le espere todavía un poco a que saliera del baño para desayunar juntos y de esa misma forma decirle lo que estaba sucediendo en mi casa. Le dije toda la historia que había tenido que inventar a Young Jae y lo que él a su vez tuvo que inventar a nuestros padres. Y que por ellos nos quedamos de ver en la universidad, aprovechando a su vez el tiempo para poder ver los resultados que publicaban esa misma mañana.

Dae Hyun estuvo escuchando atentamente y al final entendió todo lo que estaba sucediendo así que después de desayunar y poner los trastes en un pequeño baño salimos rumbo a la universidad, estaba cerca así que decidimos ir caminando. Todo el camino estaba tranquilo hasta que sentí como Dae Hyun tomo mi mano fuertemente y me desvió. No puedo negar que me descoloco totalmente eso y al mismo tiempo me dieron muchos nervios, pero después me di cuenta que el lugar al que me llevaba era una pequeña farmacia.

Yo solo lo espere afuera, pero para mi sorpresa cuando él salió tenía unas pequeñas gasas y algo de alcohol además de unos curitas, fue entonces cuando comprendí porque lo estaba comprando así que nos dirigimos a una pequeña banquita que se encontraba cerca de la farmacia. Movió mi cabeza para tener mayor visibilidad de mi cuello, primero utilizo el alcohol y las gasas para limpiar la pequeña herida que tenía por la navaja que amenazo mi vida el día de ayer y ya después de que él se cerciorara que estaba limpia tomo un curita y lo puso en el mismo lugar… no sabía si era lo adecuado para cualquier herida como la que tenía pero me hacía sentir mucho mejor en otros sentidos sobre todo y por alguna extraña razón me sentía protegida por esta persona que apenas conocía y que había visto solo en ocasiones, el día que casi me atropellan y ahora. Él era como un ángel guardián.

Seguido de lo de la farmacia y mi curación(? No hubo nada más que interrumpiera nuestro camino, así que pronto estábamos en enfrente de esa tabla de aunque no tenía el valor de verlos; espere junto con Dae aproximadamente una hora a que llegará Young Jae pero al ver que no llegaba me comencé a desesperar, pronto llego un mensaje al celular de Dae en el cual Jae se disculpaba pero que no podría ir por mí, que se había presentado algo pero que mandaría a la chica de ayer a recogerme en una media hora más… que me deseaba suerte y me pedía no tratar mal a esa chica.

Seguramente era algo de su trabajo, Young Jae siempre hacia ese tipo de cosas solo por él. Aunque no era el mejor momento para sentirme ofendida debido a mis mentiras, era como me sentía. Pues siempre terminaba siendo un segundo plano para Young Jae. Siempre era solo su pequeña Khiara, la persona que aguardaba siempre por él.

No quise que Dae Hyun notará la tristeza que comenzaba a apoderarse de mí en esos mismos instantes así que solo trate de sonreír y hacer como si nada pasara. Fue así como nos dispusimos a ver los resultados; ahora ya no había muchas personas enfrente de esta tabla que contenía unos cuantos nombres. Al acercarnos un poco más Dae se dispuso a buscar su nombre y yo, bueno yo no tenía las agallas de buscar el mío, “ojalá Young Jae estuviera conmigo para poder ir a buscar mi nombre” –ese era el pensamiento que abarcaba toda mi presencia y mente en esos momentos.

Pero no muchos después sentí como Dae me tomo de la mano y me puso más cerca de esa tabla colocando mi vista lo más cercano posible a mi nombre… sí, ahí se encontraba mi nombre por lo que no pude evitar brincar de felicidad y abrazar a quien estaba a mi lado quedando demasiado cerca, pues sin querer en aquel acto de felicidad por mi ingreso a la universidad provoco que nuestros rostros quedaran muy cerca y fue ahí cuando sentí una especie de imán que hacía que cada vez nos acercáramos más y más. Que nuestros labios estuvieran separados solo por unos milímetros…
 

La clave eres tú

La clave eres tú...  i
La clave eres tú... ii 
La clave eres tú... iii




sábado, 11 de enero de 2014

I promise you

Parte I 

Parte II 



Parte III

Parte I



El chico saltó la cerca de alambre sin mucha dificultad. A lo lejos comenzaba a escucharse el sonido de una patrulla. No se preocupó, pues tenía una cómoda ventaja sobre la policía. Aún si los vecinos hubieran sospechado y llamado a la policía, era cuidadoso y no dejaba ningún detalle sin atender que pudiera delatarlo.
Caminó por las calles oscuras, metió las manos en los bolsillos de su chamarra, intentado cubrirse un poco del frío. Después de quince minutos caminando llegó al bar en donde había dejado estacionada su motocicleta. A pesar de ser un barrio peligroso en donde más tardaban en colocar alumbrado público que la gente en robarse los focos, un lugar donde todas las casas tenían protecciones en puertas, ventanas y en donde desarmaban en tiempo record los autos; la ostentosa motocicleta negra estaba tal y como la había dejado, sin un rasguño siquiera, era respetado. Todos sabían lo peligroso que era meterse con alguien como él.
Hizo una seña de despedida al dueño del bar, se subió en su motocicleta y condujo a toda velocidad a su casa.
Estacionó la motocicleta y subió las escaleras hasta su departamento. La luz de la sala seguía encendida.
Abrió la puerta y el hombre sentado en la mesa del comedor se levantó al ver entrar al muchacho.
---Won Sik. – Dijo el hombre de mediana edad.
---¿Qué haces despierto? – Contestó el chico mientras tiraba las llaves en la mesita que había cerca de la entrada.
---Yo, sólo, no tenía sueño. – Contestó el hombre. El chico pasó de largo junto a él y se dirigió a su habitación. Cerró la puerta tras de sí. Casi ignorando la presencia de aquel hombre que tanto odiaba. Se dejó caer en la cama y colocó las manos bajo su cabeza.
Miraba el techo imaginando cómo sería su vida cuando hubiera terminado de pagar la deuda. Jamás volvería a ser el mismo, eso lo sabía muy bien. Sus sueños se habían ido en el mismo momento en que decidió pagar esa deuda que no le correspondía. En el momento en que decidió resolver los problemas de alguien más.
Pero aún quedaba una pequeña luz de esperanza en su corazón. Porque cuando todo acabara, sería libre, al fin. Quería irse lejos de todo, de todos, y comenzar una nueva vida. Dejar atrás su pasado y tratar de ser feliz.
Tratar de recuperar esa paz que hace años no sentía.
---Sólo uno más. – Se dijo a si mismo antes que el cansancio lo venciera.
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬
El lujoso auto se estacionó enfrente a aquel viejo edificio. El chofer se dio prisa en abrir la puerta trasera. Un hombre de unos cincuenta años bajó con elegancia. Vestía un traje fino y fumaba un puro. Caminó hasta la entrada donde dos hombres de presencia imponente, se hicieron a un lado para dejarlo pasar. Un chico delgado caminaba junto a él, sosteniendo un pesado maletín negro.
Caminaron por un largo pasillo hasta llegar a una elegante oficina. Cualquiera que viera la apariencia exterior tan deteriorada del edificio, no podía imaginar siquiera la elegancia del interior.
El hombre se sentó pesadamente frente a un lujoso escritorio de madera. El chico que lo acompañaba, su asistente, le leía todos los pendientes y deberes de ese día. Una voz femenina a través del interfon, interrumpió la lectura del chico.
---Señor Park, Ravi está aquí. – Una sonrisa amplia se dibujó en el rostro de aquel hombre en cuanto escuchó el recado.
---Excelente, hazlo pasar. – Después de eso, hizo una señal a su asistente para que saliera de la oficina. El chico hizo una reverencia y salió. Pocos segundos después, un joven alto y de mirada dura entró en la oficina. – No te esperaba tan temprano. ¿Cumpliste con lo que te pedí?– Dijo el hombre aun sonriendo.
---Nunca falló. – Se limitó a contestar el joven. Arrojó un collar con un pequeño dije negro que parpadeaba, sobre el elegante escritorio.
---Y por eso es que te doy tantas oportunidades.
---El siguiente – Dijo el joven con voz dura. El hombre se quedó viéndolo algunos segundos, inspeccionando su expresión. Se dio cuenta que el joven hablaba en serio.
---¿Se puede saber porque tan pronto?
---Es el último.
---Lo sé. – Contestó el hombre asintiendo. – Aunque la oferta sigue en pie. Sería un placer si decidieras trabajar en mi humilde empresa. – Había un rastro de sarcasmo en la voz del hombre. Se hecho a reír a causa de su propio chiste.
---Nunca más. –Se limitó a decir el joven.
---Es una lástima, pudimos lograra grandes cosas con mi cerebro y tu…talento. Será difícil remplazarte, pero que se le va a hacer. Un desperdicio. - El hombre usó el interfon para llamar a su secretaria. – Sheyli, cariño ¿Podrías traerme el último…expediente?
Segundos después, una chica con un vestido corto y entallado entró en la oficina. Le entregó un folder al hombre. Al darse la vuelta para irse, su mirada se encontró con la de Ravi. Ella le sonrió y él se limitó a voltear el rostro. Las chicas como ella, le revolvían el estómago. Chicas que usaban su cuerpo para su beneficio, que se vendían al mejor postor, detestaba a ese tipo de chicas.
El hombre le entregó el folder con una odiosa sonrisa en su rostro. El joven le arrebató el folder y salió de ahí sin decir otra palabra. Entre menos tiempo estuviera en aquella repulsiva oficina, mejor para él. Metió el folder dentro de su mochila y partió son un rumbo fijo.
Uno más, sólo uno más. Se repetía a sí mismo.
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬
Condujo alrededor de una hora para llegar a un parque abandonado, su refugio. Nadie lo molestaba, no había nada que le recordara su miserable vida, era el lugar en donde podia desconectarse de todo y fingir que era un chico normal de 20 años.
Se sentó en una de las banquitas y observó alrededor. Todo se veía tan hermoso, tan pacífico.
La mochila negra descansaba a su lado. La curiosidad no invadió, no es que fuera así siempre, a decir verdad nunca leía los expedientes más allá de la información necesaria, dirección, horarios, nada más. Sentía que si leía más de la cuenta podría llegar a sentir pena al llevar a cabo su misión, tal y como le sucedía con los primeros. En determinado momento decidió convertirlos en objetivos, deshumanizarlos, sólo así podía hacerlo. Pero está vez quería saber, quien sería el último en la lista, aquel que en el momento en que dejara de respirar, lo liberaría.
Sacó el folder de la mochila. De repente una foto cayó del folder, se agachó para recogerla y al darle la vuelta se quedó completamente paralizado.
La fotografía mostraba a una chica joven, sonriendo, estaba sentada en la banca de algún parque. 
El chico abrió el folder totalmente confundido y comenzó a leer la información.

Nombre: Melody Evans
Edad: 24 años

Desesperadamente dio la vuelta a la hoja, buscando algo más, pero no había nada. A parte del nombre y los datos básicos, no había más. ¿Por qué su jefe querría desaparecer a alguien como Melody?
Necesitaba una explicación.
Con los objetivos anteriores nunca necesito de una explicación o cuestionar al menos la decisión de su jefe. La mayoría eran hombres que no podían pagar las deudas, o personas que sabían demasiado, en una ocasión tuvo que encargarse de un policía encubierto que no fue lo suficientemente listo.
¿Pero porque una chica? ¿Por qué una chica como ella? No podía imaginarla como alguien que tuviera algo que ver con los negocios de su jefe, ni siquiera tenía la apariencia de una consumidora. ¿O acaso sería todo parte de una broma?
Necesitaba respuestas. Guardo todo en la mochila y se dirigió hacia aquel edificio que tanto detestaba.
Won Sik jamás se había sentido tan confundido como en esos momentos. Su mayor deseo era que todo fuera solamente un error o una mala broma. Después de lo que le pareció una eternidad, llegó a su destino.
Los hombres que se encontraban custodiando la entrada del edificio, se quedaron viéndolo perplejos pero lo dejaron pasar.
Corrió hasta llegar a la oficina de su jefe, en donde entró impetuosamente. El hombre sentado detrás del escritorio volteó a verlo y una sonrisa sínica atravesó su rostro.
---¿Qué sucede? – Preguntó el hombre con un tono de voz increíblemente tranquilo.
---¿Qué significa esto? – Preguntó Won Sik levantando el folder. Sólo hasta ese momento se dio cuenta de que no estaban solos.
---Ravi, que gusto verte de nuevo. – Habló un chico sentado de espaldas a la puerta y de frente al escritorio. – Volveré después. – Dijo dirigiéndose al hombre sentado frente a él. Después se levantó y se dirigió hacia el chico parado detrás de él. – Espero que nos veamos pronto.
---P.O – Susurró Ravi a manera de saludo.
---Aún tenemos asuntos pendientes. – Contestó P.O con una sonrisa descarada.  Ravi se limitó a dedicarle una mirada de fastidio.
P.O al igual que Ravi eran “cazadores” como su jefe los llamaba. La diferencia es que P.O Había llegado ahí por su propia cuenta, a diferencia de Ravi, él había elegido hacer esto con su vida. No era secreto que no se soportaban. P.O era descuidado e impulsivo, Ravi por otro lado era cuidadoso y no cometía errores. Entre ambos había surgido una rivalidad difícil de sobrellevar. Ravi buscaba mantenerse alejado de las provocaciones, su principal objetivo era poder cumplir con su promesa y largarse de ese lugar para siempre. P.O esperaba sólo el momento perfecto para atacar.


viernes, 10 de enero de 2014

Beautiful Lie vi



Capítulo 6 – Beautiful lie

Habían pasado tres semanas desde el accidente de YoungJae y KimJin. La separación de habitaciones y ese incidente habían traído varios cambios en el grupo y sobre todo en la relación que sostenían unos con otros.

En primer lugar el líder se sentía un tanto traicionado y no sabía qué hacer.  El control del grupo era fundamental pero sentía que se lo quitaban de las manos. El manager Kang ayudó a que no se formara un escándalo y sobre todo trataba que Bang no se sintiera culpable de nada. El manager no sabía la verdad pero tenía sospechas de que le estaban mintiendo por algo más grande. No podía exigir que le dijeran todo y en lugar de ello, esperaría a que ellos mismos se acercaran a él a su debido tiempo.

Cada uno sostenía sus luchas internas. YongGuk, por su parte, no era malo pero le era demasiado difícil hablar con el DaeJae. Debatiéndose por partes iguales a decisiones distintas.

Por un lado deseaba apoyarlos y hacerles ver que no le importaba su sexualidad siempre y cuando fueran felices y supieran separar lo profesional de lo personal.  No era un ogro como pensaba y le reprochaba JongUp para querer separarles, pero si estaba actuando de esa forma tan fría se debía a una sola cosa: ellos mismos.

¿Qué pasaría o que harían si llegaban a enterarse de que sus amigos eran homosexuales y llevaban una relación? A él no le importaba pero los medios les atacarían y lastimarían demasiado.  Luego de eso, pensar que las babys les apoyarían incondicionalmente no era más que una utopía. Estaba seguro que muchas de ellas les verían con cara de asco y aún con el apoyo de algunas otras, no podrían seguir en pie como un grupo. Todo se vendría abajo y lo peor de todo, quizás sus familias también se alejarían de ellos.

Eran tantas cosas en contra que no sabía cómo actuar. No sabía cómo líder que es lo mejor para ellos, su nueva familia y es que de algo estaba seguro, los sueños y las esperanzas con las que llegó cada uno de los integrantes, contándose el mismo, poco a poco se fueron haciendo compartidos.

Dejaron de ser los integrantes para convertirse en ese grupo, hasta convertirse en uno mismo. Si uno de hundía, los otros también lo harían. No se dejarían solos.

Bang se recostó aún más en ese enorme sillón. Durante toda la película que los maknaes habían organizado, no había puesto atención. Su familia ya no era la misma. No sabía todo lo que ocurría, pero era obvio que los que antes fueron como uña y mugre, habían cambiado radicalmente y otros más cada vez se alejaban más del grupo. Caso especial del pequeño Zelo y de Himchan.

La película terminó y con un buenas noches el maknae fue el primero en ir a su habitación. El DaeJae que estaba de extremo a extremo, desde que anunciaron su ‘relación’, también se despidió pero cada uno se fue a su nueva habitación. Sin toparse ni cruzar siquiera la mirada. JongUp se había quedado dormido al lado de él y Himchan había permanecido todo el tiempo en silencio pero no se iba del lugar.

Ya habían pasado unos quince minutos. Tanto tiempo pasó que el televisor ya no mostraba los créditos y ninguno de los presentes se movía de su lugar. JongUp debido a que se quedó dormido por el cansancio, Himchan por esperar al menor y YongGuk, él ni siquiera lo sabía pero quería tener al menor recargado en él por más tiempo. Ese pequeño que se estaba convirtiendo fundamental para su fortaleza.

--- Le llevaré a dormir –Habló finalmente Himchan quien en los últimos días no había tenido buen aspecto. La lejanía con el grupo y el hecho de dejar sus actividades en el hogar no le habían venido para bien. En ningún sentido. Pero aquello sólo era una consecuencia más de la ausencia de su pareja.

--- Te vez cansado –Pronunció Bang. Tomo el rostro de JongUp hasta recostarle en el sofá. Cuidando de que no despertara. Seguido de eso le tomo en brazos y le levantó –Le llevaré yo –Fueron sus últimas palabras.

Y así fue como el mayor llevó a JongUp a su habitación, sin saber que había provocado los celos de Himchan. Y es que el menor estaba haciendo todo lo que el líder le pedía.

Las labores del hogar que abandonó Himchan, ideas para las coreografías del grupo, estar con el todo el tiempo. Apoyándole y aconsejándole en todo lo que podía manteniéndolos, la mayoría de su tiempo, juntos.  JongUp es una persona fácil de querer y aunque YongGuk no quiera aceptarlo, en estos momentos se ha encariñado demasiado, al punto de no querer que les alejen. Que no le quiten su único apoyo. La única persona con la que comienza a sentirse bien.

Pero lo que el segundo maknae hacia tenía otros fines. Uno de ellos era que el líder estuviese menos atareado y formar una buena relación con él para que en determinado momento, con sus consejos, aceptara el DaeJae y le diera una pequeña esperanza de aceptar su relación con Himchan pero las cosas no estaban saliendo como deseaba.

Su pareja estaba demasiado celoso y rencoroso con él, así que sin más, Himchan se fue directo a su habitación para dormir hasta el siguiente día ya que viajarían a Japón.  

YongGuk siguió otro caminó y dejó a JongUp en su cama. Al lado YoungJae les miró, sin embargo, se recostó y no les dirigió la palabra.

--- ¿Himchan? –Preguntó un adormilado JongUp una vez que el líder se alejaba de él. Para desgracia del menor, no se trataba de Himchan quien le había llevado a su habitación y por desgracia del mayor, logró ver que JongUp pediría a Himchan en vez de a él. En algún momento pensó que estaba rompiendo ‘la amistad’ de esos dos pero era obvio que su amigo era demasiado importante para el segundo maknae. La pregunta, ahora, era que tan importante era el pequeño para Himchan.

--- Soy Bang –Contestó el líder mientras se acercaba a él –Mañana antes de salir al aeropuerto quisiera que tú y Himchan prepararan algo de desayunar. Después hablaré con todos ustedes.


--- Claro hyung –Fue lo último que el menor pudo decir aunque en esta ocasión lo hacía con una enorme sonrisa en el rostro. 




La mañana había llegado. JongUp recordó las palabras del líder sí que salió de inmediato de su cama. Hizo los últimos arreglos a su ropa y se dio un baño para ir de inmediato por su hyung.

Llegó a la habitación. Himchan estaba preparando su maleta mientras DaeHyun tomaba un baño. Momento perfecto del que trataría de tomar provecho.

--- Buenos días –Habló de inmediato el menor mientras su hyung seguía en lo suyo. Hubo un largo silencio que el menor no entendía –Bang-hyung dijo que preparáramos el desayuno. Al parecer tiene algo importante que hablar con todos.

---… -El silencio se hizo presente. El menor esperaba por alguna respuesta, pero ésta jamás llegó.

--- ¿Estás bien? –Himchan se limitaba a dejar sus cosas en el lugar correspondiente de su maleta. JongUp no entendía nada, aun así se le acercó y le abrazó por la espalda. Realmente le hacía falta. Lo necesitaba desde hace tres semanas cuando se separaron de habitación. Necesitaba aquellas sesiones de besos aunque fueran a escondidas. Necesitaba dormir a su lado, sentir su calor y sobre todo, sentir que su hyung le protegía, sin embargo, el mayor estaba demasiado molesto para aceptarlo. Tomó las manos del menor para deshacerse del agarre y con un ‘No puedo’ despidió a JongUp de la habitación.

Las lágrimas amenazaban por deslizarse en el rostro del menor pero tenía que ser fuerte. Entró nuevamente a su habitación.

YoungJae le veía llorando nuevamente y a pesar de que JongUp no quisiera decirle nada, él sabía perfectamente que era por Himchan.

--- ¿Qué ha pasado? –Habló el pelinegro pero no obtuvo respuesta. JongUp se aferró a él pero no decía nada. –Tienes que decirme lo que sucede para poder ayudarte. No soy tonto y estas tres semanas me he dado cuenta de cosas que tú no has querido hablar. –El pelirrosa tomó un respiro e intentó deshacerse del nudo que tenía en la garganta.

--- Si tan seguro estás de saber lo que sucede. Lo que he tenido que callar… dame un consejo –Dijo más de manera irónica. Con miedo e ira por lo que le acababa de hacer Himchan.

--- ¿Por qué no decirme? ¿Por qué te aferras a cargar con ese dolor tú solo? –JongUp no pudo contenerse más y se echó a llorar aún más. No era lo que Jae buscaba, sin embargo, si aquello servía para que el menor hablara, estaba bien.

--- Él no ha querido hablar con todos. Pensé que alejándome un poco de él podría ayudarle a aclarar sus sentimientos. A que me buscara, pero no lo hizo. –Dijo entre lloriqueos mientras se sentaba en su cama, enfrente de YoungJae.

--- Tiene miedo –El menor movió la cabeza con un ‘sí’ –Te ayudaré pequeño. En todo lo que pueda, de verdad.

--- ¿Desde cuándo lo sabes? –Preguntó un poco más calmado.

--- La forma en la que le miras… la forma en la que él te mira… la relación que tienen. Estás tres semanas sólo me han servido para confirmar muchas cosas. –Ambos se miraron y sonrieron. Aquel era el comienzo de una muy linda amistad. Su relación se haría más grande y sobre todo, estarían apoyándose el uno al otro, porque ambos tenían dos problemas muy grandes que llevaban por nombre Himchan y DaeHyun.

--- Tengo que hacer el desayuno… -Dijo JongUp mientras se levantaba de su lugar y se encaminaba a la cocina. YoungJae le alcanzó, le abrazó por la espalda y así salieron directo a la cocina ya que de ninguna manera dejaría que el pequeño se hiciera cargo de todo por él mismo.